Cómo es una persona pasiva - agresiva

Bernardo Stamateas
Bernardo Stamateas PARA LA NACION
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24 de mayo de 2018  • 01:21

Hoy en día abundan las personas que maltratan o agreden a los demás de manera pasiva. Son los que esbozan en lo exterior una sonrisa y parecen personas muy amables y simpáticas, pero interiormente cargan con una alta dosis de ira reprimida. Son aquellos de los que comúnmente se dice que "tiran la piedra y esconden la mano".

Por lo general, el enojo que esconden se debe a las circunstancias que vivieron y percibieron como negativas, o al hecho de que su nivel de frustración es muy bajo o nulo y sienten que deben cumplir sus objetivos cueste lo que cueste. Las emociones acumuladas hacen que se comporten ante la gente como si llevaran una máscara puesta.

En la mayoría de los casos, el pasivo agresivo no se resiste de manera abierta cuando le piden algo. Responde afirmativamente pero, por dentro, dice que no. Por ejemplo, un trabajador puede contestar que sí cuando su superior le solicita realizar alguna tarea, pero luego se demorará y se excusará para no llevarla a cabo. O alguien que no desea concurrir a un lugar pero aceptó la invitación puede demorarse mucho en arreglarse, con el único fin de llegar tarde. Todas formas de resistencia pasiva.

Estas son algunas de las variantes en las que puede llegar a convertirse con el tiempo la ira reprimida del pasivo agresivo: indiferencia, resentimiento, terquedad o desidia. Se trata de mecanismos inconscientes que la persona utiliza para descargar lo que siente pero indirectamente.

¿Quién acuñó la frase pasivo agresivo?

Fue un coronel y psiquiatra del ejército estadounidense, llamado Guillermo Meninger, que observó la conducta de sus soldados durante la segunda guerra mundial. Sucede que, cada vez que les daba una orden, estos se resistían a cumplirla porque se veían a sí mismos como débiles e indefensos frente al enemigo.

Una característica de alguien pasivo agresivo es considerar a los otros como mejores o superiores a él mismo (porque tiene baja estima). En su mente, y de manera inconsciente, los ve como "dictadores" a quienes les tiene miedo y puede huir para no estar cerca de ellos. En realidad, es hostilidad disfrazada de inocencia que lo conduce a pensar: "Yo soy bueno, él o ella es malo/a".

¿Cómo reconocer a este tipo de personalidad tan particular?

Comparto los principales rasgos:

  • a. Conflictos con la autoridad. Como le teme a la autoridad, no puede rebelarse abiertamente. Entonces dirá que sí, cuando le pidan algo, pero por dentro se resistirá.
  • b. Sensación de indefensión. Como se percibe débil e incapaz, suele ponerse en el lugar de víctima y cree que necesita la ayuda del otro porque solo no puede lograr nada. Esto lo lleva a la codependencia pero, al mismo tiempo, le disgusta tener que depender de los demás.
  • c. Relaciones interpersonales pobres. Como dice que sí cuando en realidad quiere decir que no, tiene serias dificultades para relacionarse con otros en distintos ámbitos. Por eso teme y evita la intimidad.
  • d. Ira desplazada. Se niega a aceptar que está muy enojado con la vida, con su familia, con la gente, etc. y, como resultado, coloca el enojo en otros y cree que los demás están molestos con él.
  • e. Ambivalencia. Su imposibilidad de decir que no lo convierte en alguien diplomático. Nadie sospecha que una persona tan encantadora y complaciente pueda ocultar tanta ira en su interior.
  • f. Temor al rechazo. Jamás confesará haberse equivocado o haber hecho algo malo porque tiene miedo de ser rechazado o castigado (esa es la razón por la que reprime el enojo).
  • g. Negatividad. No tiene esperanza de que las cosas mejoren o cambien para él en el futuro, aunque no lo diga abiertamente o crea que los demás son los negativos.
  • h. Sentimiento de ser incomprendido. Piensa que los demás no lo valoran ni lo entienden y sufre a menudo grandes desilusiones y el responsable es siempre el otro.

Algunas conductas habituales del pasivo agresivo:

  • Llegar tarde
  • Posponer
  • Cancelar
  • Abandonar
  • Obstruir
  • Reprochar
  • Olvidarse cosas
  • Permanecer callado
  • Hacer bromas o comentarios ofensivos

Si te encontrás con este tipo de personas, recordá que su único objetivo es provocar tu enojo para mostrar que él es más fuerte (aunque en el fondo se sienta débil). Pero caer en su trampa, solo continúa alimentando un circuito del que no logrará salir. Porque a pesar de su apariencia de persona tranquila y pacífica, su actitud es también una forma de abuso que no debería ser tolerado.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

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