Ser mujer y practicar surf en Marruecos, una lucha contra las olas y los prejuicios

Mujeres surfean contra las olas y los prejuicios en Marruecos - Fuente: AFP

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24 de mayo de 2018  • 02:19

RABAT (AFP).- En la concurrida playa de los Udayas, en Rabat, donde las mujeres prefieren llevar chilabas, las tradicionales túnicas, en lugar de trajes de baño, cada vez son más las mujeres jóvenes que se animan a afrontar los prejuicios subiéndose a una tabla de surf .

"Es más fácil en invierno porque las playas están vacías. En verano, nos pueden llegar a acosar mucho", explica Meriem, una ingeniera de 29 años que surfea desde hace cuatro, haciendo alusión a miradas de reproche o comentarios malintencionados.

La joven, vestida con un mono de surf integral, como la mayoría de las mujeres que visitan el lugar, considera que tiene suerte "por haber crecido en una familia tolerante que respeta las decisiones de sus hijos".

En los círculos populares, donde los valores conservadores están muy arraigados, la primera dificultad con la que se topan las jóvenes suele ser convencer a su familia para que las dejen practicar ese deporte.

"Algunas familias tienen vergüenza de que sus hijas hagan deportes náuticos", afirma Jalal Medkuri, presidente del Rabat Surf Club, situado al pie de la fortaleza medieval de los Udayas, a dos pasos de los barrios obreros de la capital administrativa de Marruecos .

Sin embargo, para el presidente de esta institución, en lo que respecta al surf, "los padres animan a sus hijos cuando sienten que están en buenas manos".

"La gente se ha acostumbrado a ver a chicas jóvenes en el agua, ya no es ningún problema. Pero cuando empecé, hace cuatro años, era un poco más difícil", dice Rim Bechar, una marroquí de 28 años, miembro del Rabat Surf Club.

En general, en Marruecos, "que las mujeres hagan deporte plantea problemas a algunos padres pues contradice sus valores vinculados con la tradición religiosa", según desarrolla un estudio sociológico sobre los países del Magreb, publicado en 2010 y dirigido por Monia Lachheb, profesora e investigadora en el Instituto Superior de Deporte y de Educación Física de Túnez.

El estudio también remarca la idea de que la vestimenta deportiva, las posturas y el movimiento del cuerpo son sinónimos de "falta de respeto" y de "impudor" para estos países.

Pese a los esfuerzos por promover la condición de las mujeres, las luchas por la igualdad de género evolucionan lentamente en Marruecos: el 72% de los hombres y el 78% de las mujeres creen que "una mujer vestida de forma provocativa merece ser acosada", según un estudio publicado en 2017 por la ONU.

El surf entró en el paisaje marroquí en los años 1960, cuando los militares de una base franco-estadounidense introdujeron las primeras tablas en el país.

El deporte se ha ido popularizando progresivamente. En septiembre de 2016 se llevó adelante la primera competición internacional de surf femenino. Quizás algo esté cambiando.

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