Tras un acuerdo, suspendieron una huelga de camioneros que paralizaba a Brasil

El bloqueo de la autopista BR-116, que conecta con el Mercosur
El bloqueo de la autopista BR-116, que conecta con el Mercosur Fuente: Reuters
Alberto Armendáriz
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24 de mayo de 2018  • 12:39

RIO DE JANEIRO.- A pesar de concesiones del gobierno de Michel Temer en las últimas horas, los camioneros brasileños se mantuvieron en huelga por cuarto día y paralizaron el país con cortes de rutas en protesta por el aumento del precio de los combustibles, en una medida de fuerza que ya tiene un gran impacto en todo Brasil y amenazaba con obstruir el comercio con la Argentina. En horas de la noche se anunció un acuerdo para suspender esta huelga por, al menos, 15 días.

Con los bloqueos de caminos extendidos por 25 de los 27 estados y un creciente desabastecimiento en las grandes ciudades, el presidente Michel Temer había pedido una tregua y ordenó a su jefe de Gabinete, Eliseu Padilha, y sus ministros de Economía y de Transportes, Eduardo Guardia y Valter Casimiro, negociar una salida con los líderes de los transportistas, agrupados en la Confederación Nacional de Transportistas Autónomos (CNTA) y la Asociación Brasileña de Camioneros (Abcam). Al final del día, no se había llegado a un acuerdo, pero ya había claras divisiones entre la CNTA, inclinada a que el millón de trabajadores que representa levantasen el paro, y la Abcam, decidida a resistir con sus 700.000 afiliados.

"No creemos en las promesas hechas por el gobierno. Queremos repuestas que sean conclusivas y tengan aplicación inmediata", señaló el presidente de la Abcam, José da Fonseca Lopes, al abandonar la reunión con los funcionarios de Temer en Brasilia, donde permaneció su colega de la CNTA, Diumar Bueno.

La reivindicación clave de los camioneros es una reducción en el precio del diésel, que en el último año aumentó un 50% debido a los movimientos en el mercado internacional de petróleo. Los transportistas quieren que el gobierno introduzca una regla más estable para determinar el precio del combustible que, según ellos, hoy es inviable.

En las afueras de San Pablo, camiones bloquean la autopista BR-116, que conecta con el Mercosur
En las afueras de San Pablo, camiones bloquean la autopista BR-116, que conecta con el Mercosur Fuente: Reuters

Desde el lunes, miles de camiones bloquean gran parte de las principales rutas de Brasil, en especial las que sirven de abastecimiento para las grandes ciudades. La Justicia de varios estados ya autorizó a la policía y a los militares incluso a levantar los piquetes por la fuerza.

Ante la gravedad de la situación, la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de ley que prácticamente anula un impuesto federal a los combustibles, pero según los transportistas, la medida significaría una rebaja mínima en el precio del diesel. De cualquier modo, el proyecto de ley todavía tiene que ser debatido por el Senado; el presidente de la Cámara alta, Eunício Oliveira, canceló un viaje que tenía y pidió una reunión urgente de los líderes partidarios para discutir la crisis este viernes.

Tampoco fue suficiente para destrabar las negociaciones el anuncio del presidente de Petrobras, Pedro Parente, de que la petrolera estatal haría una reducción del 10% en el precio del diesel por 15 días, mientras se busca un acuerdo permanente entre las partes.

Como consecuencia de la falta de aprovisionamiento, en los mercados de abasto centrales de San Pablo y Río de Janeiro hay escasez de frutas y verduras, aumentaron los precios de los alimentos en los supermercados y ya se siente la falta de productos, sobre todo de perecederos como lácteos y carnes. Ha habido alzas en los precios de hasta el 400% y denuncias de precios abusivos. También en las farmacias empezaron a escasear medicamentos.

Otra víctima de la huelga es el transporte aéreo de pasajeros. Varios aeropuertos del país -entre ellos el metropolitano de San Pablo y el internacional de Brasilia- advirtieron que sin el suministro de combustible para aviones, tendrán que suspender sus operaciones pronto.

Un grupo de camioneros en Curitiba
Un grupo de camioneros en Curitiba Fuente: Reuters

En las grandes ciudades, las empresas de colectivos redujeron sus servicios en horario no pico a la mitad, mientras que la policía achicó el horario de sus patrullas para ahorrar combustible. Decenas de estaciones de servicio también comenzaron a cerrar debido a la falta de nafta, alcohol y diesel para vender y en los establecimientos que aún cuentan con combustibles se ven largas colas que producen embotellamientos en el tránsito.

Asimismo, la medida de fuerza de los camioneros se siente en las exportaciones marítimas, ya que hay bloqueos en el puerto paulista de Santos, el principal del país, y en otros menores. La paralización ya afecta el transporte de mercaderías entre la Argentina y Brasil, con sustanciales demoras en el comercio bilateral, y el escenario podría empeorar en las próximas horas.

"Nada en la frontera está saliendo porque hay piquetes tanto donde se libera mercadería hacia la Argentina como hacia Brasil. Las estaciones de servicio próximas a la aduana no tienen más combustibles", señaló a LA NACION el director de la Cámara de Comercio Argentino Brasileña, Gustavo Segré, socio de la consultora Center Group.

En el paso de Uruguaiana, ciudad del estado de Rio Grande do Sul fronteriza con la argentina Paso de los Libres, y gran puerta de acceso de productos de nuestro país a Brasil, el alcalde Ronnie Mello decretó el estado de calamidad pública por los bloqueos que afectan el funcionamiento de los servicios públicos del municipio.

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