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Radio

Belén Badía: "Vengo de una familia recontramachista"

Fernanda Iglesias
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25 de mayo de 2018  • 00:28

Belen Badía nació en una familia llena de radio. Y siempre quiso "hacer algo" en los medios. Probó con teatro, clown, murga y canto. Pero cuando empezaron a elegirla para conducir los actos del colegio y le dijeron "Vos tenés que leer cosas en voz alta" supo que lo suyo era el micrófono. "Cuando empecé a estudiar locución me di cuenta que estaba en el lugar en el que siempre había querido estar." Quizás por eso, porque había dado muchas vueltas hasta encontrar su vocación, Belén quería salir rápido a la cancha y aunque su tío era Juan Alberto Badía , le costó bastante. A los 36 años, Belén ya tiene un Martín Fierro por su labor en Radio del Plata, donde aún trabaja y se dedica a temas de género. No lo hace por moda: vivió en carne propia el machismo, la violencia y la discriminación. Con una sonrisa y mucha garra, cuenta su historia.

-¿Quién te dio el primer trabajo?

-Paulino Rodríguez, cuando todavía no me había recibido. Tenía una radio chiquita en zona Sur y me dijo que sólo podía pagarme el remise ida y vuelta a mi casa, pero que necesitaba que le cubriera el turno noche en la radio.

-Qué raro que no fue tu tío.

-Mi tío quería que yo fuera la mejor y era muy muy crítico conmigo. Me dio una oportunidad en 2004, cuando me recibí. En diciembre terminé la carrera y a los diez días estaba trabajando en su radio de Pinamar. Pero me hacía hacer un horario muy extenso. No trabajé con él porque sólo lo hacían los que tenían mucha experiencia. Quería que yo me curtiera, que conociera gente.

-¿Qué trabajo te dio?

-Me hacía hacer cosas raras. Me juntó con Jansenson, el mago, para hacer magia por radio. Jansenson estaba en el estudio y yo me iba a la playa a buscar gente que leyera el diario. Entonces Jansenson me decía "abrí el diario en la pagina 2" y desde el estudio me decía "el titular de ese diario es tal". Era como la secretaria del mago, pero en radio.

-¿Estabas feliz?

-Estaba re contenta, pero no entendía nada. No sabía si tenía que pedir un bono para comer, como tenían mis compañeros, por ejemplo. Yo me pagué mi hospedaje, yo me pagaba mi comida. Tenía que pagar derecho de piso. En mi familia era así: "Acá nadie te regala nada, no te vamos a meter por izquierda".

-No querían que fueras una acomodada.

-No. Y mi papá me dijo: "Ojo con lo que hacés, porque tenés un apellido atrás". De hecho, es el día de hoy que entro a una radio y siempre hay uno que me dice que trabajó con mi tío o con mi papá o con mi hermana. La gente sabe que la familia Badía es recta, que no te va a cagar, que es cumplidora...

-Tenías que estar a la altura.

-Un poco aprendí a vivir. Fui a un colegio de monjas que me metió en una burbuja espantosa y yo estaba ida. Entonces cuando salí de ahí empecé a vivir. Me choqué, me equivoqué. Pero fue la radio la que estuvo siempre. Por eso la siento como mi escuela de vida.

El papá de mi primera hija era golpeador, y toda esa época la atravesé trabajando con Mónica y César. Fue gracias a ellos que me pude recuperar, separarme de esta persona"
El papá de mi primera hija era golpeador, y toda esa época la atravesé trabajando con Mónica y César. Fue gracias a ellos que me pude recuperar, separarme de esta persona" Crédito: Hernán Zenteno

-¿En qué sentido?

-Tuve una pareja muy compleja. El papá de mi primera hija era golpeador, y toda esa época la atravesé trabajando al lado de Mónica y César. Ellos me dieron la mano y me dijeron: "No te vamos a soltar nunca". Fue gracias a ellos que me pude recuperar, separarme de esta persona y encontrar otros trabajos. Pero si no hubiera sido por la contención de la radio, no sé donde hubiera terminado. Podría haber terminado mal.

-¿Por qué?

-Por lo que me pasó con el papá de mi hija mayor. Él es camarógrafo de Telefe y lo conocí cuando trabajé en Rico al instante, un programa con Mariano Peluffo. Yo era movilera, viajaba por el país, era todo divino. Venía de remar en la radio y de repente había llegado la plata y el reconocimiento. Pero conocí a este señor que me dijo "Vení, es por acá". Me hizo perder el trabajo en Telefe, me hizo pelearme y distanciarme de mi familia... Tomé decisiones personales muy malas que repercutieron en lo laboral.

-Ahí fue cuando te rescataron Mónica y Cesar.

-Totalmente. Ellos son como mis abuelos. Me han adoptado y yo los adoro.

-¿Y vos creés que ellos lo hicieron por el cariño que le tenían a tu tío?

-No, son buena leche porque sí. Lo hubieran hecho con cualquier persona. En esa época, los veía tan enormes que pensaba que yo nunca iba a llegar a eso. Y hoy viendo cómo están los medios, siento que tengo más posibilidades de mostrarme como soy.

-¿Estabas muy reprimida?

-Sentía que nunca iba a ser Juan Alberto Badía. Jamás. Pero hoy está todo mucho más democratizado. ¿Puede ser que haya bajado la calidad? Puede ser. Pero también cambió la manera de llegar a la gente.

-¿Te sentís ahora más capaz de ocupar esos lugares?

-Sí, ahora puedo tener mi lugar. A mi tío lo tengo como referente siempre. De hecho me preguntan siempre por qué quise ser locutora y les respondo: por desfachatada, por intrépida. ¿Cómo vas a querer ser locutora si Juan Alberto Badía, tu tío, y Juan Ramón Badía, tu abuelo, fueron maestros de locutores?

"No quiero resignar mi vida personal por el laburo, como le pasó a gran parte de mi familia"
"No quiero resignar mi vida personal por el laburo, como le pasó a gran parte de mi familia" Crédito: Hernán Zenteno

-Encima siendo mujer.

-Si yo hubiese sido varón, mi papá y mi tío creo que me hubieran entregado la empresa para que la maneje. En cambio, la vendieron. Vengo de una familia recontramachista. Aunque el gran ejemplo de mujer laburante es mi tía Marisa. Ella era productora de Badía y compañía y todos los músicos que pasaron por el programa, antes pasaban por ella. Era "Beto, no puede venir Charly hoy, pero hay un chico que se llama Fito Páez que quiere presentarte un tema". Era Marisa la que le decía a mi tío las cosas.

-¿Sentís que te sirvió o te restó tener el apellido Badía para entrar en el medio?

-Para mí era como un mandato. En un momento fue una presión muy grande, pero hoy es mi modelo.

-¿Ahora lo podés disfrutar?

-Ahora estoy entendiendo un poco y mirando para atrás, veo que todavía me queda un montón. Todavía puedo elegir para dónde ir. Lo que no quiero es resignar mi vida personal por el laburo, como le pasó a gran parte de mi familia. Quiero ser capaz de ser una trabajadora exitosa y también una mamá exitosa. Ayer dormí dos horas porque mi hija vomitó toda la noche y acá estoy, maquillada, contenta y pensando.

-¿Por qué decís que parte de tu familia resignó cosas?

-Porque entregaron mucho. Creo que mi tío Juan Alberto entregó demasiado al trabajo. Mi prima Bárbara me dijo una vez: "La Argentina tuvo a Juan Alberto Badía, pero a mí me quitaron un pedacito de mi papá".

-Eso es muy difícil de congeniar y para las mujeres es un desafío enorme.

-Creo que esta época es más gentil con nosotras. Porque podemos laburar desde casa, porque entendemos que el trabajo no lo es todo. Sí es un montón, podemos llegar a puestos importantes pero incluso llegando a esos puestos no voy a resignar no estar en la cena con mis hijas. No voy a perder poder si trabajo menos horas.

Con mi marido pensamos, charlamos, debatimos, cosas que no se daban en mi casa cuando yo era chica

-¿Tenés un estudio en tu casa?

-Tenemos un estudio con Joaco, mi marido. Él es músico, dramaturgo, periodista, hacemos muchas cosas juntos. Está por estrenar un musical y me ayuda a grabar publicidades desde casa. En épocas de crisis las locutoras nos refugiamos en la publicidad para ganar unos pesos. Pensamos, charlamos, debatimos, cosas que no se daban en mi casa cuando yo era chica.

-¿Cómo era?

-Llegaba mi papá y mirábamos Telenoche en silencio, porque él se informaba y las chicas nos quedábamos calladas. Yo estudié locución para aprender a hablar. Y ahora, con mi marido, hablamos, debatimos y nuestras hijas nos escuchan.

-¿No hablabas en tu casa?

-No. Las emociones se ocultaban, yo no podía expresar lo que me pasaba. Para mí, la adolescencia fue muy traumática. Estoy disfrutando la adultez porque me siento libre y segura. En una familia que yo me armé como pude, pero que hoy es mi contención. Viendo crecer a mis hijas, que tienen una mamá que trabaja y que está contenta con su trabajo.

"Para mí, la adolescencia fue muy traumática. Estoy disfrutando la adultez porque me siento libre y segura"
"Para mí, la adolescencia fue muy traumática. Estoy disfrutando la adultez porque me siento libre y segura" Crédito: Hernán Zenteno

-Sos la heredera del trabajo de tu tío, ¿qué pensás hacer con eso?

-Juan tuvo tres hijos y ninguno se dedica a la comunicación. Hace poco, donaron todo el archivo digital de mi tío a la radio y a la TV Pública, para que sea de uso público. Lo que estoy haciendo es tomar parte de ese archivo y darle una impronta en mi sitio online.

-¿Qué aprendiste de él?

-El compromiso con el laburo, llegar una hora antes, irme después. Hacer el programa con energía, aunque estés mal. La calidad del trabajo. El profesionalismo. La relación con el operador, "el primer oyente" decía él siempre. La creatividad, él siempre estaba buscando formatos nuevos. El tipo hizo Imagen de radio en la década del 80. Realmente tenía una cabeza creativa enorme.

-¿Lo admirás?

-Obvio. Me gustaría que estuviera hoy acá para preguntarle "Mirá lo que hice, ¿te gusta?

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