Comprar por Internet es demasiado fácil

Mariana Varela
Mariana Varela PARA LA NACION
Fuente: Archivo
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25 de mayo de 2018  • 00:28

Con solo 10 años, Juan Cruz buscaba en internet el precio de las PlayStation 4. Quería saber cuánto le faltaba para comprar una contando la plata que le regalaron para su Comunión. Más allá de la ternura que esto genera, detrás se esconde el terror que tiene su papá que en la soledad el nene presione en el botón de "Comprar" y logre efectivizar la compra. No es una operación menor: las Playstation no bajan de los $12.000. Es que la cuenta ya está activa en la computadora familiar para mayor comodidad, y es algo que todos agradecemos (no tener que recordar la contraseña ni volver a poner todos los números de la tarjeta de crédito), pero ¿no será que es demasiado fácil comprar?

Comprá fácil, devolvé más rápido aún

Este fenómeno no es extraño, ya que se reportaron incidentes similares con niños que sin querer abusaron de las tarjetas de crédito de sus padres. Así fue el caso de una niña de 6 años en Texas que, familiarizada con el uso del asistente de voz Amazon Echo, Alexa, le pidió una casita de muñecas de $160 dólares y casi 2 kilos de galletitas que fueron enviadas de inmediato. Posterior al caso, los padres activaron los controles parentales para que el accidente no vuelva a ocurrir y donaron la casita de muñecas a un hospital de niños local para enseñarle una lección a la niña. Pocos días después, la noticia llegó a la televisión y el conductor de un noticiero en San Diego contó lo sucedido repitiendo en voz alta el comando. El resultado fue que el pedido se multiplicó en todas las casas con Amazon Echo, haciendo nuevamente compras involuntarias, ¡sólo por haber tenido prendido el televisor!

El día que un noticiero activó compras en Amazon via los parlantes inteligentes Echo - Fuente: CW6

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Otro caso en el que nuevamente una niña de 6 años en Arkansas hackeó el sistema fue cuando hizo compras por $250 dólares con el teléfono de su mamá. Aprovechando que estaba dormida, la nena usó el lector de huellas para desbloquear el teléfono y confirmar las compras. El resultado final fue bastante cruel: le dejaron conservar sólo 2 de las compras, el resto las devolvieron y le avisaron que Papá Noel estaba al tanto de todo y que no tendría regalos para ella ese fin de año.

Pero no hay que irse tan lejos para verificar que algunos sitios se aprovechan de estos deslices de los chicos: publicidades en los videos con botones de fácil acceso, pop-ups en juegos que nos invitan a descargar otra app que es paga, compras integradas para desbloquear niveles. Muchos niños de menos de 10 años desconocen el valor del dinero y junto a campañas de concientización c omo el cyberbulling y el grooming aprenden que no todo en internet es un juego.

¿Es tan fácil comprar?

Las empresas de comercio electrónico ponen especial empeño en hacer que la compra sea lo más parecido a subirse a un tobogán: cuando finalmente nos entregamos a la experiencia de comprar, que sea veloz y nos dé ganas de hacerlo de nuevo. Para los grandes, comprar online tiene que ser mejor que concurrir al lugar en persona, sin filas ni contratiempos y con beneficios extra. El ejemplo de los niños nos demuestra que ni siquiera hace falta saber leer: fotos grandes, botones llamativos y un paso a paso corto: antes que nos demos cuenta, ellos ya compraron.

A los adultos a veces también nos toma por sorpresa y nos preguntamos, ¿Compré realmente? Mails de confirmación que tardan en llegar, volver a reingresar los datos de una tarjeta o incluso pantallas que se quedan en blanco varios segundos nos hacen dudar si realmente compramos o hace falta algo más.

La experiencia de comprar por internet se ha hecho tan fácil como comprar caramelos en un kiosco. Es muy bueno para las empresas que buscan evitar los carritos abandonados antes de concretar la venta, pero también se ha convertido en un dolor de cabeza para aquellos padres que descuidan por un momento sus propias cuentas en manos de los pequeños. Por un lado, las empresas deben cumplir cuando se solicita una devolución del dinero hasta 10 días después de haber efectuado el pago y replantearse algunos puntos de seguridad en experiencia de comprar, pero desde casa se debe charlar con los más pequeños sobre lo que significa romper el chanchito.

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