En alerta

Diana Fernández Irusta
Edición fotográfica Dante Cosenza
Edición fotográfica Dante Cosenza Fuente: Reuters - Crédito: Carlos Barria
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25 de mayo de 2018  

Washington.- En las otras fotos, las de cuerpo entero, la situación es cualquier cosa menos anómala. Uno de los hombres más poderosos del mundo se planta frente a los micrófonos y dice sus cosas en el tono habitual, con las palabras usuales, esgrimiendo los gestos que la audiencia global conoce hasta el hartazgo. Pero en esta imagen hay punto de vista. Y encuadre. Y, tal vez, una curiosa dosis de azar. Porque resulta que algo extraño sucede. Esos micrófonos, mansos y comunes como tantos, de repente adquieren vida; parecen acosarlo a él y a sus ínfulas de fuerte entre los fuertes. Las manos, capturadas en pleno gesto afirmativo, de pronto resultan a la defensiva: "Calma, no avancen; recuerden quién soy". Donald Trump , su pésima relación con los medios y una pequeña, tal vez involuntaria, jugarreta: ni el botón rojo exime a los poderosos de ser vistos en su propio ridículo.

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