Alcohol al volante: más que premios, se requieren castigos

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25 de mayo de 2018  

Es sabido que la conducción bajo los efectos del alcohol es peligrosa. El alcohol, aun en cantidades mínimas, reduce la función psicomotora y la percepción sensorial. Un conductor alcoholizado tiene 17 veces más riesgo de estar involucrado en un choque fatal que una persona que está manejando en condiciones normales. El consumo de alcohol es considerado como una de las principales causas de accidentes de tránsito.

Las estadísticas mundiales señalan que son miles las personas que mueren en accidentes automovilísticos provocados por personas que conducen en estado de ebriedad. Muchas otras no mueren, pero quedan mutiladas, destrozadas por el resto de sus vidas.

Los controles de alcoholemia buscan concientizar a los conductores acerca del peligro de conducir bajo efectos del alcohol u otras sustancias tóxicas. El objetivo de estas acciones es reducir el riesgo que implica conducir en estado de intoxicación. En esos controles se verifica si los conductores han bebido alcohol y, en ese caso, si han superado los límites establecidos: 0,5 gramos por litro de sangre es el máximo tolerado para quienes manejan autos particulares; 0,2 para quienes conducen motos, y cero para los principiantes y profesionales, como choferes de colectivos, taxis y camiones.

Durante el primer trimestre del año se realizaron 59.768 controles de alcoholemia. De los conductores que protagonizaron accidentes de tránsito durante ese período, el 9,8% dio positivo en cuanto al nivel de alcoholemia y el promedio general del consumo de alcohol verificado fue de 0,8 gramos por litro de sangre. Según datos difundidos por la Secretaría de Transporte porteña, cada poco más de dos horas en el distrito, una medición de control de consumo de alcohol da positivo.

El gobierno local implementó una medida curiosa e inusual: premiar a los conductores que manejen sobrios, es decir, incentivándolos a que cumplan la ley. A través del programa "Conductores Responsables", la ciudad premiará mensualmente a 20 personas automovilistas o motociclistas que hayan sido sorteadas entre todos los conductores que superaron los controles de alcoholemia.

El premio será la bonificación del ciento por ciento del importe de la patente durante todo 2019 si el vehículo está radicado en la ciudad, si tiene la documentación en orden, actualizada y sin infracciones, y si mantiene la titularidad durante la vigencia del programa. Aquellos conductores que no hubiesen resultado favorecidos en el sorteo podrán participar en los siguientes que se realicen.

El programa apunta a disminuir la cantidad de accidentes que se ocasionan como consecuencia de choferes bajo la influencia del alcohol, lo que por cierto debe ser bienvenido. No obstante, la iniciativa oficial deja traslucir el poco resultado de las campañas contra el consumo de alcohol y la laxitud de las sanciones establecidas para quienes superen los límites permitidos.

Muchas han sido las propuestas de las asociaciones de víctimas de accidentes viales que no se concretaron. Se han reclamado castigos más severos y tolerancia cero al alcohol para todos los conductores.

El riesgo es de tal magnitud que exige actuar con la máxima severidad para revertir una tendencia que está causando daños irreparables en nuestra sociedad. Los premios dudosamente podrán funcionar como incentivos. Cuando se transgreden las normas, son los castigos los que serán finalmente aleccionadores.

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