Princesa de Asturias a Fred Vargas, autora de policiales con mirada de género

Es la séptima mujer desde 1981 en obtener este galardón, el más importante del panorama internacional para un año sin Nobel; el pánico y la bestialidad son dos elementos clave de su narrativa
Laura Ventura
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25 de mayo de 2018  

MADRID.- La dama europea de la novela policial, la escritora francesa Fred Vargas, obtuvo ayer el Premio Princesa de Asturias de las Letras. Es la séptima mujer en obtener este galardón que se entrega desde 1981 (la anterior ganadora había sido Margaret Atwood, la autora de El cuento de la criada, hace una década). El pánico y la bestialidad son dos elementos clave para entender su narrativa, en la que aparece una voz de denuncia sobre la violencia de género a lo largo de los siglos. Las mujeres son víctimas de estos crímenes y abusos y suelen ser el detonante para que comience una investigación en sus novelas.

Conformado por un prestigioso jurado integrado por Juan Villoro, Leonardo Padura y Darío Villanueva, director de la Real Academia Española, entre otros escritores, editores literarios y periodísticos fallaron a favor de la escritora entre 35 candidaturas de 21 nacionalidades. Este año en el que no se entregará el Premio Nobel de Literatura, el Princesa de Asturias se impone como el premio literario internacional más relevante.

El jurado leyó el fallo donde destacó la habilidad de Vargas para entender a la sociedad "como un misterioso y complejo ecosistema" y su "desbordante imaginación que abre al lector universos inéditos", además de haber revitalizado el género de la novela negra. "La intriga, la acción y la reflexión con un ritmo que recuerda la musicalidad característica de la buena prosa en francés. En cada una de sus novelas la Historia surge como metáfora de un presente desconcertante. El vaivén del tiempo, la revelación del Mal se conjugan en una sólida arquitectura literaria, con un fondo inquietante que, para goce del lector, siempre se resuelve como un desafío a la lógica".

La escritora, cuyo verdadero nombre es Frédérique Audoin-Rouzeau, hija del escritor surrealista Philippe Audoin, nació en París, en 1957. Estudió Historia y Arqueología y se convirtió en experta medievalista. Trabajó en el Instituto Pasteur hasta que abandonó su carrera para dedicarse a escribir una copiosa obra de novelas policiales o, mejor dicho, "rompols", como ella las llama con cariño al apócope de las "roman policier" (novelas policiales), "el niño malo de la literatura", como ella se refiere a este género. El apellido de su seudónimo es el mismo que eligió su gemela Jo, artista plástica, inspirado en el personaje que interpretó Ava Gardner en La condesa descalza.

Su saga sobre las investigaciones del comisario Jean-Baptiste Adamsberg le ha brindado éxito a nivel mundial (son doce títulos entre El hombre de los círculos azules y Cuando sale la reclusa). Adamsberg dirige la Brigada Criminal del distrito 13 de París, uno de los menos turísticos de la Ciudad Luz, donde se encuentra la Plaza de Italia. Esta criatura de gran nobleza tiene instintos animales claves para resolver casos complejos y también algo de torpeza. Por ejemplo, en la última novela de la saga, el celular de Adamsberg cae sobre el excremento de una oveja y luego es pisoteado por este animal, hecho que lo deja incomunicado en Islandia. Este héroe posee carisma y liderazgo: "Sabía que, con el comisario al mando, la brigada se parecía más a un gran velero -que tan pronto singla viento en popa como flota in situ con el velamen arriado- que a un potente fueraborda que levantara torrentes de espuma", describe el narrador omnisciente lo que un colega piensa del comisario. Adamsberg tiene un hermano gemelo -como Vargas- y está acompañado por su fiel colaborador Adrien Danglard, un erudito hombre de letras que cita constantemente a autores clásicos y contemporáneos para explicar el escenario que investigan.

Vargas confesó en una entrevista que las ideas la rondan como moscas y para que dejen de acosarla, las escribe: "Y yo cedo y le digo: 'Bueno, mosca, haré una novela, aunque la idea no sea agradable'".

También publicó una trilogía de los tres evangelistas, integrado por Que se levanten los muertos, Más allá a la derecha y Sin hogar ni lugar. Mathias, Lucien y Marc son tres jóvenes historiadores que viven en un casa precaria en París y que colaboran con policías retirados para resolver casos. Vargas también escribió cómics, ensayos filosóficos y científicos. Otra de sus especializaciones antes de ser escritora fue la de la arqueozoología (por ejemplo, estudió la acción de las ratas durante la peste medieval o esqueletos de animales enterrados en monasterios medievales). Los animales siempre están presentes en la narrativa de Vargas como símbolo de la naturaleza vital y bestial, alejada de la razón.

El Premio Princesa de Asturias está dotado con 50.000 euros y la reproducción de una escultura diseñada por Joan Miró. Serán los reyes de España quienes entregarán en octubre, en Oviedo, el premio a la escritora.

  • Fernando Savater, intelectual español: "Desde El hombre del revés he sido devoto de ella. Soy muy aficionado a las novelas policiales, no tanto a esa novela negra sociológica como se hace ahora, sino a la de misterio. Y ella es una novelista clásica de misterio, que introduce elementos surrealistas que hacen tan extrañas sus novelas. No tiene la sobriedad más seca anglosajona, sino que escribe en una tradición, dentro de ese mundo culturalista onírico del surrealismo francés. Esa es su originalidad. Vargas es una de las mejores novelistas de cualquier categoría o género"

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