Un arquitecto arrolló a su empleado con el auto y se escapó

Dijo que llegaba tarde para buscar a su hijo en el colegio; una póliza de seguro en la mira
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25 de mayo de 2018  

Accidente o asesinato. Esa es la cuestión que intenta establecer la Justicia con respecto a la muerte de un yesero, de 58 años, quien fue atropellado por su empleador, en el kilómetro 45,500 de la Panamericana, en Pilar. El trágico episodio ocurrió el lunes pasado, minutos después que la víctima, identificada como Edgar Nava, salió de la oficina del arquitecto Juan Pablo Sbarbati, de 49 años, donde firmó una póliza de seguros para trabajar en una obra en construcción de un barrio privado de la zona.

Para la Justicia, las dudas sobre las circunstancias de la muerte del yesero se fundaron en dos elementos claves: el hecho de que el Renault Sandero de Nava no habría sufrido ningún desperfecto que lo obligara a detenerse en la banquina de la Panamericana donde fue atropellado por el arquitecto y la actitud de Sbarbati quien, después del accidente, en lugar de ayudar a su empleado, siguió su camino y pasó a buscar a su hijo por un colegio cercano.

Existe una tercera cuestión que todavía los investigadores no pudieron dilucidar: qué pasó en la reunión previa al episodio que terminó con la muerte del yesero. Un hermano de Nava sostuvo que no existían problemas laborales entre el yesero y el arquitecto, y que había una buena relación entre ambos.

Luego de revisar las imágenes de las cámaras de seguridad de la Municipalidad de Pilar, el fiscal Raúl Casal pidió la detención del conductor del Honda Civic, que habría atropellado y matado al propietario del Renault Sandero blanco que estaba detenido en la banquina de la Panamericana.

Según fuentes judiciales, el arquitecto fue acusado de homicidio culposo agravado por el hecho de haber escapado y de no intentar ayudar a la víctima.

Hasta anoche, el imputado se había negado a declarar, permanecía detenido y el juez de Garantías de Pilar, Walter Saettone, debía revisar un pedido de excarcelación.

Antes de establecer si se trató de un hecho culposo o doloso, los investigadores deben esperar los resultados de los peritajes y las declaraciones de los testigos de la reunión previa al mortal incidente. Por el momento, la principal hipótesis apunta a un episodio culposo, aunque existen dudas que aún no fueron esclarecidas.

"No se puede establecer si fue un delito doloso, está establecido en la investigación que tenían buena relación. Es llamativo lo que pasó y merece cierta atención en la investigación", dijo el juez.

Allanamientos y peritajes

Para los investigadores quedó claro que Nava falleció al ser atropellado por el conductor de un Honda Civic gris que no se detuvo y que huyó del lugar de la tragedia. Al revisar las imágenes de las cámaras de seguridad, los investigadores policiales siguieron el vehículo al que le faltaba el espejo derecho, posiblemente a raíz del impacto contra la víctima.

El conductor del rodado llegó al colegio en el kilómetro 49,500 de la Panamericana, donde retiró a un menor. Allí, los policías preguntaron quién era el dueño del Honda Civic y así establecieron la identidad del arquitecto.

Con el nombre del sospechoso, los policías solicitaron al fiscal Casal que se librasen dos órdenes de allanamientos contra la casa del arquitecto y su estudio, a pocos metros del lugar donde fue embestida la víctima.

Al revisar ambas propiedades, los policías secuestraron teléfonos celulares cuyos llamadas serán cruzadas para tratar de reconstruir si hubo una discusión previa al accidente entre el arquitecto y el yesero fallecido.

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