Cuatro arquitectos santafesinos exponen en la Bienal de Venecia

Pablo Anzilutti, Francisco Garrido, Javier Mendiondo y Federico Cairoli Crédito: Elisabetta Pique
25 de mayo de 2018  • 14:41

VENECIA.- De repente se desencadena una lluvia torrencial. Luego de la tormenta, mientras se huele la tierra y el pasto, vuelve la paz. Atardece y se oyen, en el infinito, grillos que cantan en un horizonte rosado. Cae la noche y en el cielo, ahora límpido, aparecen miles de estrellas.

Así es "Vértigo Horizontal", impactante instalación inaugurada hoy en el pabellón argentino de la Bienal de Arquitectura, que recrea de manera creativa y cautivante -con audio y video-, nada menos que la pampa argentina en Venecia. La instalación fue realizada por cuatro jóvenes arquitectos santafesinos, que ganaron el concurso público organizado por la Cancillería para representar al país en la 16 Muestra Internacional de Arquitectura de la Bienal.

Curada por las arquitectas irlandesas Yvonne Farrell y Shelley Mc Namara, esta edición de la cita más importante del mundo de la arquitectura, titulada "free space" (espacio libre) pone al centro de la atención el tema del espacio libre y gratuito que puede generarse cuando un proyecto está inspirado en la generosidad.

Vertigo Horizontal Crédito: Federico Cairoli

Javier Mendiondo (47), Pablo Anzilutti (42), Francisco Garrido (34) y Federico Cairoli (33), arquitectos, pero también docentes y amigos, captaron esa idea. De 38 trabajos presentados en el concurso público, fue "Vértigo Horizontal" el ganador. ¿De qué se trata? De una caja de 21 metros de largo y 2 de ancho realizada con vidrios transparentes afuera y reflectantes desde adentro, que ocupa casi todo el pabellón argentino de los Arsenales de Venecia. Un espacio que solía ser en la antigüedad un depósito para las municiones de la República Marinara de Venecia, para la ocasión inmerso en la oscuridad. En el piso de la caja de vidrio, que tiene dos aperturas en cada lado -por las que los visitantes pueden asomarse, para vivir lo que significa el "vértigo" infinito de la pampa argentina-, hay plantas y demás yuyos que evocan nuestro paisaje. Y en el techo de la caja -que pesa veinte toneladas y que fue realizada en Italia-, una pantalla por la que van pasando imágenes reales de cielos argentinos. Acompañados por audio e iluminación, los cielos van cambiando no sólo por el paso de las horas del día, sino también por los fenómenos climáticos. Hay lluvias torrenciales, con truenos y relámpagos, pero también momentos de silencio, roto por monótonos cantos de los grillos.

Borges, la inspiración

"Vértigo horizontal es una manera de contar la arquitectura argentina", dijeron a La Nación los arquitectos, que explicaron que en verdad se inspiraron en una metáfora que Borges contó que utilizó muy adecuadamente el escritor francés Pierre Drieu La Rochelle, al sorprenderse ante la vastedad del paisaje argentino.

"Entre todos se nos fue ocurriendo esta idea, que en verdad se le ocurrió a Borges, e hicimos un experimento de la mirada de la arquitectura argentina, vinculándola con el territorio", dijeron los autores, al cabo de una inauguración en la que su obra cosechó palabras de reconocimiento tanto de parte del embajador argentino en Italia, Tomás Ferrari, como del comisario del envío, Sergio Bauer.

La instalación, que encierra en su interior a la naturaleza, no está sola. En las paredes laterales aparecen dos líneas en el horizonte: se trata de 46 bocetos de diseños de obras construidas a partir de 1983, año en que se restauró la democracia en Argentina, hasta la actualidad. "Se trata de una selección de obras y proyectos que tienen un carácter democrático: parques públicos, estructuras sociales o proyectos participados, que elegimos en virtud de su dimensión primitiva y visceral, como documentos capaces de expresar la fuerza del pensamiento expresado con el trazo, donde prevalece la fuerza de la idea, donde cada elemento colateral desaparece para liberar la identidad de cada idea del proyecto", explicaron los arquitectos.

Vertigo Horizontal Crédito: Federico Cairoli

"La aparición en el horizonte de los dibujos no compite, sino que se complemente con el objeto central", señaló Anzilutti. "Se trata también de un tributo a los dibujantes que tenemos en la arquitectura de nuestro país, algunos muy conocidos, como Clorindo Testa, pero también muchos otros, desconocidos, pero que también hicieron una arquitectura pensada para una generosidad esperada, como por ejemplo un albergue para estudiantes de la Puna jujeña", apuntó Mendiondo.

¿Que significa representar al país en una de las citas más importantes de la arquitectura mundial? "Significa volver a ponerle combustible al tanque, renovar la energía. Es una carrera de supervivencia la de un arquitecto y estar acá es un mimo, una palmada en la espalda del sistema, aunque luego la vida continúa y seguirán los fracasos, las dificultades", aseguran los cuatro arquitectos santafesinos, que quisieron traer a Venecia, una experiencia única, también a sus cinco valiosos y jóvenes colaboradores, algunos estudiantes de arquitectura.

"No sabemos dónde nos lleva esto, pero consolida una forma de trabajar que funciona", reflexionan, evidentemente satisfechos. "Y es un mensaje para los más jóvenes que buscan algo en qué creer, en un país que los abruma: sin hacer rosca, sino trabajando, con mucho esfuerzo, teniendo un diálogo entre ideas, un grupo de jóvenes y desconocidos arquitectos santafesinos pueden llegar a cosas tan maravillosas como estar hoy acá, en Venecia".

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