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Pulmones: los avatares de una pareja

Jazmín Carbonell
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26 de mayo de 2018  

Pulmones / Autor: Duncan Macmillan / Traducción: Ian Guinzburg / Dirección: Jennifer Aguirre / Intérpretes: Lionel Arostegui y Vito Vaudagna / Escenografía/luces: Vanessa Giraldo / Vestuario: Cecilia Goméz García / Teatro: No Avestruz, Humboldt 1857 / Funciones: domingos, a las 18.30 / Duración: 70 minutos / Nuestra opinión: buena

En medio del escenario, un cuadrado blanco delimita el espacio, allí, sin dudas, sucederá la acción. En sus bordes, paneles blancos. Algo de tabla rasa que debe ser llenada, completada a lo largo de lo que dure la función se siente en el aire. Y, de hecho, esa hipótesis inicial se hará cada vez más cierta a medida que los personajes comiencen la historia.

Solo dos actores, sin ningún elemento escenográfico, ni siquiera un objeto, un vestuario que no suministra datos sobre los personajes, colores claros, marrones y blancos. Una luz cálida pero suave que tampoco informa demasiado: todo presto para que se desarrolle lo que Pulmones tiene para decir. Una obra que se funda y construye por lo que dicen y accionan esos dos personajes. Tan simple y complejo a la vez como eso. Un hombre y una mujer. Una relación. La historia, el paso de los años de ellos dos. Todo el peso dramático puesto en esta pareja. Y entonces la actuación, la precisión, el decir correctamente el texto se vuelve capital. No hay entradas y salidas, no hay objetos que ayuden, no hay muchos personajes en escena que armen diálogos. No. Aquí Lionel Arostegui y Vito Vaudagna están expuestos en sus acciones, con poco dicho anuncian a la platea que están en la cola del supermercado. No avanza, es larga y ese tiempo de espera le permite a él lanzar esa pregunta al aire.

¿Estará esa pareja preparada para tener un hijo? Pregunta incómoda si las hay, recurrente, origen de tantas discusiones como proyectos abre un panorama incierto. Ella parece no estar aún preparada o, tal vez, su estallido sorpresivo esté más vinculado a la bronca de no haber sido ella quien plantee ese tema tan crucial. De una forma u otra, el tema está instalado y no hay vuelta atrás. De ahora en más, la pareja entrará en la zona menos inocente: exposición de todo tipo de miedos, dudas, inquietudes. Baña, de manera drástica, todas las zonas de la pareja. Si casarse o no, si avanzar, si la economía que tienen, si el tiempo, si es el momento... y un largo etcétera en el que seguro cualquier espectador se encontrará reflejado.

La pieza del británico Duncan Macmillan, escrita en 2013 y que recorrió unos cuantos países hasta desembarcar en Buenos Aires toma la ardua tarea de recorrer la vida de esta pareja desde esa pregunta fundacional como familia y recorrer todos los procesos que fueron atravesando. Crisis, dolores, angustias, dudas, separaciones, reencuentros. El paso de la vida con sus avatares. La directora, Jennifer Aguirre, decide seguir las indicaciones del texto y despojar por completo a los personajes, dejarlos al desnudo para que la vida que tienen que construir la hagan delante del espectador.

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