Cómo funciona el agujero negro del tenis: apuestas ilegales y arreglos de partidos

El arreglo de partidos marca un punto de quiebre en el tenis
El arreglo de partidos marca un punto de quiebre en el tenis Fuente: LA NACION
Sebastián Torok
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26 de mayo de 2018  

El tenis mundial está infectado por una red organizada y mafiosa de apuestas y arreglos de partidos que mueve millones de dólares. Los torneos Futures y Challengers, es decir el segundo y tercer escalón del tenis profesional, son por lo general los sitios donde mayor impunidad y tentaciones hay. ¿Por qué? Porque hay controles menos estrictos que en el ATP Tour y porque los jugadores que actúan en esas categorías suelen estar más desprotegidos y tener mayores limitaciones económicas y necesidades. La situación no es nueva y también salpicó a tenistas top 100. La Unidad de Integridad del Tenis (creada en 2008 para tratar de combatir la corrupción en ese deporte) cada año tiene mayor presupuesto para intentar llegar más profundamente en las investigaciones (3,71 millones de dólares para este año). Los casos de Nicolás Kicker y Federico Coria que impactaron en el tenis argentino en las últimas horas no hicieron más que poner sobre la mesa una situación que alarma.

Es habitual que haya distintos personajes merodeando los courts con diversas estrategias pero un mismo objetivo: ganar dinero fácil. En algunos países las mafias se mueven sin complejos y estos profesionales de la trampa se apiñan contra los alambrados de las canchas para lograr información calificada (si algún jugador padece una lesión, si es propenso a "escuchar ofertas", si tiene problemas financieros y si no le alcanza con los premios oficiales para viajar con sus entrenadores o preparadores físicos). Algunos no dudan en amedrentar a los propios tenistas y a ofrecerles negocios sucios. También los insultan cara a cara o por las redes sociales si es que luego los tenistas no actúan en la cancha como ellos pretenden. Muchos jugadores se sienten desprotegidos.

"Obvio que hay culpa en aceptar (el arreglo de partidos), ¿pero vos sabés lo que es recibir una amenaza estando a kilómetros de tu casa en otro país y que te digan te vamos a matar o cosas por el estilo? Lo mínimo que provocan es miedo", respondió, vía Twitter, el mendocino Francisco Bahamonde (21 años; 344° en 2016) ante una recriminación de un seguidor por lo que está pasando durante las últimas horas. El problema es cuando los jugadores son cómplices, no tienen temores y distinguen, en las apuestas ilegales o en los amaños de partidos, una oportunidad veloz para conseguir buenas cantidades de dinero, cantidades que tardarían mucho más tiempo en embolsarlas por vías legales. Algunos lo hacen por extrema necesidad y porque no logran financiar sus carreras; otros porque disfrutan de esa suerte de adrenalina y de easy money.

El mismo temor que sufren muchos jugadores lo padecen los árbitros. la nacion se comunicó con un puñado de jueces que suelen recorrer el país por los Futures y Womens Circuit y, si bien todos quisieron mantener la reserva, confiaron en que se sienten vulnerables. La Federación Internacional de Tenis se puso muy estricta con los controles, incluso con ellos (no pueden estar cerca de las canchas con el teléfono celular). Si los árbitros observan personajes extraños pululando por los courts o en situaciones extrañas, deben informar inmediatamente a los supervisores del torneo. Si comprueban que el personaje en cuestión, efectivamente, estaba pasando datos hacia el exterior (para las apuestas), se lo invita a retirarse del club. La mayoría acepta, pero hubo casos de personas que se pusieron violentas. El año pasado en un torneo de Rosario la policía debió sacar por la fuerza a uno.

"La ITF nos pide que estemos atentos e informemos al instante, pero estos personajes son muy inteligentes, llegan con una ingeniería previa y cuando se dan cuenta de que los marcamos, algunos nos han amenazado diciéndonos que sabían dónde vivíamos y a qué colegio iban nuestros hijos", le confesó un árbitro argentino a la nacion. En octubre de 2017, en San Pablo, varios argentinos participaron de uno de los habituales cursos de arbitraje y allí hubo representantes de la Unidad de Integridad del Tenis para asesorarlos sobre el tema.

Estos personajes que recorren los courts despachando información son beneficiados por el delay o la demora de unos 10 segundos entre lo que sucede en vivo y lo que se emite por Internet, tanto en imágenes (Live Streaming) como en resultados (Live Score). Esos segundos pueden resultar ínfimos, pero son una eternidad en el mecanismo de la apuesta. La ATP también intenta ocuparse del tema, por ejemplo, entregando a los torneos un listado de personas sospechadas, con sus fotos incluidas (ha sucedido varias temporadas en el ATP de Buenos Aires, inclusive) y con personal de incógnito en los certámenes buscando apostadores ilegales. Algunos sospechosos tienen particularidades: se estudia, por ejemplo, a aquellos que tienen pelo largo o gorra (ya que pueden esconder auriculares), a los que hablan constantemente por teléfono o a los que poseen cámaras fotográficas. En Viña del Mar se expulsó de un torneo a una persona que ocultaba un teléfono de última generación en una cámara fotográfica muy vieja y de esa manera pasaba datos.

Los distintos protagonistas coinciden en que la red de apuestas y los arreglos de partidos llevan más de una década y que resultan muy difíciles de erradicar, ya que hay jugadores y/o entrenadores involucrados que actúan de intermediarios y que entran en ese juego perverso. Algunos flaquean, otros no. Un tenista sudamericano le contó a la nacion una anécdota verídica ocurrida hace varias temporadas en el Challenger de Nápoles: "Después de ganar varios partidos, un apostador entró en el vestuario antes de que jugara las semifinales y me empezó ofreciendo 5000 euros para que me dejara perder. Le dije que no, pero insistió y terminó ofreciéndome 25.000. Me lo quería depositar desde ahí mismo en una cuenta bancaria. Yo estaba con mi entrenador y no lo podíamos creer. Pero como era algo gracioso y me lo quería sacar de encima le dije que lo quería en efectivo. El tipo se fue y a los 10 minutos entró en el vestuario con un bolso y lo dio vuelta, dejando caer toda la plata. ¡Me quedé helado! No lo acepté, pero si hubiera querido me llenaba de plata".

Otro modus operandi que se suele advertir es en jugadores/as que tienen buen nivel para ciertos torneos menores y que se dejan perder el primer set ante rivales accesibles sabiendo que lo podrán dar vuelta cuando las apuestas de ese mismo partido suban.

Así como esos ejemplos hay a montones. El tenis mundial tiene un agujero negro casi imposible de tapar.

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