Mis seis consejos al capitán Dujovne

Carlos M. Reymundo Roberts
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26 de mayo de 2018  

Éramos pocos y parimos otro ministro coordinador. A los dos ministros de Coordinación Interministerial, Quintana y Lopetegui, ahora les sumamos a Nico Dujovne. Ojo, estoy de acuerdo. Nueve ministros económicos con la misma cotización era como que no cotizaba ninguno. Fue el primer ajuste que impuso el FMI. "Hasta que no se aclaren no vuelvan, ¿ oui?", ordenó Christine Lagarde.

Era tal el bolonqui que esos ministros a veces se confundían los grupos de WhatsApp, porque tienen uno entre ellos, otro con Quintana o con Lopetegui, en otro está Peña, alguno tiene uno con Peña y Macri... Me pasó de mandarle un whatsapp a cierto ministro y que me contestara: "Marcos, ¿y si a Lilita le damos la embajada en Turkmenistán?".

Digo: algo había que hacer. No sé si cuatro tipos para manejar una parte del gabinete es la mejor fórmula, pero si le ponemos onda a la cosa podemos pensar que ahora el equipo de fútbol de Macri tiene un DT (Peña), dos ayudantes de campo (Quintana y Lopetegui) y un capitán (Dujovne). En el almuerzo que meses atrás tuvieron el Presidente y Sampaoli en Olivos, el técnico se pasó dos horas dándole consejos políticos. Macri no lo podía creer. Sampa no solo ama a Cristina, sino que la imita. Acaso ese día, en Olivos, el DT tiró la idea de organizar mejor el plantel de ministros. Más o menos como él tiene organizado el seleccionado (je).

Lo cierto es que se va camino de reordenar los grupos de WhatsApp del gabinete y, sobre todo, de intentar controlar el déficit fiscal. Nico ya se paró sobre la caja, e incluso por las noches duerme sobre ella. Lo declaró formalmente en la reunión del lunes en la que debutó ante sus colegas, o excolegas, como ministro capitán: "Señores -dijo con tono académico-, se acabó la joda". Les explicó que en los próximos dos años hay que ahorrar 300.000 millones de pesos (o 12.000 millones de dólares, cifra que, probablemente, ya se habló con el Fondo). Y que casi la tercera parte, unos 90.000 millones, se logrará con el recorte de los subsidios energéticos. "Cornejo, teléfono", deslizó en voz baja un ministro. El gobernador radical de Mendoza fue el primero en protestar por la suba de tarifas. "Los otros 200.000 millones -agregó el capitán- tienen que salir de esta mesa. De la oposición y de los gobernadores no podemos esperar nada". Cayeron lágrimas. No por esa falta de colaboración. Por el recorte.

Los ministros saben que ya les están contando las costillas. Me lo confió uno de ellos, todavía con los ojos húmedos: "Ahora esto es como un club donde hay un tesorero que te dice hasta cuánto podés gastar". Y otro: "Terminó el tiempo político. Empezó el económico". Y un tercero, más poético: "Érase una vez el gradualismo". Casi que yo también tenía ganas de llorar.

Me repuse y lo llamé al ministro coordinador/capitán/tesorero/destruyecorazones. Le dije que quería compartir algunas ideas. Aceptó, pero intuí que no tenía muchas ganas de escucharlas y se las mandé por mail. 1) A ver, Nico, eso de "ministro coordinador" no suena bien. Antes faltaba un ministro de Economía y ahora sobran los ministros coordinadores. Deberíamos pensar otro nombre, algo más pomposo, más acorde con el upgrade que acabás de recibir. Ya sé, Marcos dijo que no eras un superministro. Pero debe de haber algo en el medio. No hay por qué pasar de un Cavallo a un Ningunini. Te tiro algunos. ¿Ministro CEO del gabinete económico y social? ¿Coordinador general y plenipotenciario? ¿Jefe supraministerial de Hacienda y Ajuste? O un guiño al FMI: director gerente del Fondo de Ministros Intervenidos. 2) A la movilización de Moyano de ayer, que juntó muchísima gente, le contestaría con una marcha del gabinete económico: van a estar palo y palo. 3) También deberías contrarrestar la reunión que tuvo esta semana la cúpula de la Conferencia Episcopal con Pablo Moyano, Yasky y Micheli, que fue un espaldarazo de la Iglesia a la protesta. ¿Cómo? Juntate con los curas villeros. Santa Marta lo veo difícil. 4) Recibiste a cinco economistas, todos de primera línea. No dudo de que habrá sido una charla muy enriquecedora para vos. Pero faltaba Patilla Kicillof. También es importante saber por dónde no hay que ir. 5) Ya te habrán contado el revuelo que se armó por tu reunión del lunes con el equipo: ¡16 hombres y ninguna mujer! Lo mismo con los cinco economistas que invitaste. O con las misiones que van al Fondo. Christine estará pensando que no tenemos perspectiva económica, pero tampoco de género. Prometo ayudarte. Por de pronto, descartá a Mercedes Marcó del Pont y a Felisa Miceli. Cristina tenía perspectiva de género, pero no económica. 6) Ahora en el gabinete vas a despertar recelos, algunos odiarán tu tijera, te comerás una que otra zancadilla. Pero vos metele para adelante. Cerrá los ojos y cortá. Sí, cortá. Cortala, Nico: tampoco te la creas.

Seguro que apenas encuentre un minuto me va a contestar el mail. Está a mil. Macri lo llama todo el tiempo y le pregunta: "¿Cuánto ahorraste hoy, eh, cuánto? ¿¡Nada más!?". Es un laburo complicado, porque además todo debe ser hecho sin menoscabo del objetivo primordial: ganar las elecciones del año próximo. Se lo expuso el otro día en esos términos a la propia Lagarde: "Si ajustamos demasiado, vuelve Cristina".

La Lagarde le debe la respuesta.

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