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Cristiano vs. Salah: la vigencia se enfrenta con el progreso meteórico

Cristiano y Salah
Cristiano y Salah Fuente: Archivo
Alejandro Casar González
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25 de mayo de 2018  

Unos 4500 kilómetros separan dos construcciones que están casi en un mismo paralelo en el planisferio: el aeropuerto internacional de Madeira (Portugal) y la escuela industrial de Nagrig (Egipto). La estación aérea lleva el nombre de Cristiano Ronaldo; la institución educativa, el de Mohamed Salah. Ambos futbolistas, que pusieron en el mundo a sus lugares de nacimiento, se enfrentarán este sábado en la final de la Champions League, que jugarán en Kiev, la capital de Ucrania, Real Madrid y Liverpool.

El portugués y el egipcio son los jugadores franquicia de sus clubes. Uno, Ronaldo, está afianzado en la capital madrileña y es quíntuple ganador del Balón de Oro. Al otro, ocho años menor, le bastó una temporada para romper récords en la ciudad de The Beatles. En perspectiva, los casi 40 millones de euros que su club pagó a Roma por su pase parecen una ganga. Nadie recuerda que cuando se cerró el pase, fundamental para equilibrar las finanzas del club italiano, hubo quienes se quejaron por el precio del zurdo egipcio de gambeta endiablada. Los 32 goles en 38 partidos de la Liga Premier constituyen una proporción impactante.

En tren de comparar las temporadas de uno y otro, Salah anotó 48 goles, mientras que Ronaldo anotó 50. El africano es más letal en el primer tiempo: 23 contra 19 del luso. Ronaldo hace la diferencia en las segundas partes: la mayoría de sus goles (11) sobrevino entre los minutos 76 y 85. Es decir, cuando los partidos entran a la etapa de definición. El portugués promedia un tanto cada 72 minutos en la cancha. El egipcio, uno cada 90 minutos. Es decir, garantiza una conquista por partido. La velocidad máxima de Ronaldo en la temporada fue de 31 kilómetros por hora; el egipcio, 10 centímetros más bajo, corrió aún más rápido: 33 kilómetros por hora.

A los 33 años, Cristiano tiene un máster en la escuela de los cracks, está destinado a quedar en la historia. Salah, en cambio, acaba de diplomarse de futbolista de clase mundial. Ronaldo tiene cinco veces la cantidad de presencias que Mohamed en la Champions: 152 contra 27. Y casi lo ridiculiza en goles: 120 contra 13. La de hoy será, en definitiva, una lucha entre dos momentos diferentes en sus carreras: la vigencia vs. el progreso meteórico.

"Me siento muy bien con los números [de la temporada]. Todo el mundo habla de Ronaldo y de Messi porque estuvieron en ese nivel durante 13, 15 años, por lo que estoy orgulloso de que me comparen con ellos", dijo Salah a la cadena británica BT Sport. Su ascenso estridente y la premiación como mejor jugador de la Premier -la liga más competitiva del mundo- hacen que el nombre del egipcio sea mencionado como uno de los favoritos para el Balón de Oro. Para Salah, esa estatuilla ni siquiera figura en el horizonte. "Esta es la final. Y no es Salah o Ronaldo. Se trata de los clubes", advirtió el hombre de Liverpool.

Salah, Jugador de la temporada 2017/18 de la Premier League - Fuente: LFCTV

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La comparación entre las dos estrellas más rutilantes de la final llegó a oídos de Sergio Ramos, el capitán del equipo español. "Comparar jugadores con Cristiano Ronaldo y Messi... Ellos están en una órbita diferente, en otra estatósfera", sostuvo el andaluz. "Salah tiene mañana [por este sábado] otra oportunidad de mostrar qué es capaz de hacer. Y tiene muchas temporadas por delante para mostrar si es tan bueno como Cristiano y Messi", agregó. En otras palabras: Ramos le dio a entender al egipcio que todavía le faltan goles y trofeos para sentarse a discutir quién es el mejor de todos.

La final europea será, también, un partido entre dos estilos diferentes. Ronaldo fue siempre un depredador, un delantero voraz que tiene constantemente el arco en la mira. Salah, en cambio, comenzó como lateral izquierdo. En El-Mokawloon, de El Cairo, el primer club de su carrera profesional, se destacaba por su velocidad. Hasta que en un partido contra Zamalek (uno de los dos grandes del país de los faraones) su entrenador resolvió adelantarlo. Salah se volvió delantero y nunca volvió a la zona defensiva.

Hoy es un jugador autodidacta, que se labró su propia carrera con un solo objetivo: el día en que hizo las valijas para jugar por Basel -el club suizo del que es hincha Roger Federer- se juró no regresar de Europa. De Suiza saltó a Chelsea. Y de Londres, a Roma. Hasta que el alemán Jürgen Klopp lo reclutó para su proyecto en Liverpool. Le dio alas. Y el pequeño faraón egipcio explotó. Ahora tendrá su prueba de fuego, en ese olimpo futbolístico al que siempre soñó pertenecer.

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