Valioso proyecto para permitir la adopción prenatal

El proyecto de ley que permite adoptar a alguien antes de nacer es una alternativa superadora para quienes plantean optar por una de las dos vidas
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27 de mayo de 2018  

Ratificando el carácter de persona humana que reviste el por nacer, el diputado demócrata cristiano Juan Brügge ha presentado un proyecto proponiendo la inclusión en la ley de adopción de la posibilidad de adoptar una persona cuando aún está alojada en el vientre materno.

No hay duda de que, en nuestro derecho, la persona por nacer está protegida desde el momento de la concepción, conforme fija la Constitución nacional. De allí que una de las críticas que se formulan a los proyectos de legalización del aborto es que el Congreso no podría legislar en contra de la propia Constitución nacional.

En un esfuerzo digno de encomio, el proyecto de ley que nos ocupa propone una alternativa superadora para quienes plantean la necesidad de optar por una de las dos vidas. Por un lado, confirma el valor del instituto de la adopción como camino para ayudar a quienes no pueden criar al niño por nacer y no desean sumarse al crimen abortista, ni sufrir los efectos de tan traumática decisión por años. Por el otro, reconoce el valor de defender la vida cuando propone la adopción del por nacer.

La adopción del bebe en gestación, con carácter pleno, salva dos vidas: la del niño y, eventualmente, la de la madre, evitándole el riesgo y el trauma del aborto, al tiempo que beneficia a los candidatos a adoptar.

El niño será así el primer favorecido. Como lo señalara una de las personas que expuso su posición ante los legisladores, reconocía que debía agradecer a su madre de sangre por haberla dado en adopción y a su madre adoptiva por el amor y la crianza recibidas. Recordamos también un emocionante libro titulado Carta a mi madre que me dio en adopción, en el que se plantea también este valioso concepto del agradecimiento.

Los candidatos a adoptantes, que se muestran tantas veces renuentes a adoptar niños ya crecidos y desean bebes o niños muy menores, recibirán en este caso a un recién nacido, alimentando las expectativas y las esperanzas de cualquier padre que transita el embarazo a la espera de un parto feliz. Cuando se produzca el nacimiento, podrá tener consigo al bebe desde el primer momento, pues ya será su hijo.

La iniciativa propone una opción para la embarazada que no quiere criar a su bebe, brindándole la tranquilidad espiritual que surge de su condición de dadora de vida, alejándola del perfil de artífice de una muerte, sin riesgo para su salud física o psíquica. Será protagonista de un acto de amor y de entrega; instrumento generoso para quien no desea otra cosa que poder criar como hijo propio a ese niño.

Reiteradamente hemos apoyado desde estas columnas todas aquellas iniciativas tendientes a acompañar activamente a la mujer embarazada, apoyándola en la satisfacción de todas sus necesidades físicas, psíquicas y espirituales para que pueda llegar a buen puerto con su maternidad.

El referido proyecto pone en evidencia que existen instrumentos a estos fines sobre los que se ha de legislar y trabajar para perfeccionarlos en su implementación. Alentamos estos ejemplos de quienes, frente a los que solo proponen cercenar vidas inocentes, recurren a su buena voluntad para defender activa y creativamente las dos vidas. Sin someter ni dañar. Con el mayor de los respetos por la libertad y la vida inherentes a la condición humana.

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