La turbulencia económica congeló la agenda parlamentaria del oficialismo

Fuente: Archivo
Entre otros proyectos están demorados el financiamiento electoral y la ley de ética pública
Laura Serra
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27 de mayo de 2018  

La turbulencia financiera que agitó la economía hace diez días no solo afectó el tipo de cambio, las tasas de interés y la macroeconomía en general. También dejó aturdido al oficialismo , que congeló por el momento la agenda de iniciativas propias a discutir en el Congreso .

Proyectos prometidos hace ya tiempo, como el que propone regular el financiamiento de las campañas electorales y una nueva ley de ética pública, permanecen demorados en el Poder Ejecutivo y no llegan al Congreso. La agenda de género que tanto promocionó el presidente Mauricio Macri tampoco avanzó, salvo el debate sobre la despenalización del aborto , que ya tiene fecha de tratamiento en el recinto de la Cámara de Diputados: el 13 del mes próximo.

Las iniciativas sobre reforma judicial, como la modificación de la ley del Consejo de la Magistratura, también caminan a paso lento; todavía no llega la anunciada reforma al Código Penal como tampoco el nuevo régimen de imputabilidad de menores.

En el Senado , en tanto, los legisladores congelaron la sanción de la ley sobre extinción de dominio y mantienen vacante el cargo de defensor del pueblo. Tiene pendiente, además, la sanción de los tres proyectos de ley sobre desburocratización del Estado; mientras esta demora persista, sigue vigente el polémico megadecreto de necesidad y urgencia 27/2018, que emitió el Poder Ejecutivo en enero pasado, que, entre otras cosas, habilita al embargo de las cuentas sueldo cuando excedan tres remuneraciones.

En el oficialismo niegan que haya una intención premeditada de demorar el debate de los proyectos pendientes, aunque sí admiten que la crisis financiera de hace diez días dejó al Gobierno sin reflejos políticos para reinstalar su agenda.

"Después del fuerte desgaste que sufrió el gabinete en general y la caída en las encuestas de la imagen del Gobierno, no nos podemos arriesgar a sufrir nuevos traspiés frente a la oposición en el Congreso. Después del Mundial de fútbol -arranca el 14 de junio- veremos", confesó un encumbrado miembro de la cúpula oficialista de Cambiemos en la Cámara baja.

En la oposición no entienden del todo esta estrategia del oficialismo de aletargar la tarea del Congreso. Recuerdan, por caso, que cuando el kirchnerismo tuvo su primera gran derrota política en 2008, al fracasar en su intento de aplicar mayores retenciones al campo tras el voto "no positivo" del entonces vicepresidente Julio Cobos, impuso una batería de proyectos de impacto mediático, como la estatización de Aerolíneas Argentinas. Al año siguiente, cuando el Gobierno perdió las elecciones legislativas en Buenos Aires, reaccionó de la misma manera al impulsar una ambiciosa agenda parlamentaria que incluía, entre otros temas, una nueva ley de medios y una reforma electoral con la instauración de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias.

Se podrá aducir que, a diferencia de la actual correlación de fuerzas en el Congreso, el kirchnerismo gozaba de mayoría en ambas cámaras y, por lo tanto, podía imponer su agenda sin mayores dificultades. "Eso es verdad a medias -retruca un conspicuo legislador del peronismo no kirchnerista-. Está bien que el Gobierno prefiera evitar los proyectos conflictivos por el momento, pero tiene una agenda de temas institucionales sólida que bien podríamos debatir y, eventualmente, acompañar".

"Es un error político mantener inactivo el Congreso -prosiguió el legislador-. Sin una agenda para debatir desde el Poder Ejecutivo, los opositores vamos a tratar de imponer la nuestra". Pruebas al canto: el martes, el Senado tiene previsto discutir en el recinto el proyecto que pone límite al alza de las tarifas de los servicios públicos, iniciativa pergeñada por la oposición y que ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados. De ser convertida en ley, el Presidente ya anticipó que la vetará, pese al costo político que le depare la medida.

El futuro acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) se anuncia como el nuevo foco de confrontación. El kirchnerismo anunciará en breve la convocatoria a una sesión especial para reclamar que dicho acuerdo, para entrar en vigor, debe contar con la previa autorización del Congreso.

El oficialismo rechazó el reclamo al tiempo que el peronismo no kirchnerista anticipó, en la voz de Miguel Pichetto, jefe del bloque de senadores del PJ, que no se sumará a la jugada de la oposición más dura. "En esto vamos a acompañar al oficialismo, pero otro será el cantar cuando se definan las condiciones que imparta el Fondo para otorgar el crédito. Allí veremos", desliza, enigmático, un veterano legislador del peronismo.

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