El gobierno de Trump desconoce la ubicación de 1500 chicos migrantes

Música y protesta, ayer, en un sector del muro que separa México de EE.UU.
Música y protesta, ayer, en un sector del muro que separa México de EE.UU. Fuente: AFP
Rafael Mathus Ruiz
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27 de mayo de 2018  

WASHINGTON.- La pregunta explotó con ira en los últimos días: ¿dónde están los chicos? Para casi 1500 de ellos, el gobierno federal ya dio una respuesta: no lo sabe.

Una decisión del presidente Donald Trump de aplicar "tolerancia cero" para los inmigrantes que llegan a la frontera sur de Estados Unidos -hombres, mujeres y niños que, en muchos casos, buscan asilo- ha forzado la separación de cientos de familias a manos de agentes fronterizos, el último giro en la política migratoria de la Casa Blanca duramente condenado por la oposición demócrata y activistas, que afirman que no tiene precedente en la historia del país.

La nueva política, dictada por el fiscal general, Jeff Sessions, a principios de abril último, busca recortar la llegada de migrantes de América Central, que en muchos casos huyen del crimen y la narcoviolencia, al servir como un "fuerte disuasorio", según reconoció el jefe de gabinete, John Kelly.

La furia antitrumpista terminó de explotar en los últimos días y no escatimó en palabras para denostar la nueva línea, tildada de cruel, inhumana, despiadada, ilegal y en las antípodas de los valores históricos de Estados Unidos, que se precia de ser "una nación de inmigrantes".

La poderosa Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, según sus siglas en inglés) ya presentó una demanda en contra de la medida en un tribunal de California, y denunció que "cientos de niños de hasta 18 meses están en peligro de sufrir un trauma de por vida".

Pero la nueva directiva marca la determinación de la Casa Blanca de cambiar el perfil migratorio de Estados Unidos, una de las banderas distintivas de la campaña de Trump que más encendió a su coalición, y cuyo mayor ícono es el prometido muro en la frontera con México, que aún está en veremos.

Sessions, notorio por su mano de hierro en la aplicación de la ley, ha sido el encargado de desplegar la última ofensiva, en un memo a sus fiscales titulado "Tolerancia Cero".

"Si cruzan la frontera ilegalmente, los procesaremos", afirmó Sessions, tras despachar el memo, en un discurso. "Si está contrabandeando a un chico, entonces vamos a procesarlo, y ese niño será separado de usted, probablemente, como lo exige la ley. Si no quiere que su hijo se separe, no los traiga al otro lado de la frontera ilegalmente. No es culpa nuestra que alguien haga eso", afirmó.

Los agentes fronterizos comenzaron a separar a niños, sin importar su edad, de sus padres y madres. Los niños quedan luego en manos de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados, que se encarga de reubicarlos mientras se define la situación de sus padres.

La preocupación por el destino de los menores arreció luego de que un funcionario reconoció ante el Congreso, hace unas semanas, que el gobierno desconocía dónde habían ido a parar 1475 niños reubicados a fines de 2017.

"Estas políticas de inmigración de esta administración son escandalosas, crueles e inhumanas", fustigó, ayer, la senadora demócrata Kamala Harris.

Reacción demócrata

Muchos demócratas reaccionaron iracundos a un mensaje de Trump, ayer, en Twitter, en el que se lavó las manos y pidió "poner presión a los demócratas para terminar la ley horrible que separa a padres de niños", y volvió a insistir en la construcción del muro.

José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch (HRW), dijo a LA NACION que la nueva directiva pone a los inmigrantes que llegan a pedir asilo ante un "dilema cruel" porque las autoridades les dan a elegir entre regresar con sus hijos a sus países o continuar el proceso hacia el asilo, pero separados. Si además, dijo, eso se usa para "disuadir" la inmigración, también es una "violación a principios básicos del derecho internacional para refugiados".

"La monstruosa práctica del gobierno de Trump de arrebatarles los niños a los solicitantes de asilo es abiertamente incompatible con las obligaciones de derechos humanos de Estados Unidos", afirmó Vivanco. "Separar a los niños de sus familias viola el derecho humano a que se respete la unidad familiar, y puede constituir un trato cruel, inhumano y degradante", agregó.

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