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Carlo Cottarelli, un economista del FMI, llevará a Italia a nuevas elecciones tras el fracaso de la coalición populista

Cottarelli se reunió hoy con el presidente italiano, Sergio Mattarella, que le encargó la formación de un gabinete
Cottarelli se reunió hoy con el presidente italiano, Sergio Mattarella, que le encargó la formación de un gabinete Fuente: Reuters
Elisabetta Piqué
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28 de mayo de 2018  • 11:15

ROMA.- En medio de gran nerviosismo, con la bolsa de Milán en rojo y el el spread nuevamente alto, el economista Carlo Cottarelli aceptó hoy de manos del presidente, Sergio Mattarella, el encargo de formar un gobierno técnico, de emergencia, que deberá llevar a Italia a elecciones anticipadas.

Después del sonoro fracaso de un gobierno populista del Movimiento Cinco Estrellas (M5E) y la xenófoba Liga -que fue objetado ayer por el presidente porque insistió con un ministro de Economía euroescéptico-, Cottarelli tiene por delante una misión más que complicada ya que no cuenta con los votos necesarios.

Exfuncionario del Fondo Monetario Internacional y guardián de gasto público en 2013, de 63 años, cuando apareció ante los cronistas después de una reunión con Mattarella, en el Palacio del Quirinal, el economista enseguida aclaró que el presidente le pidió presentar ante el Parlamento "un programa que lleve al país a nuevas elecciones".

Luego de manifestarse "honrado" por el encargo, el futuro primer ministro presentó dos alternativas para avanzar hacia las urnas. "Voy a presentarme con un programa que, en caso de confianza, incluya la aprobación de la ley de presupuestos y prevea la disolución del Parlamento y elecciones a principios de 2019", dijo, al señalar la vía más deseable.

"En ausencia de confianza, el gobierno renunciaría de inmediato y su principal tarea sería de ordinaria administración para acompañar al país a elecciones después del mes de agosto", agregó, en alusión al escenario más probable. Sin el respaldo del M5E y la Liga, en efecto, su gobierno técnico no tiene los números para superar un voto de confianza en el Parlamento.

En medio de un clima al rojo vivo, tanto el M5E, como su socia Liga -que estuvieron a punto de llevar a Palazzo Chigi al desconocido jurista Giuseppe Conte, que ayer se vio obligado a tirar la toalla-, al margen de clamar ir a las urnas ya, comenzaron una campaña de los más virulenta e inédita contra Mattarella. Lo acusan de haber dado un virtual "golpe de Estado", en complicidad con "los poderes fuertes" y el establishment, porque bochó su flamante gobierno justo al nacer, algo sin precedente en la historia del país.

En una Italia cada vez más sacudida por la victoria de fuerzas antisistema y populistas en las elecciones del 4 de marzo pasado, y ahora, 85 días después, hundida en una crisis institucional inédita, Cottarelli hizo dos precisiones.

Al recordar que en los últimos días aumentaron las tensiones en los mercados financieros y que también subió el tan temido "spread" -el diferencial entre los títulos a diez años alemanes e italianos-, destacó que "no obstante, la economía italiana está en crecimiento y las cuentas públicas se encuentran bajo control". "Un gobierno guiado por mí aseguraría una gestión prudente de nuestras cuentas públicas", aseguró, intentando tranquilizar a los mercados.

Por otro lado, en un mensaje para reasegurar a los socios europeos, reafirmó que es "esencial el diálogo" de Italia, país fundador de la Unión Europea, con Europa. Y confirmó la participación de la país en el euro.

El primer ministro "encargado" de Italia -que para muchos ya fracasó en su intento, antes de empezar-, aseguró tiempos breves para presentar su lista de ministros, algo que se espera para mañana. Mientras tanto, tal como suele ser praxis, se reunió con los presidentes de la Cámara de Diputados, Roberto Fico y de Senadores, Elisabetta Casellati, pero hizo saber que no realizará consultas con los partidos.

#IostoconMattarella

Fiel reflejo del clima al rojo vivo que se vive en Italia, así como en las redes sociales aparecieron insultos y amenazas de muerte contra Mattarella -acusado de dar un "golpe de Estado" también por la francesa Marine Le Pen, amiga del líder de la Liga, Matteo Salvini-, al mismo tiempo aparecieron mensajes de respaldo y solidaridad. El hashtag #iostoconMattarella (yo estoy con Mattarella) hizo furor en las redes sociales, así como en favor de la Constitución, que el presidente hizo respetar vetando a un ministro euroescéptico.

Mientras tanto Matteo Salvini, líder de la xenófoba Liga, advirtió a su exsocio Silvio Berlusconi, que apoyó a Mattarella, que romperá su alianza con él si respalda al gobierno de Cottarelli. Salvini, que insistió a muerte con el economista euroescéptico Paolo Savona al frente de Economía, hizo estallar su gobierno populista con el M5E, que estaba a punto de nacer. Trascendió que Mattarella habría aceptado a Giancarlo Giorgetti, brazo derecho de Salvini, al frente del ministerio de Economía. Pero Salvini no quiso saber nada e insistió con Savona, consciente de que esto haría saltar su gobierno en el aire. Ahora, en un escenario de los más caldeado y quizás aliándose nuevamente con el M5E -como sugirió-, espera multiplicar sus votos.

"¿El Partido Demcorático (PD) relegado por los italianos vuelve al gobierno gracias a Mattarella? Esta no es democracia, no es respeto del voto popular", clamó Salvini, al comentar el encargo a Cottarelli, que fue comisario de "spending reviews" en el gobierno de Enrico Letta, del PD, en 2013 . "Es sólo el manotazo de ahogado de una Italia esclava, asustada y precaria. Las próximas elecciones serán un plebiscito: pueblo y vida verdadera contra viejas castas y señores del spread", agregó, en una de sus frases populistas y demagógicas, que calan hondo en muchos "indignados" italianos.

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