Suscriptor digital

Hispanos en Nueva York

LOS BOYS Por Junot Díaz (Mondadori)
(0)
14 de enero de 1998  

EN las últimas dos décadas, la literatura producida en los Estados Unidos vive un extraño fenómeno debido a la multiplicación de escritores latinos. Desde el éxito de Oscar Hijuelos (autor de Los reyes del mambo tocan canciones de amor ), los escritores latinos se convirtieron en objeto de búsqueda por parte de las editoriales y de las revistas que publican ficciones.

Para muchos críticos se trata sólo de una moda, de un interés superficial por la literatura "pluricultural", esa literatura que iguala a escritores de origen chino (como Amy Tam) con otros de origen indígena (Louise Erdrich, descendiente de indios cheroquis) o latinoamericano (la mexicana Sandra Cisneros). Pero, en realidad, se trata de un verdadero fenómeno literario que ya ha dado buenas obras que, paradójicamente, han sido traducidas al español, como La larga noche de los pollos blancos , del guatemalteco Francisco Goldman, o En el tiempo de las mariposas , de la dominicana Julia Álvarez. Los boys , el libro de cuentos de Junot Díaz, es la confirmación de que la literatura latinoamericana escrita en inglés vive un muy buen momento de producción y creatividad.

Junot Díaz es un dominicano de veintisiete años que vive en Nueva York y que ha publicado sus cuentos en las principales revistas norteamericanas, entre ellas The New Yorker y The Paris Review . Al igual que los demás escritores latinos, Díaz crea su obra en la confrontación de dos realidades distintas: por un lado, la adopción de una lengua que no es la suya pero es con la que vive y con la que mejor se expresa; por el otro, una temática latina y una preocupación absoluta por sus orígenes.

"El hecho de que te escriba/en inglés/ ya falsea lo que quería/ contarte", dice el epígrafe de Los boys . Todos los relatos de Díaz se encuentran enfrentados a esta paradoja: sus personajes son dominicanos en Nueva York, en Nueva Jersey o (en algunos pocos casos) en la propia República Dominicana; sus preocupaciones son latinas; casi no aparecen personajes de otros orígenes, como si los guetos hispanos de la Costa Este fueran un país aparte.

En todos los cuentos de Díaz se cuelan palabras en español, que no sólo resultan un "toque étnico" sino una muestra de la infiltración del español en la lengua inglesa. Una forma de disminuir, también, ese "falseamiento" del que habla el epígrafe.

Las historias de Díaz son relatos casi minimalistas, donde la marginalidad se hace presente por medio de la pobreza, las drogas, el sexo indiscriminado y los crímenes de todo tipo. Sus personajes son en su mayoría adolescentes que no se plantean ningún conflicto, que no ven nada de malo en sus estilos de vida pero que viven inmersos en un mundo que les es hostil.

Los cuentos de Los boys son más que buenos. Ninguno desentona entre las historias conmovedoras de estos jóvenes marginales. Hay espacio para las historias de amor (el magnífico "Aurora"), para los conflictos familiares ("Fiesta, 1980") y para las historias de iniciación en la vida norteamericana ("Negocios", el cuento más complejo y rico del libro).

El único punto en contra de Los boys nada tiene que ver con el autor y sí con el traductor español que trasladó el slang inglés a un argot ibérico: resulta más que molesto ver personajes caribeños hablando como si fueran catalanes en la rambla de Barcelona. Pero los cuentos de Díaz sobreviven a las traducciones y a su propia confrontación entre el inglés y el español.

Literatura norteamericana de origen latino, literatura hispana escrita en inglés: ¿cuáles son los límites, los indicadores de pertenencia? ¿Una literatura nacional se sostiene sólo por su idioma? ¿Puede sostenerse sin su idioma? La buena literatura de Díaz viene a engrosar esta polémica, que seguramente crecerá en los próximos años. (202 páginas.)

Sergio S. Olguín

(c) La Nación

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?