Dinero y adolescencia tardía: algunos tips para padres

La economía millennial, en jaque Fuente: Archivo
29 de mayo de 2018  • 01:36

Una de las problemáticas más difundidas de esta era es la adolescencia tardía, que lleva a millones de personas de entre 30 y 40 años a convivir con sus padres.

Los "mammoni" o "bamboccioni", como se los conoce en Italia, incorporan en la Argentina la variable económica para ni siquiera plantearse la posibilidad de dejar el hogar. Si el crédito hipotecario parecía resurgir el año pasado, la reciente devaluación lo regresó a foja cero.

Lo cierto es que, pese al complicado escenario económico, existen familias que se encuentran en una buena situación financiera y con la voluntad de ayudar a los adolescentes tardíos a abandonar el nido. Sin embargo, en el afán de ayudar, pueden cometer errores que luego lamentarán.

En la columna de hoy, brindaremos varias ideas. Aquí van:

4 consejos para padres de adolescentes tardíos

1) Aprender a educar sobre dinero

Uno de los errores más comunes que encontré en los casos de adolescencia tardía que pude analizar refiere a una enseñanza negativa sobre el dinero.

"No se habla de dinero en la mesa" y "si tiene tanto dinero a alguien habrá estafado" son las frases que más escuché de boca de padres que se quejan del mal presente de sus hijos.

No se puede contagiar el deseo de progresar económicamente si se genera un sentimiento de culpa ante la posibilidad de lograr ingresos por encima de la media.

Revisar nuestros pensamientos negativos sobre lo material para evitar trasladarlos a nuestros hijos es la primera medida a tomar.

2) Entender la nueva mentalidad millennial

Se conoce como millennials a los nacidos entre 1981 y 2000, que ahora tienen entre 18 y 37 años. La irrupción de Internet, con todo lo que ello implica, los define.

Muchas veces los padres no logran comprender la nueva cosmovisión, que habla de una marcada preferencia por el disfrute en perjuicio de la posesión, lo que echa por tierra ese sueño del "techo propio" que a quienes somos más grandes nos vendieron desde muy pequeños.

La alta rotación laboral e incluso el teletrabajo ingresan en este mundo de nuevas modalidades tan ponderadas por los adolescentes tardíos como incomprendidas por sus padres.

Confiar en nuestros hijos en su afán de adaptarse a los tiempos que corren e n lugar de pretender imponerles mandatos que atrasan 20 años es un paso fundamental para generar el clima que favorezca su progreso económico.

3) No regalar, más bien facilitar

Este consejo aplica solo a las familias que buscan sacrificarse para comprarles a sus hijos un auto o un departamento.

Esa ayuda puede terminar siendo contraproducente, puesto que de alguna manera desalienta a los jóvenes a luchar por progresar y generar logros por sus propios medios.

Por ello es que propongo allanarles el camino con un "empujoncito financiero" en vez de recorrerlo por ellos. Conviene salir de garantes, pagar el depósito y el primer mes cuando alquilen un departamento en lugar de comprárselos.

Ese gesto que en un primer momento puede parecerles insuficiente y causar cierto enojo en los adolescentes tardíos más adelante debería transformarse en agradecimiento y comprensión.

4) "Fiscalizar" las condiciones de la emancipación

Nos referimos a proponer consejos financieros que permitan alcanzar el objetivo compartido.

En caso de que alquilen un departamento, por ejemplo, recomendarles que el costo no supere el 35% de los ingresos a fin de que el contrato resulte sustentable en el tiempo.

También se debe insistir acerca de la importancia de llevar un registro y realizar una clasificación de los gastos. Una vez independizados, son ellos quienes deben administrarlos.

Por último, los gastos derivados (viáticos, expensas, ABL), así como las cláusulas de actualización de precios en el contrato de alquiler deben ser tenidos en cuenta a la hora de la elección del departamento.

Conclusión

"¡A tu edad yo ya me había recibido, trabajaba y tenía dos hijos!" Esta queja furiosa es tan común como las frases que enunciamos al principio del artículo. La respuesta suele consistir en un encogimiento de hombros y un "mirá vos", que le resta importancia al reproche.

Este choque de visiones denota una falta de comprensión de los nuevos vientos que soplan y no hace más que demorar la tan ansiada independencia de nuestros hijos.

Muchas veces necesitan sentirse comprendidos y apoyados en sus ideas e iniciativas para llevarlas a la práctica.

Cambiemos nuestro lugar de observador y luego podremos cambiar nuestras acciones. Los resultados nos sorprenderán.

Nicolas Litvinoff, La economía millennial en jaque

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