No dejemos que la ficción nos confunda

Gabriel Gondolesi
(0)
29 de mayo de 2018  • 15:53

Insuficiencia renal, la necesidad de trasplante, desesperación, compra de órganos y un trasplante efectuado por un cirujano plástico, sumados a excelentes actores, crean una gran ficción. Pero no dejemos que la misma, nos confunda.

Los medios audiovisuales ganaron cada vez más relevancia como fuente de información y educación y, las películas, generan un gran impacto psicológico y suelen convertirse en formadoras de verdades. Por eso, aquellas relacionadas con la donación y el trasplante de órganos pueden influir positiva o negativamente. Dos claros ejemplos son Todo sobre mi madre, donde el mensaje de Pedro Almodóvar fue sí a la donación y, Coma, donde Michael Crichton planteó descarnadamente la posibilidad de la compra de órganos, como también lo hace Animal, de Amando Bó.

Sin embargo, el efecto depende de la sociedad en la que la ficción es difundida. España e Italia son países con las tasas de donación de órganos más alta del mundo (más de 40 donantes por cada millón de habitantes al año), mientras que en nuestro país con mucha dificultad hemos sido capaces de sostener entre 10 y 15 por millón.

El complejo proceso del trasplante necesita que se cumplan una serie de etapas para su concreción y, más, cuando se piensa en hacerlo con un donante vivo. La sola selección de un potencial donante vivo, desde la valoración de su compatibilidad con el supuesto receptor hasta la concreción del procedimiento que permita obtener un órgano utilizable, son prácticas imposibles de efectuar sin el adecuado equipo ni la adecuada complejidad institucional.

Los que formamos parte del personal de la salud que los realiza y, por lo tanto, somos responsables de los pacientes que se encuentran en una lista de espera, debemos cuidar de todo aquello que pueda impactar negativamente en cualquier etapa de este complejo proceso. Esto tiene una sola consecuencia: incrementar la mortalidad en lista de espera. Es decir, reducirá las posibilidades de cumplir con la única posibilidad concreta de esos pacientes para mejorar o extender su vida.

En nuestro país la Ley N° 24193 de trasplante de órganos y tejido establece claramente deberes, derechos y castigos para los profesionales de la salud y las instituciones habilitadas para la realización de trasplantes como el que plantea la película. Además de establecer penas para cada una de las partes que incurrieran en el delito de obtener un órgano y trasplantarlo existiendo lucro. La ley evita que existan protagonistas que tomen las sucesivas y equivocas conductas como las que detalla esta historia.

Nuestra responsabilidad es que el trasplante de órganos siga siendo el mayor acto de altruismo.

Por eso, es nuestra obligación pedirle a la sociedad que, al ver esta ficción, sepa que para poder satisfacer la demanda de órganos, deben ayudar a mejorar la tasa de donación con muerte encefálica. Las distintas sociedades del mundo confían en la comunidad médica de trasplante, en especial, cuando interviene un donante vivo. En pro de sostener estas responsabilidades médicas, la Argentina cuenta con el Instituto Nacional Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), dependiente del Ministerio de Salud, y responsable de hacer cumplir esta ley; y de una sociedad científica, la Sociedad Argentina de Trasplante, que nuclea a los especialistas del trasplante.

Nuestro profundo deseo es que Animal sirva para que la gente sepa -y qué mejor momento que la semana de la donación de órganos-, que estos protagonistas no existen, y que debemos tomar conciencia de la necesidad e importancia de donar.

Pedimos a todos los espectadores que al salir del cine, lo hagan con la convicción de que en la Argentina, normas legales, éticas y morales (que todavía existen), no permiten, ni permitirán que esta ficción se vuelva realidad. Seamos todos donantes, cada día, cada semana, cada año.

Prof. Dr. Gabriel E. Gondolesi, MAAC, FACS*

*Médico Cirujano de Trasplante, Jefe de Trasplante Hepático, Intestinal y Reno-pancreático del Hospital Universitario Fundación Favaloro. Vocal por Latino-América de la Sociedad Mundial de Trasplante (TTS). Participante y Firmante del Documento de la Pontificia Académica de la Ciencia en Contra del Tráfico de Personas y Venta de Órganos por Argentina. Investigador en Salud del CONICET.

temas en esta nota

0 Comentarios Ver

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.