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Negocios nac &pop: el peronismo es tierra fértil para emprendedores

Crédito: Ana Monti
En medio de la pelea entre los socios del restaurante Perón Perón, la liturgia justicialista vive un boom de nuevos proyectos; los empresarios coinciden en que estar en la oposición reavivó el interés de los clientes
Sofía Terrile
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30 de mayo de 2018  

Los descamisados pueden haber perdido espacios en el poder político, pero están peleando los suyos en el consumo: restaurantes, joyerías, zapatos y libros didácticos dedicados al Partido Justicialista son solamente algunos de los productos que hoy forman parte de la "resistencia". Apoyados más en las figuras de Juan Domingo y Eva que en sus sucesores, los emprendimientos buscan ganar público de un lado de la grieta y por fuera de ella con el mix entre la liturgia peronista y el marketing.

La gastronomía es, hasta el momento, el rubro más popular para los emprendimientos de linaje peronista: Perón Perón, el café del Museo Evita y Un Café con Perón son algunos de los nombres que resuenan en el ámbito. A esos hay que sumarles los proyectos de militantes, como el de Diego Brancatelli, que en 2017 abrió un bar en Ingeniero Maschwitz.

"No es un nicho de negocios, sino que se trata de buscar una identidad a través de lo temático", resume Martín Blanco, director de Moebius Marketing. El especialista afirma que tener un restaurante con ambientación política -o, en tal caso, cualquier tipo de emprendimiento- "es un camino vidrioso" que "depende de cómo sopla el viento" en cada momento. Asegura que quienes hace unos años manejaban el café del Museo Evita lo consultaron para despegarse de la imagen de la líder de los descamisados por el efecto que causaba en los clientes de un barrio porteño de alto nivel socioeconómico, Palermo Botánico.

Museo Evita finalmente sorteó las miradas sospechosas de vecinos del barrio y se integró, un poco también gracias a los turistas, gran parte de su público. Lo mismo sucedió con Perón Perón, ubicado en Palermo Hollywood y convertido en lugar de culto para seguidores de Juan Domingo, Eva, Néstor y Cristina, pero también una atracción para los visitantes extranjeros. El restaurante -que la semana pasada inundó las redes por una pelea entre sus socios y rumores de cierre- comenzó como un lugar de encuentro para el debate de ideas, narra uno de sus creadores, Daniel Narezo. Rápidamente empezó a convocar a militantes, pero también a clientes por fuera de la grieta.

El local tiene 90 cubiertos y el ticket promedio actual está en los $350, asegura su dueño. A pesar de que existe desde 2010, el espacio cobró otro significado cuando Daniel Scioli perdió las elecciones presidenciales de 2015, admite. "El peronismo es fuerte a los efectos sociales y hay un contexto actual que hace que la gente busque más ámbitos donde juntarse con un compañero", dice.

Lo mismo sucede con los productos: el fetichismo se tornó más fuerte cuando el peronismo salió del poder. Laura Balhas y Alejandra Liñeiro decidieron plasmar sus convicciones en un emprendimiento que reflejara la identidad de Eva Perón, pero que también la trascendiera. En 2013 nacieron los accesorios de La Duarte. En su catálogo hay escarapelas, banderas y prendedores que se venden online y en locales temáticos como el del Museo Evita.

¿Le suma a un negocio subirse a la imagen de Evita? "El nombre es fuerte, no voy a negarlo -admite Balhas-. Nos dimos cuenta después de crearlo, pero por lo general no recibimos casi comentarios negativos, porque la gente entiende de qué se trata La Duarte y que, si bien está relacionado con el peronismo, va más allá del movimiento". Los accesorios se venden a partir de los $200: "Nuestra idea es que lo bello no tiene que ser caro ni inaccesible, lo que significa que vamos invirtiendo de a poco para mejorar. Compramos nuestros insumos a locales chicos y tratamos de solidarizarnos con otros emprendimientos para generar así una cadena de trabajo", narra.

Apelar a la producción nacional para encantar al consumidor es un relato que los emprendimientos peronistas tienen aceitado. El cordobés Nicolás Mendizábal empezó a fabricar los zapatos Justicialistas a mediados de 2016 junto a su socio, Germán Bolatti, luego de que el padre de un amigo suyo recibió maquinaria a modo de indemnización cuando se quedó sin trabajo en una compañía zapatera. Las ventas crecieron y tuvieron que buscar otros fabricantes. "Queríamos empresas que estuvieran en nuestra provincia, emplearan mano de obra nacional y en blanco y que utilizaran materia prima local", resume el emprendedor.

Sigue: "De ese modo, podemos comunicar con seguridad, porque detrás de lo que decimos hay una convicción". Mendizábal asegura que lo que distingue a su marca de otras es que su segmentación no es etaria ni por nivel socioeconómico, sino política: "Cualquiera puede comprar un zapato talle 39 y similar a los nuestros, pero a nuestro consumidor no le da lo mismo comprar uno elaborado en Taiwán que uno nacional".

Luego de que el peronismo quedó en la oposición, Galería Editorial vio el nicho y entró. Lanzó el título ¿Dónde está Perón? en 2017, un libro que emula las búsquedas de Wally, pero con la figura del creador del Partido Justicialista. "Muchos lo compran por afinidad y lo toman como un suvenir o una especie de trofeo, pero otros también se acercaban por el lado bizarro del libro. La idea de Perón en la Argentina excede la política", opina Matías Duarte, cofundador de la editorial, que tiene un catálogo de 15 títulos.

¿Dónde está Perón? fue un éxito en el mundo editorial independiente, en el que una tirada de hasta 3000 unidades es casi exagerada. Unas 2000 unidades se vendieron en canales alternativos. El título se agotó en dos meses y ya va por su segunda edición. Duarte proyecta una tercera pronto. ¿Por qué centrarse en el creador del PJ y no en otro ídolo popular, como Maradona o Gilda? "Al estar atravesado por la política, Perón tiene más pliegues porque no es un ídolo indiscutido. Es una figura que cubre a la Argentina para bien o para mal", concluye.

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