Alfonso Larraín: "La Argentina tiene todo por hacer en el mundo del vino"

El presidente de la bodega chilena Concha y Toro anunció más inversiones en Mendoza y señaló la necesidad de que el país cierre acuerdos internacionales
El presidente de la bodega chilena Concha y Toro anunció más inversiones en Mendoza y señaló la necesidad de que el país cierre acuerdos internacionales
Alfredo Sainz
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30 de mayo de 2018  

A sus 81 años, Alfonso Larraín asegura que pasa gran parte del año visitando los más de 145 países en los que Concha y Toro vende sus vinos. Sin embargo, lejos de presentarlo como una queja, el poderoso empresario chileno asegura que está encantado de dar la vuelta al mundo dos o tres veces al año. "Si por mí fuera viviría arriba de los aviones. Ahí duermo muy bien. El año pasado hice dos viajes a Asia, uno a Europa y otro en EE.UU.", asegura a LA NACION.

De paso por Buenos Aires, Larraín anunció una nueva inversión de US$11 millones en su filial local, la bodega mendocina Trivento, con lo cual ya superó los US$100 millones desembolsados en la Argentina desde que pusieron un pie en el país, en 1996. El empresario bodeguero chileno además destacó las potencialidades que tiene el vino argentino, pero sin dejar de subrayar los desafíos que enfrenta la industria nacional en materia de desarrollo sustentable y acuerdos comerciales. "Es fundamental potenciar la imagen de la Argentina y sus vinos en el exterior. Chile lo viene haciendo desde hace mucho tiempo", aseguró el número uno de la bodega que cerró 2017 con una facturación superior a US$1000 millones, es decir, más que lo que suman todas las exportaciones de vino embotellado argentino. "La Argentina fue el primer país en el que decidimos invertir por fuera de Chile. Nosotros pensábamos que era una buena idea, pero nos terminó de convencer el presidente de la Bolsa de Nueva York. Cuando colocamos los primeros ADR, recuerdo que me preguntó si estábamos presentes en otro país. Y este señor me recomendó que nos iba a resultar más fácil encontrar nuevos accionistas si diversificábamos los orígenes de nuestra producción. Así llegamos primero a la Argentina, con la compra de las primeras tierras en Mendoza, y después a California".

-Con Trivento el grupo ya cumplió 22 años en la Argentina. ¿Cómo se adaptaron a tantos cambios en el mercado local?

-Es verdad que vivimos muchos cambios, pero en este último tiempo, desde la elección del presidente Macri, estamos con más confianza en la Argentina. Esto nos llevó a encarar dos grandes proyectos de inversión. El primero fue hace dos años, y ahora estamos anunciando una inversión de 11 millones de dólares que se va a llevar a cabo este año y en 2019.

-¿En qué consiste esta inversión?

-Los fondos se van a destinar a vinificación, sustentabilidad de nuestra producción y el desarrollo de las marcas. En el caso de la sustentabilidad, hay que tener en cuenta que nosotros somos una sociedad anónima que cotiza en bolsa desde 1983 y hoy tenemos muchos fondos de inversión que compran nuestras acciones. Por eso es clave ocuparnos de la sustentabilidad. Los grandes mercados están cada vez más exigentes por este tema. A la hora de comprar un vino, son muchos los que comprueban las certificaciones en los viñedos, en especial en mercados como Europa o Canadá. En el mundo hay una preocupación cada vez mayor por la sustentabilidad, y en este escenario Chile y la Argentina tienen la ventaja de ser prácticamente una isla. Posiblemente sean de los dos países menos contaminados del mundo, con lo cual creo que el futuro va a pasar por el desarrollo de productos orgánicos, no solo vinos, sino también frutas, jugos y verduras.

-¿Ya están incursionando en el negocio de los vinos orgánicos?

-En California hoy ya estamos haciendo vinos de este tipo con la marca Bonterra y en Chile tenemos una filial que trabaja con este tipo de certificaciones. En la Argentina también hay planes, pero creo que el país primero tiene que priorizar otros proyectos. Es fundamental, potenciar la imagen de la Argentina y sus vinos en el exterior. Chile lo viene haciendo desde hace mucho tiempo. El otro tema clave para crecer es firmar acuerdos internacionales. Hoy Chile tiene acuerdos con muchos países, especialmente en el continente asiático, a diferencia de lo que sucede acá, con lo cual nos cuesta mucho más colocar los vinos argentinos en esos países. Todos los mercados son diferentes y tienen sus distintas potencialidades. La Argentina tiene todo por hacer en el mundo del vino.

-¿Está de acuerdo con la idea de potenciar la imagen del malbec argentino o cree que hay un peligro de "malbec dependencia"?

-Yo viajo muchísimo. Hago varias vueltas al mundo por año. Y uno ve que el público en el exterior que conoce de vino ya tiene mentalmente definido que la Argentina produce unos malbecs espectaculares, con lo cual estoy convencido de que la imagen del país debe pasar por ahí. No me cabe ninguna duda de que la Argentina tiene el clima y el terroir para producir un malbec que no se puede encontrar en ningún otro país.

-¿Ve a más empresas chilenas llegando a la Argentina?

-Hay varias inversiones que se venían haciendo y que tuvieron un paréntesis en el último tiempo porque no se sabía lo que iba a pasar en la Argentina. Hoy la situación es diferente porque existe mucha confianza en el gobierno. En nuestro caso, la apuesta siempre fue a largo plazo, como sucede siempre en la industria del vino. Es fundamental encontrar los terroirs apropiados, algo que no es tan fácil, y después hay que tomar en cuenta que existen un montón de condiciones que hacen que dependamos de la parte agrícola.

-Los últimos años no fueron buenos en materia de cosechas.

-El efecto climático siempre es impredecible. Por eso, con Trivento buscamos tener viñedos en tierras diferentes y trabajar con módulos de producción más chicos para minimizar riesgos.

-En la Argentina hay muchas bodegas en venta. ¿Analizan crecer con alguna compra?

-Siempre se están evaluando este tipo de operaciones, pero por ahora seguimos mirando oportunidades en materia de tierras, apostando a un crecimiento orgánico, que nos funcionó muy bien. Ya llevamos 1500 hectáreas plantadas y desde 2004 estamos en el top five de las bodegas exportadoras de la Argentina. Lo importante es que ya probamos que somos capaces de hacer buen vino. Tenemos un nombre hecho en el país.

-¿Miran tierras en otras provincias argentinas?

-Por ahora, estamos analizando Mendoza, por una cuestión de logística y cercanía con nuestra bodega.

-¿Cómo analizan las últimas noticias en materia cambiaria y el acuerdo que anunció el gobierno argentino con el Fondo?

-Personalmente, creo que el acuerdo con el Fondo es bueno. A la Argentina nunca le va a faltar el financiamiento, pero creo que se trata de un problema que tienen resolver los gobiernos. De nuestra parte, estamos acostumbrados a ser buenos navegantes.

Mini bio

  • Vida personal: Tiene 81 años, de los cuales lleva 50 trabajando con Concha y Toro y hace más de 20 años que es el presidente de la bodega
  • Sucesión: Tiene cinco hijos, de los cuales uno ya trabaja en Concha y Toro y otro, en una filial del grupo

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