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Una fibra elástica permitirá a los robots tener mejor tacto

Fabien Sorin, de la EPFL, muestra una fibra elástica que sirve para darle sentido del tacto a los robots, y también para crear ropa con controles integrados
Fabien Sorin, de la EPFL, muestra una fibra elástica que sirve para darle sentido del tacto a los robots, y también para crear ropa con controles integrados Crédito: Politécnico Federal de Lausana
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30 de mayo de 2018  • 09:24

Los primeros nervios para robots humanoides fueron construidos e insertados en los dedos de los prototipos para permitirles percibir presión y sensación táctil, realizados con un material especial en base a superfibras.

Se trató de una investigación conjunta entre instituciones de Alemania y Suiza. El proyecto fue desarrollado en la Universidad Técnica de Berlín con el material especial provisto por el Politécnico Federal de Lausana, a cargo del grupo de científicos encabezado por Yunpeng Qu.

Los resultados quedaron publicados en la revista especializada Advanced Materials.

El material innovador, que promete tener aplicaciones útiles para construir sensores de nueva generación y futuras computadoras insertadas en prendas, es una fibra superelástica a la cual se pueden incorporar electrodos y nanosensores. Resulta capaz de relevar hasta la más mínima presión y puede soportar una deformación del 500% antes de volver a su forma original.

Integradas en los dedos robóticos, las fibras transformadas en una red de nervios artificiales permiten a las máquinas captar información del ambiente exterior. El grupo del Politécnico de Lausana también probó con integrar las fibras en el interior de tejidos para la vestimenta ( al estilo de lo que hicieron Google y Levi's): "Nuestra tecnología puede ser usada para crear un teclado de tipo 'touch' integrado directamente en las prendas", explicó Fabien Sorin, uno de los responsables del proyecto.

La técnica utilizada para realizar el nuevo material es muy simple y puede ser utilizada para producir centenares de metros en muy poco tiempo: las fibras son calentadas y alargadas como si fueran plástico fundido, de manera de obtener filamentos largos y delgadísimos.

El resultado es un material que presenta una arquitectura microscópica extremadamente compleja y de propiedades extraordinarias, explicaron los investigadores.

Además del avance tecnológico las implicancias industriales de este invento son variadas, pues harán, con la percepción simulada del alerta de dolor, que los robots no se dañen a sí mismos o se excedan en sus capacidades al efectuar alguna tarea específica.

También se apunta a la seguridad industrial para que las máquinas eventualmente puedan medir su capacidad de daño hacia los seres humanos, ante la cada vez mayor interacción en los mismos espacios de trabajo de hombres y robots en distintas ocupaciones.

ANSA

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