Tres películas que viajaron del Bafici a la cartelera comercial

La vendedora de fósforos, Las cinéphilas y Una hermana participaron de la competencia oficial argentina de la muestra
Diego Batlle
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31 de mayo de 2018  

La programación cinematográfica tiene sus curiosidades y rarezas. Sin ir más lejos, esta semana se produce una muy poco frecuente en la cartelera, como el triple estreno de películas que pasaron por la Competencia Argentina del Bafici 2017: La vendedora de fósforos, de Alejo Moguillansky; Las cinéphilas, de María Álvarez, y Una hermana, de Verena Kuri y Sofia Brockenshire.

Las coincidencias no terminan allí, ya que dos de ellas -que se presentarán en la Sala Lugones del Teatro San Martín- resultaron también las vencedoras de dos de los premios principales que otorga el festival porteño: mientras La vendedora de fósforos (que se exhibirá hasta el viernes 8 de junio, siempre a las 21.30) ganó el de mejor película, Las cinéphilas (que se proyectará en los mismos días, pero a las 19) obtuvo el galardón otorgado por el voto del público.

En lo artístico, en cambio, no podrían ser propuestas más distintas. La película de Moguillansky es un complejo híbrido entre ficción y documental que -a partir de un hecho real como la puesta en el Teatro Colón de una versión de La vendedora de fósforos, de Hans Christian Andersen- apuesta a una tragicomedia dominada por enredos, equívocos y desventuras varias con una pareja de artistas (Walter Jacob y María Villar) y su pequeña hija como atribulados protagonistas. El film de María Álvarez, en cambio, es un diáfano, melancólico y querible retrato sobre veteranas cinéfilas que pasan buena parte de sus vidas en el cine (o discutiendo sobre cine) en ciudades como Buenos Aires, Mar del Plata (durante el festival), Montevideo o Madrid.

La nueva producción de El Pampero Cine (compañía que Moguillansky comparte con Mariano Llinás, Agustín Mendilaharzu y Laura Citarella) tuvo su punto de partida cuando el compositor alemán de música concreta Helmut Lachenmann vino al Colón para montar La vendedora de fósforos. Walter es el responsable de la régie de la ópera y María va y viene del Teatro a su casa y de su casa al estudio de la pianista para la que trabaja tratando de cuidar a la hija. En medio de los típicos conflictos de pareja, de maternidad/paternidad y económicos, Moguillansky va mostrando también los ensayos (muchas veces complicados por huelgas de la orquesta o paros del transporte) y las distintas ideas de puesta en escena que María le propone cada día a un cada vez más desconcertado Walter en este audaz film que se exhibirá también los sábados de junio, a las 20, en el Malba.

Otro tipo de conflictos son los que aborda Las cinéphilas. Álvarez indicó que la idea de su ópera prima surgió cuando en sus años de estudiante de cine empezó a compartir las funciones de la tarde con señoras mayores: "Más allá del amor por las películas, me interesaba el cine como lugar de contención de la soledad y el paso del tiempo. Cada una de ellas es una pincelada de una sombra difusa: mi propio futuro. El mayor desafío fue la edición: construir un relato con cierta curva dramática sin una voz en off ni una historia concreta. Ir llevando al espectador de cinéphila en cinéphila trenzando las historias para conformar una especie de único gran personaje que dejase al descubierto el diálogo que existe entre la ficción y la vida". Tras apreciar el resultado de su bella película, no quedan dudas de que ese objetivo se ha cumplido con creces.

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