Largo plazo versus rebeldía

3 de junio de 2018  

Qué Mundial vamos a ver: Ezequiel Fernández Moores cree que será "el último de los Mundiales románticos" y pide justicia para el mejor jugador del mundo, a quien Juan Pablo Varsky le prende una vela mientras escribe de azar y de chauvinismo. Diego Latorre opina que los conservadores quedarán relegados frente a un fútbol rico y atractivo. Antes de Rusia, sueños y expectativas de tres columnistas de lujo de LA NACION

Un Mundial es como un crisol de razas del fútbol, con selecciones de perfiles muy definidos, como Alemania y España, y otras que no le escapan a su idiosincrasia, a cómo se criaron, a lo significa el fútbol para ellos. Los equipos africanos, por ejemplo, más potentes y a la vez más "ingenuos", o los sudamericanos, con su caos de organización, pero a la vez con jugadores que sacan a relucir su temperamento, un carácter que los hace pasar por encima de los contratiempos. En ese abanico, está claro que la manera de jugar de Alemania y España, últimos campeones y con un estilo afianzado hace 10 o 15 años, hizo escuela. Su vocación por respetar la pelota, por asociarse, por achicar hacia adelante, por tener jugadores con una clara intención de toque, es parte de entender el fútbol como un todo (no sólo "defender y atacar", sino jugar desde el control, el pase, la búsqueda de espacio, la búsqueda de superioridad numérica) que generó efecto en los demás. Y por eso creo que veremos un Mundial muy rico, con pocos equipos inhibidos o conservadores. Si bien el temor a quedar eliminados puede volver a un equipo más calculador, en líneas generales se está viendo un progreso de la táctica a favor de superar al rival, no de anularlo, y eso permite ver un fútbol más atractivo.

La Argentina, al igual que Uruguay, son selecciones con jugadores experimentados y que nunca van a sentirse inferiores. Creo que convivir siempre con las crisis nos ha forjado un carácter. Y el fútbol también es eso, más en un Mundial, donde los límites son más cortos. Además, los jugadores saben lo que es representar estas camisetas, su historia. Por eso, por un lado están los procesos, los proyectos, la transparencia, los largos plazos. Y por otro, está esa rebeldía de nuestros pueblos, que hace que -a veces desafortunadamente, porque disimulan las conducciones patéticas que hemos tenido en el fútbol latinoamericano- todo eso resulte un gran motor para competir mejor.

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