Premios Gardel: entre la autoalabanza y un mercado muy inestable

En su noche de coronación, el músico interpretó "Inconsciente colectivo" con una orquesta sinfónica
En su noche de coronación, el músico interpretó "Inconsciente colectivo" con una orquesta sinfónica Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez
La fiesta de la industria musical no mostró grandes sorpresas, aunque evidencia cambios; Charly García como símbolo de unión
Gabriel Plaza
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31 de mayo de 2018  

"No se olviden de que la música es música, no está hecha para vender". La frase de Charly García en el final de la celebración de los Premios Gardel, organizados por la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (Capif), que reúne a 44 sellos discográficos, fue un mensaje al corazón de la industria. Mientras cantaba "Inconsciente colectivo", escondido detrás de un piano y acompañado por una orquesta, Charly volvió a funcionar como la conciencia moral y espiritual de la música. Lejos de la lectura de los algoritmos de las plataformas de streaming, las planillas de los rankings y las nuevas formas de consumo que desvelan a las compañías discográficas, García fue Gardel de Oro por lo que su arte representa para la música popular argentina.

El consenso fue unánime entre los músicos que formaron parte de la ceremonia. "Charly es lo mejor que le pudo pasar a la música argentina". Rosario Ortega no parecía exagerar después de los 7 Premios Gardel que recibió el disco Random y que transformó a Charly en el favorito de la noche, superando a Luciano Pereyra y Axel, dos artistas también favoritos del público y de la industria.

Joaquín Levinton, de Turf, fue uno de los que gritaron fuerte el nombre de Charly desde la platea cuando se leyeron los nominados al Mejor Álbum del Año, tratando de tapar el ruido que hacían las fanáticas de Axel y Luciano Pereyra en la tribuna de la Sala Sinfónica. "Después de escuchar su música durante tanto tiempo, es un placer que se lo premie. Me gusta verlo bien; nosotros tenemos una historia muy larga en común y es una felicidad. Charly es el mejor de nuestra música, es el número uno".

"Charly es mi mejor amigo; me encanta que se lo hayan dado. Estoy feliz de que esté bien y de que esté tocando y cantando. Charly es puro amor", complementaba David Lebón, su compañero en Serú Girán que participó de los musicales de la entrega de premios en el CCK, en una dupla que formó junto con Rocco Posca para cantar el tema "Suéltate rock'n roll". Las mujeres que protagonizaron la noche, como la cantante Charo Bogarín, de Tonolec, que cantó junto a Daniel Agostini, tenía sensaciones parecidas a las de sus colegas. "Es uno de los grandes artistas que tenemos; es como tener a un ídolo y a un maestro aún entre nosotros".

"Es un genio que gracias a Dios nació en la Argentina", proclamó Fabiana Cantilo después de ganar Mejor Álbum de Artista Femenina de rock por Proyecto 33. Mientras que Juanchi Baleirón, de Los Pericos, banda que ganó al Mejor Álbum de Reggae y Música Urbana resumió el sentimiento de la comunidad musical: "Charly es el número uno, es el Gardel de Oro siempre. Sobran vidas para que siga siendo el primero; toda su historia es increíble".

Estaba claro que el premio a Charly representaba el valor de un artista de catálogo que atraviesa el tiempo, más allá de su contexto, tendencias y modas de consumo. A pesar de sus problemas de salud, Charly reivindica la forma de hacer de la música un objeto artístico y poner el cuerpo, aunque le vaya la vida en ello. Las 900 personas que integraron el jurado de los Gardel, compuesto por músicos, periodistas y miembros de la industria discográfica, se pusieron de acuerdo y votaron de forma unánime a Charly García, el único artista sobreviviente capaz de reclamar el lugar del Gardel del siglo XXI. Aunque hasta el propio Charly fue cauto. "Es apropiado dedicarle este premio a Gardel". Las cosas en su justo lugar.

Si bien el foco de la atención de la ceremonia fue para el músico que marcó la historia del rock local, en su nueva edición aniversario los Premios Gardel reflejaron una actitud políticamente correcta.

Sin embargo, la representatividad de la música que se viene poniendo en juego en los últimos veinte años de los Gardel (único premio en su estilo en América Latina) es lo que suele ser muchas veces el talón de Aquiles de cada edición y a la vez el punto de equilibrio de cada entrega. La presencia en vivo de artistas como Duki, el nuevo héroe del trap con millones de visitas en YouTube, habla del aggiornamento y el acompañamiento de la industria a la gallina de los huevos de oro.

El ecosistema musical de la industria también sigue exhibiendo la disparidad de género. Los hombres que ganaron premios doblaron en número a las mujeres y la única mujer con un Gardel de Oro en estos veinte años fue Mercedes Sosa en 2000. Durante la ceremonia de la noche, Fabiana Cantilo soltó con honestidad: "A las mujeres no nos dan mucha bola", una frase con sabor a reclamo frente a los jefes de la industria.

Quizá por eso Charly quiso traer en su agradecimiento a María Gabriela Epumer y Mercedes Sosa. Para celebrar la música y olvidarse por unos segundos de la industria.

Con la colaboración de Cecilia Martínez

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