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Yo, yo y nadie más que yo: "el narcisista"

Bernardo Stamateas
Bernardo Stamateas PARA LA NACION
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31 de mayo de 2018  • 02:36

Todos conocemos a alguna persona narcisista. Te invito a analizar las principales características de este tipo de personalidad. El narcisista es alguien arrogante, fanfarrón, "canchero", pedante, entre otros tantos adjetivos que podríamos mencionar.

¿Qué hay en la mente del narcisista?

  • 1. Posee ideas de grandeza personal. Su meta es ser admirado. Su objetivo es ser reconocido. Se cree una buena persona y busca permanentemente que los demás le brinden su admiración (lo que le genera el mayor placer). Ya siendo adulto, repite lo que le decía su mamá de pequeño: "Sos y serás grandioso, hijo". La "droga" principal del narcisista es el aplauso del otro.
  • 2. Se cree especial. Es una persona que no necesita de nadie porque se considera el centro del universo pero, paradójicamente, muchos terminan solos.
  • 3. Exagera sus logros por medio de conductas arrogantes y soberbias.
  • 4. Exige recibir un trato especial porque se considera único.
  • 5. Envidia a los demás (aunque no lo admita), o cree que los demás lo envidian a él.
  • 6. Mira con desprecio a los demás. Y si bien demuestra ser fuerte y con una estima poderosa, en su interior se siente inferior y mediocre.
  • 7 . Se ve a sí mismo como una estrella. Cree que es un honor trabajar con él y explota a los demás. Cuanto más narcisismo tiene un líder, menos eficiente es, pues nunca se cuestiona lo que hace.

¿Qué sucede en la vida de un narcisista?

1. Siente aburrimiento, inutilidad y vacío. Su mundo interno es un pozo seco. Solo el aplauso lo llena pero esto es solo una ilusión óptica, ya que no posee recursos que lo sostengan.

2.Se siente menos que los demás. Por lo que insultar a un narcisista sería decirle: "¡Sos como todo el mundo!".

3. Es autorreferencial en el diálogo. Habla con grandilocuencia y, cuando puede, mete un bocado haciendo referencia a sí mismo. No le interesa la vida de los demás. Su lema es: "Yo hablo y vos oís. Vos sos mi público y yo te cautivo".

4.Jamás realiza una mirada introspectiva.

5.No tiene amigos sino "contactos". Elude siempre las preguntas y le resulta difícil escuchar el otro. Dice: "Hablemos de mi tema favorito".

¿Cómo es la autoestima del narcisista?

Posee un sentimiento de grandeza o "megalomanía" de su yo. Como ya mencionamos, se siente especial. Sus problemas son únicos y solamente unos pocos los pueden entender. Se cree alguien perfecto, por lo que acepta la realidad que refuerza esa imagen y se niega a ver la otra. Se muestra prepotente y dice cosas tales como: "¿Porqué yo voy hacer la fila?". No soporta el más mínimo cuestionamiento de los demás. Se rodea de aduladores en su círculo íntimo.

¿Cómo maneja las críticas?

Le producen bronca y humillación y buscará vengarse del otro (la herida narcisista). Cuando lo cuestionan, se vuelve aun más arrogante y, a veces, violento.

¿Cómo maneja el error?

Cualquier error le trae malestar porque choca con una justificación interna. No lo ve porque, en el fondo, no verlo le genera una ganancia mayor. No se arrepiente de nada. Su yo grandioso es insaciable. Pero detrás de esa aparente seguridad, se esconde mucha inseguridad. En realidad, es un mecanismo reactivo de defensa.

Existen más varones que mujeres narcisistas y así podríamos resumir los cinco pilares de su forma de ser:

1 Falta de empatía o sensibilidad ante el sufrimiento ajeno.

2.Grandeza del yo.

3.Exhibicionismo ("Admírame, me molesta que no notes que llegué").

4.Dominio y poder (Es dominante y manipulador).

5. Maquiavelismo (Utiliza a otros para beneficio propio).

Estos son los principales tipos de personalidad narcisista:

  • El narcisista sin escrúpulos (el psicópata).
  • El narcisista elitista (el privilegiado que busca la vida fácil).
  • El narcisista apasionado (el seductor y estafador).

¿Cómo ven los demás a un narcisista?

Casi siempre les genera rechazo.

Todos corremos el riesgo de "creérnosla", de embriagarnos de nuestro narcisismo (orgullo o egoísmo), ¡aun sin darnos cuenta! Mucha gente maravillosa a la que le fue bien, o logró algo importante en la vida, termina volviéndose pedante y creyéndose mejor que el resto de los mortales. Lo cierto es que no precisamos la atención y la admiración constantes de todos para existir y ser felices. Todos tenemos defectos y virtudes y toda persona es de algún modo especial.

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