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Grandes Esperanzas

Tras la muerte de su hijo de 22 años siguió adelante inspirado en el legado y en su compromiso social

Alejandro Gorenstein
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26 de julio de 2018  • 18:47

"Dan era un joven de 22 años al que no le alcanzaban las horas del día para hacer todo lo que él quería. Muy amiguero, responsable, muy compinche con su hermana Iara, trabajaba desde muy chico para tener su plata y viajar. Era un chico absolutamente normal, clase media, tenía novia. Lo único distintivo de él era que formaba parte del grupo "Raíces", del club Macabi, donde hacía trabajo social y le podía tocar ir a un centro comunitario en Claypole, en Córdoba o en Entre Ríos. Hincha fanático de Estudiantes de La Plata, les enseñaba las canciones de ´El Pincha´ a los chicos que salían cantando como si fueran barrabravas. Hacía trabajos de recreación y también les brindaba contenidos educativos", así lo presenta su papá, Gabriel Gromadzyn (58).

En julio de 2008 Dan le había contado a su mamá que sentía una molestia en la cintura. Permitió que lo examinaran y que le realizaran estudios básicos, pero todo daba bien. Sin embargo, en octubre de ese año Paula insistió con hacer estudios más exhaustivos porque lo veía muy cansado y delgado.

En ese momento Gabriel, que trabaja en turismo, estaba con un grupo de pares en Israel cuando, de repente, una tarde recibió el llamado de su mujer.

  • -Mirá, parece que Dan tiene una obstrucción en la panza. Sería bueno que vengas -le dijo Paula.
  • -Ya termina la gira -le contestó Gabriel.
  • -Este lunes se le hace un estudio más importante que los de rutina, sería bueno que estuvieras presente. Sería bueno que cambies la fecha del pasaje -insistió su esposa.

Gabriel consiguió adelantar el vuelo y viajó hacia la Argentina. Cuando los médicos habían hallado que tenía esa obstrucción decidieron abrir para ver de qué se trataba y en ese momento encontraron que tenía tomado todo el peritoneo. Le habían detectado un cáncer de colon estadío 4. "No hay nada que hacer", les dijo uno de los especialistas. Lo primero que se les vino a la mente era que el oncólogo se había equivocado de familia. Pero no fue así. Se habían llevado una gran sorpresa, la noticia que jamás hubieran querido escuchar.

El plan de los médicos era realizarle un by pass para que tuviera más o menos una digestión relativamente normal. Luego, la idea era someterlo a sesiones de quimioterapia y más adelante extraerle el tumor. "Él tenía que estar muy bien de la cabeza, entonces no le dijimos que tenía cáncer, armamos como una especie de comando para que se mantuviera más fuerte. A las dos semanas, el médico clínico que lo atendía (en el Fleming) le comentó sobre el diagnóstico de una manera calma sin que entrara en desesperación. Uno como padre no se imagina ese final, lo niega todo el tiempo, sino uno no podría ser padre, pero íntimamente no podíamos hablar de que había sorpresas o hacernos los desentendidos. Uno va actuando con la contradicción de querer saber, de no querer saber, de escuchar lo que uno quiere y ahí empieza un tornado mental tremendo".

Un museo "pincha" en el Fleming

Dan se sometió a las primeras sesiones de quimioterapia y se la bancaba "hestoícamente". Hasta que lo dejaron internado porque le habían detectado en los análisis que tenía peritonitis. Fueron tres meses que permaneció en el Fleming y ya no salió del sanatorio. Como "Danchu" era un pibe muy querido, infinidad de familiares, amigos y conocidos no se querían perder la oportunidad de ir a visitarlo para darle fuerza y acompañarlo en ese duro trance. Y todos les llevaban obsequios vinculados al club de sus amores. Entonces, su papá decidió colgar los regalos y le armaron una especie de museo en la habitación, con objetos alusivos a Estudiantes: tenía las camisetas firmadas de " La Gata" Fernández y de Agustín Alayes, entre otros jugadores, mates, banderines y otros adornos. "Eso era lo que más feliz lo iba a poner".

Estando internado, en julio del 2009, Estudiantes disputó la final de la Copa Libertadores ante el Cruzeiro de Brasil. En el partido de ida, en la ciudad de las diagonales, habían empatado 0 a 0. La revancha en Belo Horizonte comenzó muy complicada para "El Pincha" porque Cruzeiro comenzó ganando casi desde el vestuario. Dan observaba el partido desde la habitación del Fleming junto a su papá. Hacía mucho esfuerzo para poder verse bien. Su semblante no era el mismo que hacía tres meses atrás. En ese momento comenzó a fastidiarse. Sin embargo, el empate de "La Gata" a los 10 minutos del segundo tiempo le dio una cuota de esperanza. Su papá gritó tan fuerte ese gol que llamó la atención de médicos y enfermeras que entraron arengando. "Vamos Dan, vamos Dan". Era un grito de esperanza. Finalmente, Estudiantes dio vuelta el partido, ganó 2 a 1 y se consagró campeón de América. "Vio a ´El Pincha´ salir campeón desde su cama del Fleming y lloraba de bronca por no poder estar en la Plaza Moreno saltando, celebrando el triunfo. Gabriel le prometió que viajarían a Dubai para la final Intercontinental ante el Barcelona. Pero unos días después partió a otro viaje", se lamenta, Paula, emocionada.

Transformar el dolor en acción

"Uno transita el duelo como puede, en ese momento cuando lo estaban enterrando a Dan la gente me decía un montón de cosas. Pero hubo alguien que me dijo algo muy antipático: ´Flaco, ahora vas a tener que arreglarte como puedas´. En ese momento de estar tan endeble y sensible, ante tamaña tragedia, pensaba que este tipo estaba loco. Sin embargo, fue la única frase inteligente que había escuchado durante esos días porque me hizo dar cuenta que arreglándomelas como pudiera me iba a poner en un lugar de poder empezar algo y no al revés, porque si todo el mundo me iba a tener lástima y yo me iba a colocar en un lugar de víctima iba a ser un círculo vicioso donde seguramente me hubiera deprimido rápidamente y me hubiera enterrado junto con Dan. Esa frase fue el efecto para que yo me pusiera de pie y dijera: ´Ahora lo tengo que recordar de otra manera´". Esa sola acción lo llevó a hacerse las preguntas contrarias: ¿Por qué no a mí? ¿De qué manera enfrento esto? ¿Cuál es mi desafío? ¿Cuál va a ser mi acción de ahora en más?

"Uno primero se hace las preguntas en forma individual y no hay mucho tiempo para hablar con el que tiene al lado. Uno de los problemas más grandes que tiene la tragedia de perder a un hijo es que no podés ni siquiera hablar con el que tenés al lado: no podía hablar con Paula, no podía hablar con mi hija. Cada uno hacía lo que podía".

Una mañana Paula recibió el llamado de un empleado del banco donde Dan tenía su caja de ahorro donde se encontraba depositado el dinero de los últimos 8 meses en los que él no había podido trabajar. Gabriel confiesa que en ese momento le parecía una locura que le estuvieran hablando de plata. Se trataba de una "maldita herencia", como el mismo lo definía. Sin embargo, Paula se inspiró y le compartió su idea. "Ya sé lo que vamos a hacer con la plata, la vamos a llevar a los lugares que Dan quería". Lo primero que hicieron fue llamar a la gente de Claypole para ponerse a disposición de ellos.

  • -Quiero donarles dinero para poder seguir haciendo el trabajo que Dan hacía con ustedes -le dijo Gabriel por teléfono a la persona que lo atendió.
  • - Déjame pensar, no se sí es plata lo que necesitamos, nosotros también nos quedamos muy mal con la muerte de tu hijo, quizás podamos hacer algo distinto y recordarlo de otra manera -le contestó ese hombre.

Casi al mismo tiempo, Gabriel recibió un mensaje de la directora del proyecto donde trabajaba Dan en Macabi manifestándole que ellos también querían intervenir. "Se sumaron otros recursos humanos, hubo amigos nuestros que querían aportar dinero, estar presentes ante la partida sin sentido de mi hijo. Es ahí donde empezamos a caminar en un lugar en el que veíamos que había otra gente con necesidades y que quería respuestas. Y esa acción se transformó en un centro infantil con videoteca y juegoteca y fue el primer lugar donde pintamos un leoncito al que llamamos ´el leoncito Dan´". A partir de ese momento crearon la Asociación Civil que lleva ese nombre. "Era transformar la tragedia en algo amoroso, lo cual a mí me alejó de toda ausencia de él para darme un poquito más de presencia. Y a partir de ese momento ya pudimos hablar entre nosotros, tratar de tener el mejor recuerdo de Dan", dice Gabriel.

Y a partir de ese proyecto, fueron surgiendo otras ideas y se fueron contactando con entidades que Dan conocía para ofrecerles su granito de arena para poder cumplir sueños. "Al principio, los amigos de Dan estaban muy impotentes, sin poder dar respuestas pero se prendieron enseguida con las primeras acciones que hicimos. Cuando programamos un viaje a Santiago del Estero hubo 60 personas arriba de un micro que se peleaban por ir porque sabían que podíamos armar algo muy lindo. Estaban todos los amigos de Dan, todos los amigos de Iara, todos nuestros amigos. Hacíamos lo que Dan hacía, nos involucrábamos como él, estábamos todos en las inauguraciones, todos festejábamos con los chicos, era un trabajo comunitario, no simplemente un corte de cinta a la distancia".

Las obras que hicieron hasta el momento son:

  • -2009 Centro cultural ELD Claypole
  • -2010 hasta hoy "Que los cumplas feliz" en Alejandro Korn, Pilar, Villa Fraga, y próximamente: La Carbonilla
  • -2011 "Merendero ELD Barrio la Católica" - Santiago del Estero
  • -2013 "Plaza ELD Rosario del Tala" Entre Ríos
  • -2014-2015 "Espacio Comunitario abierto ELD" Weisburd. Sgo del Estero
  • -2015-2016 "Comedor los Angelitos ELD" En San Miguel. Bs As.
  • -2018 "Biblioteca ELD" en Villa Elisa, Entre Ríos.

"La posta de Dan"

Una de las voluntarias le propuso a Gabriel que brindara una charla TED en la UTN. https://www.youtube.com/watch?v=XXCAzK_mdhc . Claramente, debía prepararse para semejante desafío. Entonces, decidió anotarse en un taller literario en el museo Fernández Blanco. El profesor le iba pidiendo trabajos, como a todos sus compañeros, y en una de las clases le preguntó por la historia de Dan.

  • -Vos sabes que tenés una novela acá -le insinuó el profesor.
  • -De ninguna manera, -le contestó, entre risas.

El profesor le explicó acerca de lo que es el género de la novela testimonial. Y a Gabriel no le quedó otra que darle rienda suelta a las cosas que le iban pasando por su cabeza, pero especialmente lo que le manifestaba su corazón. "La escritura fue rápida, ya tenía cosas escritas en un borrador, el taller fue muy terapeútico. Había noches en las que me levantaba a las tres de la madrugada porque se me ocurría un capítulo entero o, de repente, me acordaba de cambiar una palabra o simplemente de que una coma la había puesto mal. Yo me planteaba que tenía que hablar en primera persona, cuando me enfrenté a la hoja en blanco me cuidé de dos cosas: no pintar a Dan como un superhéroe porque no lo era y la otra era no dar ningún golpe bajo. Dentro de esta tragedia ´La posta de Dan´ significa como que me ordenó el grito, antes era un grito disperso de alguien que estaba enojado y severamente amargado. Me ayudó a preservarme y a calmarme".

"Dan era justo, íntegro, fiel a sus ideales, pura pasión, determinación, aún en lo más mínimo. Intenso, pleno, no hallo adjetivo.feliz. Muy de disfrutar cada momento. No era de este mundo; positivo, libriano equilibrado. Era una lucecita, hermoso, atractivo. ¿Sabés? él convocaba a todos. Luchaba por todos. Mi cómplice", se puede leer en el capítulo Iara del libro, como definía ella a su hermano.

" Con el libro fue poder mirar hacia adentro y a pesar de que fue por una desgracia me abrió todo un mundo que yo no imaginaba. A partir de esto soy otra persona. Lo extraño, te cambio todo por tenerlo acá al flaco. Sigo lidiando con las tristezas lógicas pero ya no con un grito arrebatado y sin sentido y con grandes ansias de un buen recuerdo".

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