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"El señor de los pájaros" que está haciendo una abeja gigante para generar conciencia ecológica

Sergio Anesini
Sergio Anesini
Facundo Di Genova
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31 de mayo de 2018  • 19:25

De repente estalla un relámpago y se escucha un sonido eléctrico, como una fritura encandilante, atractiva, intergaláctica.

-Aguantá, ya termino.

De nuevo, la fritura y el destello, casi al mismo tiempo, empiezan a coser dos fierros oxidados. Chispas. Los extremos se derriten y se sueldan. Sale humo. La costura está casi lista.

-Aguantá, ya termino -dice de nuevo Sebastián Lartigue, y avisa-: Si no te ponés la máscara no mirés la luz, te va a doler la cabeza.

En el galpón de Olivos donde trabaja este escultor que alguna vez fue discípulo del artista ferroviario Carlos Regazzoni se empieza a levantar su última obra, la "Abeja Universal", una escultura monumental de hierro soldado, con 4 metros de alto por 3 de diámetro, y unos 1500 kilos de peso.

La miniatura de la abeja
La miniatura de la abeja

Se trata de su último proyecto de gran escala que busca generar conciencia sobre el peligro que acecha a las colonias de estos pequeños himenópteros, partícipes de la reproducción del 90 por ciento de las plantas silvestres.

"Hace mucho que quería hacerla y ahora se dio la oportunidad, tengo que entregarla en dos meses, estoy con tiempo de descuento, como las abejas", dice y sigue metiendo el electrodo de 2.5 milímetros entre dos piezas, mientras un asistente las sostiene.

Máscara, soldadora eléctrica y un par de moladoras son las herramientas que más usa. Con ellas ensambla y moldea la obra, financiada por un empresario apicultor de San Pedro, Provincia de Buenos Aires. Todavía no se sabe dónde quedará emplazada.

La lechuza vizcache, una de sus creaciones
La lechuza vizcache, una de sus creaciones

-Aguantá, ya termino (al asistente se le alambran los brazos).

Lartigue cuenta que sus esculturas se inspiran en los pájaros, la naturaleza, el medio ambiente y el cosmos. Los insumos que suele utilizar son deshechos industriales y dice sentirse cómodo con esa paradoja.

Donde no se siente cómodo es con los proyectos que no avanzan. Porque hay otra obra que le quita el sueño. Se llama "Hacia el Interior" y fue preseleccionada en la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de América del Sur (Bienal Sur), entre 3700 proyectos.

"Es una intervención pública, escultórica y conceptual, para descubrir, por medio de la conciencia global, la creación misma del universo -dice, se levanta la máscara de soldador y enfoca los ojos a quien sabe dónde-: Me inspiro en la hipótesis nunca confirmada, pero tampoco refutada, según la cual el verdadero espacio sideral se encuentra en nuestro interior".

Es solo un proyecto, avisa, que ha presentado en distintos festivales y municipios, sin resultados positivos, por ahora. Pero está seguro que lo va a concretar, como está concretando la abeja, después de dos años de golpear puertas.

Gentileza Maia Croizet
Gentileza Maia Croizet

Lartigue lleva realizadas más de un centenar de esculturas en acero y hierro soldado, mayormente financiadas por privados, donde predominan las aves, sus nidos, huevos y pichones, lo que le ha valido el apodo de "El señor de los pájaros".

Águilas, lechuzas, teros, ñandúes y gorriones llevan la firma del autor nacido en Vicente López hace 43 años y se encuentran repartidas entre coleccionistas de arte, amigos y lugares públicos, como el cuervo de dos toneladas de fierro que donó al club San Lorenzo de Almagro y que puede verse en la puerta del Nuevo Gasómetro, o como el gallo dorado que vigila el ingreso al Círculo de la Policía Federal.

Los bocetos de la abeja
Los bocetos de la abeja

La abeja se sale de su tema principal, los pájaros, aunque tenga alas. Al artista lo impactó la noticia que sigue girando alrededor del mundo, de los Estados Unidos a Sudáfrica, de la Argentina a España. Las productoras de miel están desapareciendo. Su población disminuye, está amenazada, y con ella, la polinización de las flores, clave para la alimentación mundial. De acuerdo con datos de Greenpeace, el 75 % de los alimentos que se consumen en todo el mundo dependen de la polinización natural realizada por las abejas.

Las razones de esta situación: la contaminación, el uso de agroquímicos, el cambio climático y la aparición de nuevas enfermedades que alteran la reproducción en el interior de las colmenas.

"No creo en el arte como algo utilitario, pero sí en su voluntad transformadora", dice con la máscara puesta, mete otro punto en la costura de hierro y cierra: "Lo mío es solo un aporte que busca generar un cambio de actitud frente a la naturaleza".

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