Lucas Oliveira: "Me dolió más un tatuaje que me hice en el hombro que la vasectomía"

El año pasado en la ciudad de Buenos Aires se realizaron 10 vasectomías contra 1709 ligaduras de trompas de Falopio
El año pasado en la ciudad de Buenos Aires se realizaron 10 vasectomías contra 1709 ligaduras de trompas de Falopio Fuente: Archivo
Stephanie Chernov
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15 de junio de 2018  • 00:41

La mayoría de los métodos anticonceptivos está destinado a las mujeres . Pero hay algunos varones, como Lucas Oliveira, que se preguntan por qué la prevención del embarazo tiene que ser responsabilidad de ellas. Lucas tuvo dos hijos con su novia, Carolina. En el último embarazo surgieron complicaciones propias de la edad (42) y decidieron que iba a ser el último.

El próximo paso era definir cómo iban a evitar un eventual embarazo. Entre las opciones surgió una que ambos habían escuchado sottovoce, pero que desconocían: la vasectomía. Una coincidencia zanjó el dilema: un compañero de fútbol le avisó a Lucas que iba a faltar porque tenía una cita con un urólogo. Sin saberlo, le allanó el camino. En pocos días se informó, visitó a un médico, hizo el preoperatorio y pasó por el quirófano. Desde entonces, difunde información en las redes sociales y se declara un "militante de la vasectomía". "Me dolió más un tatuaje que me hice en el hombro", dice en diálogo con LA NACION.

Lucas Oliveira eligió la vasectomía como método anticonceptivo para evitar el embarazo de su mujer
Lucas Oliveira eligió la vasectomía como método anticonceptivo para evitar el embarazo de su mujer Crédito: Lucas Oliveira

Cuando se barajan recursos para evitar embarazos las opciones más recurrentes son el preservativo, las pastillas anticonceptivas y el DIU, según la última Encuesta Nacional de Salud Sexual y Reproductiva del Indec. Si se pone el foco en procedimientos que revisten una complejidad mayor, los números hablan por sí solos: en 2016 se hicieron solo 97 vasectomías en instituciones públicas contra 12.976 ligaduras de Trompas de Falopio. En 2017, en la ciudad de Buenos Aires, se registraron 10 vasectomías -de las cuales la mitad las practicó un mismo urólogo en el Hospital Tornú- y 1709 ligaduras. A pesar de que a partir de 2006 entró en vigencia la Ley Nacional 26.130 de Contracepción Quirúrgica, que garantiza el acceso a ambos procedimientos para mayores de 18 años de manera gratuita y con solo el consentimiento informado, tanto la oferta como la demanda de vasectomías son bajas.

¿A qué se debe esta llamativa diferencia? Según Mabel Bianco, presidenta de la Fundación para el Estudio y la Investigación de la Mujer ( FEIM), la base del problema está en los valores culturales: "El cuidado para la reproducción recae en las mujeres y los hombres no se sienten responsables", dice a LA NACION. Carlota Ramirez, psicóloga y excoordinadora de Capacitación del Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable del Ministerio de Salud de la Nación, coincide en este punto y agrega: "El sistema de salud reproduce ese modelo patriarcal que genera una gran inequidad porque los hombres no se responsabilizan y las mujeres no cuentan con el poder o los recursos para decidir sobre su fecundidad".

La ginecóloga Ángeles Capreai, miembro del equipo del Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable de la ciudad de Buenos Aires, advierte que trabajan en la promoción de la anticoncepción inmediata antes y después de dar a luz. "La idea es que se vayan del hospital con un método. Se trata de ofertar desde el control prenatal a las embarazadas la posibilidad de ligarse o de utilizar algún método de larga duración como un diu o un implante", apunta. Este es uno de los motivos por el que la ligadura de trompas ganó terreno entre las mujeres en los últimos años en detrimento de la vasectomía.

Capreai asegura que se ofrecen recursos para los varones pero admite que hay varias barreras que impiden el acceso: "Un poco es culpa del sistema de salud que actúa como obstáculo (turnos quirúrgicos alejados o falta de voluntad para practicarla) y, además, hay una desinformación al respecto porque muchos tienen temores asociados a la cirugía o cuestiones culturales por las cuales no se la harían bajo ningún concepto", dice.

Bianco afirma que la vasectomía no goza de buena fama y sostiene que el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable no promueve métodos dirigidos a los varones. "Para que la vasectomía se popularice necesitamos una campaña de esclarecimiento y que se concientice a los hombres sobre la responsabilidad de ellos en la reproducción, tanto en las parejas estables como en las ocasionales".

Cómo se hace una vasectomía

"La operación fue muy rápida. 40 minutos. Me dieron una sedación parcial, me desperté y podía salir caminando. A las 2 horas ya estaba tomando un café con leche en el bar de la clínica", relata Oliveira. Facundo Ortiz tiene 48 años, cuatro hijos y cuenta que vivió una experiencia similar: "En el postoperatorio hay algunas molestias que duran uno, dos días, pero después hacés vida totalmente normal y hasta podés tener relaciones sexuales sin dificultad".

Facundo Ortíz tiene cuatro hijos y un amigo le recomendó el procedimiento
Facundo Ortíz tiene cuatro hijos y un amigo le recomendó el procedimiento Crédito: Facundo Ortíz

Fernando Esteban, médico urólogo por la Universidad de La Plata, resumió en qué consiste el procedimiento tradicional: "Es una operación ambulatoria con anestesia local. Consiste en la interrupción de una estructura que se llama conducto deferente. Es un 'tubito' que lleva el semen desde el testículo hacia el exterior y al separarlo quedan dos cabos que se 'atan' con un hilo que no se reabsorbe en el organismo y se seccionan dos centímetros del conducto para que no se recanalice y para que la cirugía resulte efectiva".

Las complicaciones del postoperatorio no responden a una regla general, sino que dependen de cada persona. "En el corto plazo puede ser un hematoma en el escroto, que es la bolsa que contiene los testículos. A mediano/largo plazo puede producir un poco de dolor -explica-. El umbral de dolor de la gente es muy variable. Hay algunos que van a trabajar un día después sin problema, y hay otros que necesitan una semana de reposo". Entre tres y seis meses después se realiza un espermograma para verificar el éxito de la intervención, que implica que no haya espermatozoides en el semen.

En caso de que quieran volver a ser padres, hay procedimientos que permiten restablecer la permeabilidad del deferente o se puede recurrir a técnicas de fertilización asistida a través de una aspiración de espermatozoides testiculares, que desde 2013 gracias a la Ley 26.862 está garantizada para mayores de 18 años en hospitales públicos.

Carlota Ramirez sostiene que existen otras alternativas para concientizar a los varones. Como ejemplo, trae a colación una experiencia exitosa cuando coordinó la capacitación del programa: "En 2013 desarrollamos una estrategia para incluir a los varones en las consejerías y ofrecer acceso rápido a la vasectomía con la técnica sin bisturí que requiere mínimos insumos y es ambulatoria", cuenta. Para lograrlo, el urólogo Jesús De Pedro viajó a México y a su regreso capacitó a médicos clínicos y ginecólogos de la maternidad Estela de Carlotto. "Se realizaron varias vasectomías a pacientes de la institución, cuyas parejas habían dado a luz o incluso un empleado de la maternidad. La formación permitió dejar capacidad instalada en esa institución y replicar en las provincias", relata.

Los especialistas coinciden en que al recaer sobre las mujeres la decisión sobre la reproducción muchos hombres se desentienden ante un embarazo o, en el peor de los casos, ejercen violencia sobre ellas. "La inclusión de los varones en las decisiones reproductivas contribuye a mejorar la equidad de género y prevenir la violencia contra las mujeres", concluye Ramirez.

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