Día del medio ambiente: un grupo de voluntarios plantó 4000 árboles para recuperar un bosque incendiado en Chubut

Crédito: Silvestre Seré
4 de junio de 2018  • 11:39
Un programa de restauración ecológica reunió a 26 jóvenes para reforestar las especies nativas de la localidad de Cholila, gravemente afectada por un incendio en 2015

Fueron cuatro días de intenso trabajo y temperaturas que iban de los 6° a los -5°. De caminar cargando unas enormes mochilas a través de un campo de cenizas y troncos de árboles carbonizados en el medio de una montaña de Chubut, donde solía haber unas 40.000 hectáreas de bosque nativo. Y es que el ecosistema de Cholila, una pequeña localidad turística de esa provincia, se vio gravemente afectado entre febrero y abril de 2015 por el peor incendio forestal que se haya registrado en el país, convirtiéndolo en paisaje gris y desolado.

Así describe Tobías Merlo la primera etapa del programa de restauración ecológica ReforestArg, por el cual 26 voluntarios se instalaron en el bosque de Cholila con el objetivo de plantar 4000 plantines de cipreses, de unos 40 centímetros, en puntos específicos de la montaña durante cuatro días. "Así lograremos reforestarlo. Como el incendio fue tan grande, la respuesta tiene que ser de la misma magnitud", afirma Merlo, uno de los responsables de la iniciativa apoyada por la Asociación de Amigos de la Patagonia (AAP).

Crédito: Silvestre Seré

ReforestArg nace en 2016, cuando Tobías, un porteño licenciado en Ciencias Ambientales, emprendió junto a dos amigos agrónomos un viaje de tres meses y medio por la Patagonia, para investigar las principales problemáticas medioambientales. "Estando ahí entendimos que el principal problema son los incendios forestales. Cuando lo presencias y ves las enormes llamas consumiendo árboles gigantes de 300 años, te sensibilizas", cuenta el joven de 25 años.

Luego de varias investigaciones determinaron que la única solución viable para recuperar el bosque nativo era la reforestación. "Es verdad que siempre, a lo largo de la historia, hubo incendios forestales. Son un disturbio natural que, en teoría, se recuperan naturalmente. Pero hoy en día el contexto ambiental mundial es distinto, a tal punto que si un bosque se incendia no vuelve a ser el mismo", explica Merlo.

Luego de presentar su investigación y aliarse con AAP, decidieron poner en práctica sus conocimientos en el bosque nativo de Cholila. Para esto debieron estudiar el suelo de la zona afectada y decidir qué especie de árbol originario era el indicada para comenzar la reforestación.

El grupo de trabajo

"Conseguir el apoyo de instituciones públicas y empresas para que aportaran recursos y logística fue relativamente sencillo. El desafío estuvo en formar un grupo de voluntarios con la capacidad y las ganas de llevar adelante una tarea tan ardua", revela Tobías.

Finalmente, el 28 de abril el equipo de AAP y ReforestArg recibió en su campamento al grupo de voluntarios. Entre los integrantes del grupo se hallaban 6 ingenieros agrónomos, ambientólogos y veterinarios, además de 7 alumnos y 2 docentes del Centro Educativo Agrotécnico del Valle de Cholila de la Fundacion Cruzada Patagónica.

Santiago Fernández Peña, de 21 años, encontró en el voluntariado la mejor forma de estar en contacto con la Patagonia, de donde es oriundo. "Nací en Bariloche y amo el sur. A través de este programa encontré una forma de retribuirle a la Patagonia todo lo que me dió", asegura Fernández Peña, que estudia Relaciones Internacionales en Capital Federal.

Las jornadas de trabajo comenzaban y terminaban de noche. A las 7 de la mañana los voluntarios salían de sus carpas para prender una fogata, desayunar y preparar los músculos para un intenso día de trabajo. "Una de las chicas sabe yoga y nos hacía elongar para que nadie se desgarrara. Era muy gracioso ver a casi 30 personas completamente abrigadas en el medio de un bosque estirando", recuerda riendo Merlo.

Para las 9, los voluntarios ya se dividían en seis grupos, encabezados por los ingenieros agrónomos, y partían hacia sus respectivas áreas de trabajo. Desde el campamento, tenían que atravesar un camino de dos kilómetros colina arriba, cargando cada uno entre 20 a 25 plantines de cipreses en sus espaldas, que equivalen a unos 40 kilos.

"A la hora de plantar, se llevaba adelante un verdadero trabajo en serie. Uno hacía el pozo, otro preparaba el plantín, un tercero lo colocaba y finalmente el último lo tapaba. De esa forma se cumplíamos los tiempos pautados", destaca el ambientalista.

Con una hora libre para almorzar y descansar, los equipos plantaban hasta las 18, momento en el que caía el sol y la temperatura, que podía llegar a -5°. Fernández Peña confiesa: "Pensé que el frío no me iba a afectar porque estaba acostumbrado. Durante la noche había una capa de hielo que cubría todo, el agua de las ollas se congelaba. Ni adentro de la bolsa de dormir zafabas, es un frío que te llega a los huesos".

En las noches, además de ofrecer una cena caliente, el staff de ReforestArg se esforzaba por asegurarse que todos los voluntarios estuviesen bien física y mentalmente. "En las noches hacíamos juegos para entretenernos. Pero sobre todas las cosas hablábamos mucho entre nosotros. Compartíamos nuestra vivencias y sensaciones. Es una experiencia muy desgastante que uno la transita mejor si se siente acompañado", opina Tobías.

Luego de cuatro largos días de trabajo, cumplieron con el objetivo. Pero desde ReforestArg también destacan otros logros: generar un gran grupo de trabajo y reforzar el sentido de pertenencia de los alumnos de la escuela con su propia tierra.

"Con los habitantes de Cholila sucede algo muy extraño. Muchos de ellos no están familiarizados con el bosque o el lago. Incluso algunos nunca fueron, a pesar de estar a menos de 30 kilómetros de ese paraíso. Siento que esto ayudó a cambiar la mirada de los jóvenes sobre su provincia", sostiene Merlo.

Después del éxito de esta primera etapa de reforestación, ReforestArg busca sumar más voluntarios para plantar otros 10.000 árboles, de distintas especies nativas, el próximo septiembre. "Esta experiencia te da una sensación de realización increíble. Pero al mismo tiempo te quedas con ganas de más, porque sabes que todavía falta mucho por hacer", concluye Tobías.

Cómo colaborar:

Podés donar tu árbol por 200 pesos o sumarte como voluntario entrando a www.reforestarg.org

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