Nuevos rumbos para el turismo de lujo

Un tour por las propuestas de alta gama que marcan tendencia, desde micro hoteles boutique hasta el VIP en el estadio del Barcelona; como el flamante resort Vakkaru, en Maldivas
Un tour por las propuestas de alta gama que marcan tendencia, desde micro hoteles boutique hasta el VIP en el estadio del Barcelona; como el flamante resort Vakkaru, en Maldivas
Daniel Flores
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3 de junio de 2018  

El turismo de más alta gama se reinventa constantemente. Debe hacerlo. Trabaja justamente con clientes que se lo exigen: no sólo esperan excelencia en producto y servicio sino también otros valores que parecen ir mudando con el tiempo.

Lo que ayer era considerado lujo hoy puede no ser la prioridad para el público más exclusivo. Al punto que hasta el mismo término lujo... pasa de moda. "La palabra lujo ha perdido su poder. Entre spa de lujo para mascotas, pañales de lujo, dentistas de lujo y llaveros de lujo, las marcas top tienen un dilema: ¿cómo transmitir la idea del lujo en un mundo donde todos pretenden ser lujosos?", reflexiona sobre el asunto la norteamericana Jackie Caradonio, editora de la revista de viajes (de lujo) Robb Report.

Días atrás, en San Pablo, la International Luxury Travel Market (ILTM), feria concentrada en lo más lujoso del sector turístico, ofreció algunas respuestas acerca del nuevo estado de las cosas en cuanto a los viajes más sofisticados, al reunir en el pabellón de la Bienal paulista a 360 de los mejores hoteles y agencias del mundo.

"Pasamos del low profile... al no profile", apuntaba por los pasillos de la ILTM su director, el británico Simon Mayle (¡en impecables Havaianas blancas!). "Estamos viendo a un nuevo viajero de lujo que ya no sólo busca discreción, como hace unos años, sino que directamente no quiere que se sepa que está haciendo, en qué gasta su dinero, ni que lo vean en absoluto".

Pequeños hoteles boutique, reservas africanas para un solo huésped, experiencias VIP dentro del VIP... El lujo, a la hora de viajar, no se transforma en vulgaridad, pero definitivamente se reinventa y adopta nuevas modalidades.

Una reserva exclusiva

Ol Jogi, de película, en Kenia
Ol Jogi, de película, en Kenia

¿Por qué conformarse con una suite dentro de una reserva de vida salvaje en África si se pueden? reservar 27.000 hectáreas? Es la propuesta de Ol Jogi, un caso bastante particular, en Laikipia, Kenia. Se trata de una reserva privada, donde viven elefantes, rinocerontes, jirafas, cebras y otras especies cada vez más difíciles de encontrar en otros rincones de África.

Las instalaciones incluyen trece cabanas, restaurante, spa, piscinas y hasta cancha de tenis. Pero lo realmente distintivo de Ol Jogi es que sólo ofrece reservas en conjunto y en exclusiva, ya sea para una familia o para un grupo (hasta 28 personas), de todo el lugar, completo. Por supuesto, cuenta con su propia pista para recibir vuelos privados desde el aeropuerto internacional de Nairobi.

Una isla también exclusiva

Las Maldivas son una república insultar en el océano Índico, al sur de Sri Lanka y la India. Entre sus más de mil islas y atolones, se encuentra la de Vakkaru, compuesta íntegramente por sedimento de coral. Se supone que el 85 por ciento de ese sedimento es producido por el pez loro, que roe el coral para digerir los restos de algas y defecar luego el resto, formando la arena fina, blanca y brillante que caracteriza a las Maldivas.

Curiosa plataforma para uno de los más recientes hoteles de lujo y playa en el planeta, Vakkaru, abierto en diciembre último ("sin haber tocado un cocotero", aseguran sus responsables). En plena reserva de biosfera de la Unesco, el resort cuenta con 125 suites, desde unas sencillas opciones con vista al mar hasta unos idílicos bungalows sobre el mar azul y ¡con piscina infinita privada! Desde 600 dólares la noche, por persona

Crucerismo a vela

Star Clippers, para aficionados a las velas
Star Clippers, para aficionados a las velas

En paralelo al crecimiento del mercado de los cruceros y las grandes navieras, otras compañías comenzaron a ofrecer alternativas a esos viajes masivos por puertos altamente transitados. La más emblemática es Star Clippers, con su flota de tres navíos de vela, para un promedio de 200 pasajeros e itinerarios (promedio, siete noches, desde 2700 dólares por persona) por lo mejor del Caribe, Grecia y el Sudeste Asiático, entre otros destinos.

Star Clipper y Star Flyer son precisamente clippers clásicos pero con todas las comodidades modernas, como piscinas y restaurantes, no extrañas a cualquier crucerista. Pero navegan a vela cada vez que pueden, visitan puertos menores y alientan a los pasajeros a observar e incluso participar en diferentes maniobras, lo que obviamente implica una experiencia muy distinta a la de un crucero tradicional.

Cartagena como en casa

Casa San Agustín, Cartagena, Colombia
Casa San Agustín, Cartagena, Colombia

En un destino tran visitado como Cartagena de Indias, Casa San Agustín es un claro ejemplo de nueva hotelería boutique, lujo discreto e historia. El hotel, de solo 20 habitaciones y 11 suites, todas diferentes (como en una casa), resulta de la unión de tres casas coloniales del siglo XVII en el casco amurallado de la ciudad colombiana.

En su interior, aun se puede observar un tramo del antiguo acueducto que recogía el agua de lluvia, la filtraba y la llevaba a las cisternas de Cartagena. Con frescos originales, techos con vigas centenarias y espacios de encanto, como su increíble biblioteca, Casa San Agustín fue elegido el mejor hotel de Colombia en la última premiación de Traveller's Choice de TripAdvisor y marca un camino en cuanto a hotelería boutique latinoamericana.

El palacio de San Pablo

Desde hace exactamente un año, el hotel más lujoso de América latina se encuentra en San Pablo. Palácio Tangará sacudió a mediados de 2017 el panorama hotelero regional con la promesa de seis estrellas. Si bien esa categoría no existe oficialmente, lo cierto es que al hotel le sobran méritos para superar el máximo de cinco.

En primer lugar, por su ubicación: en la gigantesca y gris San Pablo, entre los rascacielos de la zona de Morumbi, al edificio del Tangará lo rodea el intenso verde del parque público Burle Marx, una de las últimas porciones de auténtica mata atlántica sobrevivientes en la ciudad. Un verdadero lujo.

Perteneciente al pequeño pero impecable grupo Oetker Collection, cuenta con 141 habitaciones, un spa con la firma de Sisley, un estilo efectivamente palaciego y un restaurante (curiosamente, no tan costoso como podría imaginarse) concebido por el celebrity chef alsaciano Jean-Georges Vongerichten, que ya se aseguró su estrella Michelin. El Lamborghini y el Masserati estacionados en la entrada no dejan demasiado lugar a dudas.

En la cocina del hotel

Nobu: el nuevo hotel en Miami del cocinero japonés
Nobu: el nuevo hotel en Miami del cocinero japonés

Lo habitual es que los hoteles de alta gama recurran a chefs de renombre para hacerse cargo de sus restaurantes. Menos habitual es que una celebridad de la cocina abra su propio hotel. Hay antecedentes, como los de Alain Ducasse, Gordon Ramsay y también Francis Mallmann, que pusieron a su tiempo hoteles más bien boutique y recoletos. En cambio, el japonés Nobuyuki Nobu Matsuhisa, famosísimo por sus restaurantes Nobu de fusión japonesa y peruana en Estados Unidos y otros países, apostó bastante más fuerte: su nuevo hotel Nobu, nada menos que en Miami Beach, tiene 206 cuartos de entre 35 y 40 metros cuadrados, suites de hasta 65 metros y penthouses.

En el 4500 de la Collins, el hotel cuenta también, por supuesto, con un restaurante Nobu, para el que los huéspedes tienen prioridad en las reservas. Y ofrece, además, la posibilidad de pedir platos del menú Nobu a través del room service. Detrás del proyecto no hay sólo un cocinero famoso: el actor Robert De Niro, muy amigo de Nobu, es otro de los socios propietarios.

Resort salvaje

Txai Resort, en Bahía, Brasil
Txai Resort, en Bahía, Brasil

Llama la atención encontrar un miembro del delicado grupo Relais & Châteaux oculto entre los cocoteros de un remoto paraje a 20 kilómetros de Itacaré, en el estado brasileño de Bahia. Claro, el lujo del Txai Resort está en que se trata de una antigua hacienda de coco y cacao de casi cien hectáreas para apenas un puñado de bungalows de 70 metros cuadrados, sencillos sólo en apariencia (techos de paja, duchas externas), pero con todo el confort.

El spa Shamash tiene la reputación de ser uno de los mejores sobre las playas brasileñas y se complementa con la gastronomía bahiana de técnicas modernas.Hay promociones de una noche gratis por cada cuatro.

Los lujos de Messi

Presenciar un partido del Barcelona en el Camp Nou podría considerarse un privilegio, sobre todo si no se reside en Cataluña. Pero hay maneras realmente más exclusivas, desconocidas por la mayor parte de los espectadores, de vivir la experiencia. Desde hace algunas temporadas, la propia institución cuenta con un no muy publicitado departamento dedicado especialmente a atender a los hinchas más selectos: además de contar con unas dos mil localidades privilegiadas en los mejores sectores del estadio, ofrecen salas VIP con distintas capacidades, catering (sushi incluido) y otras propuestas un poco más curiosas, como camisetas listas para usar, con el nombre del portador ya impreso en la espalda, y hasta la posibilidad de sentar durante el juego, junto al cliente, a una vieja gloria de la escuadra catalana. "El mercado argentino ha crecido mucho", aseguran los responsables detrás de este servicio VIP personalizado hasta el último detalle.

En tren de sofisticación

Las travesías en trenes de colección, antiguos (o al menos con la intención de evocar las formaciones clásicas) gozan de un nuevo y, en alguna medida sorprendente, auge. Como si un creciente número de viajeros buscara revivir aquellas largas jornadas entre camarotes, pasillos angostos y elegantes coches-comedor dignos de una novela de misterio.

El catálogo de viajes de lujo sobre rieles incluye productos de este tipo por toda Europa (atención al Transcantábrico y el Al-Andalus, en España), pero también en Asia, África y América latina (con recientes novedades andinas en Perú y Ecuador). Uno de los trenes más destacados en este segmento es el Golden Eagle, que ofrece itinerarios por Europa, Asia Central y China, incluyendo su propia versión primera clase del gran mito sobre rieles: el Transiberiano. Odisea Balcánica, Corazón de Persia, Ruta de la Seda y En Busca de las Auroras Boreales son sólo algunos de los sugerentes itinerarios en el menú de un operador con casi tres décadas de trayectoria.

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