Juró y asumió el poder en Italia el primer gobierno populista de Europa

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, convoca a sus ministros a la primera reunión de gabinete del gobierno populista
El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, convoca a sus ministros a la primera reunión de gabinete del gobierno populista Fuente: Reuters
Elisabetta Piqué
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1 de junio de 2018  • 12:47

ROMA.- Después de la crisis más larga e intrincada de la historia republicana de Italia, finalmente pasó a ser hoy realidad el primer gobierno transversal y populista no sólo de este país, sino de Europa Occidental.

En una ceremonia solemne en el Palacio del Quirinal -sede de la presidencia y en los últimos días de pasión política, epicentro de un psicodrama-, el desconocido jurista Giuseppe Conte, primer ministro de un gobierno nacido de un sufrido acuerdo entre el antisistema Movimiento Cinco Estrellas (M5E) y la xenófoba Liga, juró junto a sus ministros y asumió el poder. En una jornada en la que los mercados brindaron por el fin de la incertidumbre -con las bolsas en alza y el spread en baja-, vio así la luz el 65° ejecutivo de la República de Italia en 70 años.

Conte, de 54 años, será un jefe de gobierno anómalo. Débil, sin experiencia política ni autonomía, este profesor de derecho privado -hasta ahora desconocido-, será el "ejecutor" de la voluntad de la diarquía formada por el líder del M5E, Lugi Di Maio, de 31 años y de Matteo Salvini, líder de la Liga, de 45. Ellos fueron los ganadores de las elecciones del 4 de marzo pasado, que significaron un terremoto para la tradicional política de Italia. Y fueron los protagonistas de casi tres meses de extenuantes e incomprensibles negociaciones, cruces, vetos, marchas y contramarchas, parecidos a una telenovela.

Radiantes y elegantes en sus trajes oscuros -Salvini con corbata verde, el color de la Liga y Di Maio tuiteando fotos-, también evidentemente emocionados por haber llegado a su sueño, los dos socios de lo que definen "el gobierno del cambio", juraron como ministro del Interior el primero, y de Trabajo, Desarrollo Económico y Políticas Sociales, el segundo.

Desde allí, tal como recordó hoy, Salvini pasará a recortar buena parte de los fondos públicos destinados a la recepción de inmigrantes -tema crucial de campaña-, a los que piensa expulsar en masa, sin contar que trabajará para la "seguridad de los italianos". "Gastamos 5000 millones de euros para los inmigrantes, es demasiado", dijo Salvini, que prometió expulsar a medio millón de ilegales. Desde su cartera, en tanto, Di Maio buscará reformar el sistema de pensiones e intentará implementar una cuestionada "renta de ciudadanía" para los desocupados, medidas que alarman porque significarán un gigantesco aumento del déficit.

Salvini y Di Maio serán, además, viceprimeros ministros del primer gobierno formado por fuerzas no tradicionales en Italia.

Para ver la luz, ambos tuvieron que negociar con el presidente Sergio Mattarella, máximo árbitro del régimen parlamentario de Italia y garante de la Constitución. En un acuerdo "in extremis", sobre todo Salvini accedió ayer a poner en lugar del euroescéptico Paolo Savona en el Ministerio de Economía, a Giovanni Tria. Tria, de 69 años, rector de la Facultad de Economía de una Universidad romana, paradoja del destino, al parecer fue señalado por el propio Savona para reemplazarlo en Economía. Se trata, de hecho, de una figura más moderada en cuanto a sus apreciaciones sobre el euro y potable para Mattarella.

Savona aceptó desplazarse al Ministerio de Asuntos Europeos, menos sensible. Para contrastar esa presencia, en otra concesión al jefe del Estado, la diarquía aceptó al frente del crucial Ministerio de Relaciones Exteriores el ex ministro Enzo Moavero Milanesi, un europeísta convencido, que ya estuvo en los gobiernos de Mario Monti y Enrico Letta.

El rechazo de Mattarella a Savona, el domingo pasado, había hecho saltar por el aire un primer intento de gobierno entre el M5E y la Liga. Mattarella designó entonces al economista famoso por la austeridad y ex funcionario del FMI, Carlo Cottarelli, para formar un gobierno técnico que llevara a los italianos de nuevo a las urnas. Pero la perspectiva de más incertidumbre por elecciones anticipadas en julio -en plenas vacaciones-, al margen de provocar pánico en los mercados el martes último, sirivió para presionar hacia una solución política.

Formado por 18 ministros, el gobierno populista de Conte es un gobierno joven -el promedio de edad es de 50 años- y con muy pocas mujeres: apenas cinco (en Defensa, Salud, Asuntos Regionales, Sur y Administración Pública). En el nuevo equipo figuran personajes "técnicos", como Marco Bussetti, un desconocido profesor de gimnasia de 56 años, al frente del Ministerio de Educación.

En medio de gran expectativa por este "gobierno del cambio", marcado por el eslógan "primero los italianos" de Salvini, la mayoría de los analistas destacaron la fuerte tendencia hacia la derecha de este ejecutivo. El tradicional diario del desaparecido Partido Comunista, Il Manifesto, tituló hoy en tapa "Si Salvini chi puó", un juego de palabras entre la expresión "sálvese quien pueda" y el flamante ministro del Interior de un partido xenófobo.

Confirmando el viraje a la derecha, Giancarlo Giorgetti, brazo derecho de Salvini, designado como subsecretario de la presidencia del Consejo de Ministros, será el hombre fuerte del ejecutivo.

En víspera de celebrarse mañana la Fiesta de la República, en medio de la euforia de los "grillini" (por Beppe Grillo, fundador del M5E) y "liguistas", la gran pregunta que flotaba en el ambiente es cuánto podrá durar este inédito gobierno bicéfalo, que la semana próxima se descuenta que obtendrá el voto de confianza del Parlamento.

"A las fuerzas antisistema nunca les conviene gobernar porque en ese preciso instante se vuelven sistema. Y comienzan a ver el fin", opinó la veterana periodista política Claudia Fusani, que subrayó que es muy ambicioso el "contrato de gobierno" sellado por Di Maio y Salvini, sobre todo en lo que se refiere a gastos y recursos al déficit, en un país como Italia, con una deuda pública monstruosa (equivalente al 131% del PBI).

"Nada más fácil que llegar a fin de año, cuando deberá aprobarse la ley de presupuesto, no haber logrado hacer lo que había sido prometido y a ese punto echarle la culpa a Europa, por lo que se irá al voto en mayo de 2019", pronosticó. Aunque como se confirmó en Italia esta semana, todo es posible y habrá que esperar y ver.

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