Cuando no se apagó el fuego de la primera final, el segundo choque entre Golden State vs... LeBron James

Un símbolo: LeBron James rodeado por el "big three" de Golden State. Con infracción, Kevin Durant y Stephen Curry intentan robarle la pelota al astro de Cleveland, mientras Klay Thompson es testigo.
Un símbolo: LeBron James rodeado por el "big three" de Golden State. Con infracción, Kevin Durant y Stephen Curry intentan robarle la pelota al astro de Cleveland, mientras Klay Thompson es testigo. Fuente: Reuters
Xavier Prieto Astigarraga
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1 de junio de 2018  • 22:49

Este domingo, desde las 21, con televisación de ESPN, será el segundo capítulo de la gran final de la NBA entre Golden State Warriors y Cleveland Cavaliers, en Oakland. Que lidera el campeón, el equipo de Stephen Curry y Kevin Durant por 1-0, tras un partido que tuvo de todo y se resolvió en suplementario.

Fue un choque muy especial, con 51 puntos en 47 minutos de un partido de final de NBA, como visitante y frente al campeón vigente. Buena eficacia en tiros, con rebotes y asistencias a granel, como es usual. Pelota en mano en los instantes de alta presión. Decisiones acertadas, mientras los de su mismo color de camiseta caían en la instrascendencia o, peor aun, en errores. Garrafales, en algún caso.

¿Cómo puede LeBron James aspirar a ponerse el anillo si se carga en la espalda al equipo, hace de todo y los compañeros se desvanecen o hasta parecen jugar en contra? Esta definición entre su Cleveland Cavaliers y Golden State Warriors es eso: uno contra todos. Estos playoffs, más bien. Porque, tirando del carro poco menos que abandonado por el resto, El Rey ha traído hasta este punto a un conjunto que a veces es bueno y a veces bastante flojo, pero que en promedio rinde bastante menos que lo que debería por nombres y antecedentes.

El mejor basquetbolista desde el retiro de Michael Jordan estuvo por ganarle "solo" -en los deportes colectivos nunca se gana solo; vaya si lo sabrá Lionel Messi- el primer encuentro al poderoso Golden State de Stephen Curry, Kevin Durant y Klay Thompson. Un big three que es casi big four, porque Draymond Greene hace pocos puntos pero es un fenómeno en todo lo otro... salvo la conducta. De él recibió LeBron un manotazo a la cara, cobrado como intencional, y además el interno de Warriors generó un tumulto que terminó con un rival, Tristan Thompson, invitándolo a pelear y expulsado, en un cotejo de alto nivel pero lleno de polémicas.

Hasta el propio James anduvo protagonizando rispideces, en un intercambio de palabras con Curry y Klay Thompson que derivó en aquel incidente, a poco del final del tiempo suplementario. Pero seguramente el número 23 se fue más enojado del estadio de Oakland por un error crucial de J. R. Smith que por esa discusión cuando la derrota, que sería por 124-114, era casi cosa juzgada. Abajo por por 107-106 en el último cuarto, Cleveland dispuso de dos tiros libres. George Hill acertó el primero y falló el segundo, y el díscolo Smith tomó el rebote, pero con 4 segundos por jugar y el empate en el resultado retuvo la pelota en lugar de buscar la conversión decisiva. LeBron se lo recriminó con un ostensible gesto cuando sonó la chicharra. En la prórroga, Warriors no perdonó: 17-7.

"Tenemos que seguir adelante. Este partido terminó", contestó LBJ en la conferencia de prensa. Pero no pudo escapar del tema del grueso error de Smith. "Me preguntaron si hablé con J. R. al respecto y ya dije que no. Sabía que era un marcador apretado. Estábamos uno abajo. George Hill metió el primer libre. Tomamos el rebote ofensivo y pensé que todos sabíamos cuál era el marcador. Ese es mi punto de vista. No sé en qué pensaba J. R.", comentó. Las preguntas eran insistentes, y James evitó el escarnio público a un compañero. "Nunca voy a criticar a J. R. ni a ninguno de mis jugadores", enfatizó. Pero los periodistas volvieron sobre la cuestión, hasta que el alero se levantó abruptamente de su silla y se marchó.

Más directo fue el entrenador de Cavaliers, Tyronn Lue. "Creyó que íbamos ganando por un punto", reveló. Pero Smith lo negó. "Sabía que estaba empatado y teníamos un tiempo muerto. Traté de hacerme un espacio, porque tenía a Kevin Durant delante de mí. Entonces miré a LeBron y me pareció que iba a pedir el tiempo, así que paré y ya no hubo tiempo para más", se defendió. Su lenguaje gestual en la cancha pareció desmentirlo.

Más controversias enfadaron a James. A 36,4 segundos del cierre del cuarto período, con Cleveland arriba por 104-102, los jueces cobraron un foul de Durant a él, pero luego revisaron dónde había ocurrido y terminaron revirtiendo el fallo, en una decisión criticada por antirreglamentaria. Y Durant empató en 104. "Esto nunca ha pasado en la historia de la NBA. Y ahora, en la final, en el escenario más grande posible... Que acaben robándonos no está bien", se quejó el DT Lue.

Tampoco está bien que LeBron deba ser un superhéroe aislado en un plantel de 15 hombres, en el que apenas Kevin Love dio la cara -sin descollar- contra Golden State. James venía de actuar los 48 minutos del partido 7 vs. Boston y ante Warriors registró su 109º juego de 30 o más tantos. Y el 7º de 40 o más en finales de NBA, marca que ya lo hizo batir a Jordan en el rubro. No por nada algunos empiezan a plantear si este Nº 23 es tan bueno como aquel... y a poner la lupa en qué compañía ha tenido cada uno.

Cifras de una bestia

Todo un especialista en finales y en premios MVP

Además de superar una estadística de Michael Jordan (ver aparte) con sus 51 puntos en el primer choque de la serie, LeBron James ofrece muchos números avasallantes. Por ejemplo, la actual es su 9ª final de NBA, y la ¡8ª! sucesiva. Y fue premiado 4 veces como el jugador más valioso de etapas regulares, y 3 de series finales. Su gran deuda es la cantidad de campeonatos: conquistó apenas 3 (2012, 2013 y 2016).

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