Roland Garros. El mundo de Alexander Zverev, el joven que busca amenazar el reinado de Nadal

Alexander Zverev sigue adelante en París
Alexander Zverev sigue adelante en París Fuente: AFP
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3 de junio de 2018  • 18:39

PARÍS.- Es orgulloso. Al límite de la arrogancia. En la cancha y en la vida, Alexander Zverev es un atrevido. Según su estilo, le sobran argumentos: tiene sólo 21 años, es el número 3 en el mundo del tenis -detrás de Rafael Nadal y Roger Federer, seguramente, dos artistas del círculo más exclusivo de la historia- y lleva ganados más de 10 millones de dólares. Dos títulos durante esta temporada -Munich y el Masters 1000 de Madrid-, lo que representan ocho en su breve carrera, en el campo profesional desde 2013. Es un pichón de crack que sabe que el tiempo pasa volando: todo esto - Roland Garros , el tenis en general-, algún día será suyo. Lo acompañarán dos, tres o cuatro, pero el alemán, de origen ruso, entiende el concepto: es cuestión de que transcurran las cosas de modo natural. "Vamos a hacer todo lo posible para llegar a la cima, pero hoy Rafa y Roger dominan. Hay que tener tranquilidad, todo llega", asume, con una dosis de altanería.

Acaba de alcanzar los primeros cuartos de final de su trayectoria en uno de los grandes, después de ganar tres partidos en cinco sets, toda una aventura, siempre con el tanque cargado, un desafío detrás de otro. Trastabilla, pero no se cae. Derrota por 4-6, 7-6 (4), 2-6, 6-3, 6-3 al ruso Karen Khachanov, con otra curiosidad: en sus últimos tres partidos, estuvo 2-1 abajo. Le agrada la cornisa: como todos los jóvenes, siente que el mundo está a sus pies. "Soy joven. Así que bien puedo quedarme en la cancha para entretenerlos un poco. Definitivamente valen la pena las horas que paso en el gimnasio todos los días", bromea. O no tanto, en realidad. Asegura que suma cuatro horas diarias sobre las cintas y entre mancuernas.

Tendrá el desafío más complejo en los cuartos de final: el séptimo preclasificado Dominic Thiem , el austríaco de 24 años que es uno de los jugadores con mejor preparación física de la gira y que alcanzó las semifinales de las últimas dos citas parisinas. Por este lado del cuadro, son las principales amenazas al reinado de Rafael Nadal . Thiem supera al japonés Kei Nishikori por 6-2, 6-0, 5-7 y 6-4, pero no brilla. Zverev ni siquiera: vive sufriendo en el marcador, pero su rostro jamás lo demuestra. Se ríe del drama del deporte.

Es el rostro perfecto de la llamada "next gen". Fabio Fognini es italiano, tiene 31 años, le sobran talento y excesos, y no le agrada nada este espectáculo alrededor de la juventud. Entiende que es un circo. "La ATP hace muchas cosas bien, pero no estoy de acuerdo con ésta, no entiendo eso de la NextGen. No estoy de acuerdo con toda la atención que se les da a esos jugadores. Khachanov, Rublev, Zverev, Shapovalov, todos juegan bien, pero hay un frenesí a su alrededor que no me gusta ni comparto. Si alguien juega bien, va a centrar la atención de todas formas. Ganar 10-8 en el quinto set en la pista 27, eso es por lo que hay que pasar, no querer jugar contra Federer en la Chatrier. Tienen que comer pasta, correr y ganar más partidos", define. El explosivo fuera de serie de San Remo siempre arroja pelotas sobre las líneas.

"Ya no se trata de aprender, sino de luchar y de ganar. Es un octavo de final de un Grand Slam. Si alguien tiene fatiga mental, no está preparado para esto", sostiene, convencido. Debió invertir casi 12 horas para ganar los cuatro encuentros; sobre todo, los tres últimos; el primero, la había resuelto en un chasquido: 1h09 contra el lituano Ricardas Berankis. No hay ningún problema, asegura el alemán, que camina por el predio como si se tratara de una estrella mundial. "Con Thiem también espero jugar otros cinco sets. Y ganar.", advierte, con una pícara sonrisa.

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