José M. Vivanco: "Es importante que haya cada vez mayor presión multilateral"

Para el experto en derechos humanos, es un error expulsar a Venezuela del organismo
Erika Lüters Gamboa
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4 de junio de 2018  

SANTIAGO, Chile.- Con más de 30 años dedicados a la defensa de los derechos humanos, especialmente en América Latina, el abogado chileno José Miguel Vivanco es una de las voces más autorizadas para analizar lo que está ocurriendo en esa materia en la región. Antes de la próxima Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se realizará a partir de hoy en Washington, Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch, repasó los principales temas que allí se tratarán.

-¿Cuáles son los principales desafíos democráticos de la región?

-En general, hay una peligrosa y cada vez mayor desilusión de las instituciones democráticas, por su incapacidad para producir resultados y satisfacer expectativas sociales legítimas que van de la desigualdad de oportunidades a la inseguridad pública, y también la impunidad frente a los abusos. Sin embargo, quizás el fenómeno más reciente es el enérgico y masivo rechazo que provocan los frecuentes escándalos de corrupción. Lo importante es comprender que no hay mejores antídotos contra el abuso de poder (corrupción, violaciones de los DD.HH.) que la máxima libertad de expresión -incluyendo la libertad de prensa-, acompañada de instituciones judiciales fuertes, competentes e independientes. Claro está, también hace falta perfeccionar la legislación para promover la transparencia, luchar contra los conflictos de intereses, garantizar la corrección del financiamiento electoral, etc., pero si no hay con qué asegurar el efectivo cumplimiento de estas normas, terminan siendo un cuerpo legislativo más. Cuando la democracia se desprestigia, hay riesgo de populismo y por desgracia esa pesadilla es recurrente en el hemisferio.

-A solicitud de 12 países, la Asamblea debatirá sobre la situación de Venezuela. ¿Qué carta puede jugar la OEA en esta crisis?

-La región tiene un papel fundamental frente a la crisis venezolana y debe utilizar los mejores espacios, especialmente la OEA, para exigir el cumplimiento de obligaciones jurídicas colectivas de protección de la democracia y los DD.HH. Es importante que haya cada vez mayor fiscalización y presión multilateral sobre la dictadura para impedir que logre consolidarse. Una resolución fuerte de la OEA, que rechace y desconozca la reelección fraudulenta de Maduro, condene las sistemáticas violaciones de los DD.HH. y, sobre todo, la arbitrariedad total de un régimen que hace lo que se le da la gana, sin rendirle cuentas a nadie, sería un gran logro estratégico para profundizar el aislamiento de esa dictadura.

-Expulsar a Venezuela de la OEA ¿es una posibilidad que conduzca a algo?

-A primera vista pareciera una buena idea, especialmente porque sugiere la imposición de una sanción potente a un gobierno que no merece pertenecer a un club de países que deben cumplir unos estándares mínimos de conducta democrática. Sin embargo, creo que sería un error. Hay que mantener a Maduro en la OEA para seguir presionándolo con los mecanismos de control que existen, precisamente, para enfrentar circunstancias anormales. En lugar de expulsarlo definitivamente, habría que suspenderlo e imponerle sanciones que, por ejemplo, lo inhabilitaran para participar en cualquier evento regional.

-El gobierno de Ecuador propuso recientemente reformar la ley de comunicación. ¿Ve esta iniciativa como un avance?

-Es un enorme avance y así se lo dije al presidente Lenín Moreno cuando me reuní con él, esta semana. Aunque subsisten algunas limitaciones, desaparecen los peores lastres de una ley perversa que fue la piedra angular del régimen orwelliano e intolerante de Rafael Correa. Entre otros, se elimina la Supercom (órgano censor) y se elimina la figura del linchamiento mediático. A diferencia de su antecesor, Moreno ha mostrado una actitud de pleno respeto por la libertad de expresión.

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