Esperan 6 meses de recesión y más inflación que en 2017

Según el relevamiento de analistas del BCRA, el IPC cerrará el año en 27,1% por las tarifas y el dólar se deslizaría casi otro 10%
Según el relevamiento de analistas del BCRA, el IPC cerrará el año en 27,1% por las tarifas y el dólar se deslizaría casi otro 10% Fuente: Archivo - Crédito: Fabián Marelli / LA NACIÓN
Javier Blanco
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4 de junio de 2018  • 19:45

Un sobrecosto inflacionario superior a los cinco puntos, que hará que el índice de precios al consumidor (IPC) cierre este año incluso por encima del nivel del 25% con que concluyó 2017, y una recesión que durará al menos dos trimestres es la carga que la reciente corrida contra el peso derramará sobre la economía en lo que resta del año, según los pronósticos de mercado.

El panorama surge del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que mes a mes repite el Banco Central (BCRA) para conocer esas previsiones y tratar de influir sobre ellas en un intento por corregir las que considere equivocadas.

Según los 52 consultores, analistas y bancos que respondieron la encuesta entre el martes 29 y el jueves 31 de mayo, el colapso de la apuesta gradualista hará que la inflación se acelere hasta cerrar el año en el 27,15% anual, es decir, 5,1 puntos sobre el nivel del 22% que proyectaban hasta hace un mes. Pero el legado inflacionario no termina allí.

Intuyen que la ola de ajustes tarifarios que disparará la escapada del dólar (al estar la mayoría de esos precios vinculados al tipo de cambio) hará que la inflación núcleo se mantenga alta (cerraría en 25,1% el año, alcanzaría el 20,7% en los próximos 12 meses y el 17,8% el año que viene) y a su vez sostenga elevado el piso del IPC general por encima o en torno del 20% anual hasta el final del mandato de Mauricio Macri (22,2% de inflación para los próximos 12 meses y 19% la proyectada para todo 2019).

El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger
El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger Fuente: Télam

Vale recordar que, antes de la crisis cambiaria y la fuerte fuga de divisas, el Gobierno aspiraba a cerrar este año con una inflación del 15%, según la última estimación oficial conocida en diciembre, que supera el rango de entre 8 y 12% que había fijado como meta previamente.

A su vez el enfriamiento que causarán en la actividad el abrupto ajuste del dólar y la fuerte suba de tasas de interés dispuesta para combatirlo hará que la economía se achique 1% en el actual trimestre y otro 0,4% adicional en el próximo, lo que haría cerrar el año con un crecimiento apenas vegetativo del 1,3%, es decir, casi la mitad del 2,5% que se esperaba hasta antes de las últimas turbulencias de mercado.

"Creo que, por lejos, es lo más relevante que deja el relevamiento", juzgó el economista Gabriel Caamaño, del Estudio Ledesma.

En este contexto, al peso le costará mantenerse estable y solo lo haría por el apoyo oficial durante el presente mes, que cerraría casi sin cambios (a $25,10). De allí en más volvería a devaluarse, aunque de manera ordenada, hasta cerrar el año a un cambio de $27,4 por dólar, es decir, 4,8 pesos por encima del nivel de $22,60 que se esperaba que lo cierre hasta abril.

Esto implica que se deslizaría un 9,6% adicional en lo que resta del año, cerrando 2018 con una depreciación del 46%, que corregiría el atraso cambiario de 2017. "El año pasado la inflación le ganó en 6,6 puntos al dólar. Este año la dinámica sería inversa y la depreciación ahora le sacaría una ventaja de casi 20 puntos a la inflación", observó Guido Lorenzo, de la consultora ACM.

Tasas altas para rato

En consonancia con las subas de tasas por la corrida cambiaria y su impacto en la inflación, la expectativa es que la tasa de referencia se mantenga todo junio al 40% y luego inicie un lento descenso (al 38% en julio y al 36% en agosto) que sería algo más pronunciado en la última parte del año para cerrar en torno al 30% anual.

"Lo que el relevamiento muestra es un deterioro generalizado y esperable de expectativas luego del sacudón cambiario en un horizonte algo complejo dado un BCRA que insiste en ponerle un techo al tipo de cambio y con tasas que parece difícil que retomen niveles de 2017. Según cómo se dirima esta situación, si ceden o no las presiones en el mercado cambiario, determinará la tasa, el dólar y la inflación esperada. Si el paquete de ayuda del FMI y organismos multilaterales alcanzan a satisfacer el financiamiento para realizar un proceso de consolidación fiscal que sea bien digerido por el público, puede ser que las expectativas de crecimiento mejoren. Pero si es percibido como insuficiente podría deteriorar más la situación esperada de crecimiento", advirtió ACM en un informe.

En materia fiscal, seguramente tratando de anticipar los compromisos que el Gobierno debería asumir para lograr un acuerdo de asistencia financiera con el FMI, los analistas corrigieron a la baja en $46.000 millones la proyección de déficit primario del sector público nacional para este año, que cerraría en $355.000 millones.

A su vez estimaron que ese faltante durante 2019 caería de $350.500 millones a $306.000 millones.

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