Un pedido para terminar con el machismo y una fuerte impronta política

El verde tiñó toda la marcha Ni Una Menos
El verde tiñó toda la marcha Ni Una Menos Crédito: Fabián Marelli
Brenda Struminger
María Ayzaguer
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4 de junio de 2018  • 18:48

Una fuerte impronta política marcó la cuarta marcha Ni una Menos, que se celebró hoy por la tarde sobre la Avenida de Mayo y culminó frente al Congreso Nacional con un discurso por el aborto legal y contra el gobierno nacional. Al reclamo contra la violencia de género de la primera manifestación, el 3 de junio de 2015, ahora se sumaron con fuerza consignas contra el ajuste, el aumento de tarifas y el FMI.

Desde las 16, miles de mujeres se agruparon en Piedras y Avenida de Mayo, solas o en grupos chicos. Sin embargo, gran parte participó bajo la dirección de agrupaciones y partidos políticos nacionales, municipales, barriales, universitarios y de escuelas secundarias.

En la manifestación, que terminó cerca de las 20, se vieron banderas de partidos y agrupaciones políticas de izquierda y centro-izquierda, así como del kirchnerismo. Entre ellas Mumalá, Pan y Rosas, Izquierda Socialista, el Partido Obrero, La Cámpora, el MST, Juntas y a la Izquierda, Unidos y Organizados así como del colectivo Campaña por el Aborto Legal, Gratuito y Seguro.

La primera marcha de Ni Una Menos, hace tres años, fue convocada espontáneamente por redes sociales a raíz del asesinato de una adolescente y reunió a 200.000 personas. El principal reclamo, entonces, fue el cese de los femicidios. En cada aniversario se sumaron nuevas reivindicaciones. Desde los históricos pedidos del movimiento feminista (contra los distintos tipos de violencia de género, por la igualdad salarial entre hombres y mujeres, etcétera), hasta consignas político-partidarias.

En las pancartas y carteles, una vez más se enarbolaban demandas contra los femicidios, los travesticidios y a favor de los derechos de las mujeres en general. Sin embargo, la regularización de la práctica del aborto fue el reclamo central. "Ni una menos, vivas nos queremos", gritaba un grupo entre bombos a la altura de la 9 de Julio cuando promediaba la jornada. La consigna de la primera marcha estuvo presente, pero no fue la única ni la más importante. Aunque el tema del aborto estuvo presente en las últimas dos marchas de Ni Una Menos, esta vez fue central.

Desde que el oficialismo habilitó el debate en el Congreso, hace tres meses, la discusión sobre esa regulación, que se vota este mes, tomó la agenda pública. Ayer, la mayor parte de las presentes llevaban pañuelos verdes en el cuello, en las mochilas. Los ojos de las manifestantes estaban maquillados de verde y el reclamo podía verse en carteles y escucharse en los cánticos en la calle. El grito por el "Aborto legal y gratuito ya" eclipsó al que rezaba "Basta de violencia machista", que también estuvo presente.

"Vine a apoyar porque sufrí este mundo patriarcal. Lo padecí como mujer y me gustaría que cambie para que otras mujeres no lo padezcan. Me emociona ver que tantas estemos juntas peleando por algo", dijo Silvia Caristi, docente de 57 años. Cerca de ella, Candela Módeca, de 21 años, explicó: "Vengo porque estoy harta de los femicidios. Nos matan y nos quieren hacer parecer culpables cuando dicen 'fue porque se vistió así' o 'porque ella hizo lo que quiso'".

También hubo espacio para el arte. Mariana Sánchez Olmos y Mariana Barragán terminaron una intervención artística en Lima y Avenida de Mayo. Vestidas de negro y con la cara pintada de rojo, decenas de mujeres cantaron, hicieron sonar sus tambores y escenificaron un femicidio: "No debería haber caminado sola de noche", gritó una chica por un megáfono. La iniciativa fue parte del colectivo Findeunmundo, que apoya el movimiento de Ni una menos desde 2016.

"Estamos acá porque queremos que el patriarcado arda", explicó Luciana Mignoli, miembro del colectivo de artistas femenino que lleva ese mismo nombre, ARDA.

"Estamos acá -añadió Mignoli- porque no aguantamos más la violencias sobre nuestros cuerpos: mujeres, lesbianas, trans y travestis. No solo gritamos Ni una menos, sino que gritamos vivas y libres nos queremos, vivas y gozosas, vivas y con trabajo, vivas y sin miedo".

El discurso central tuvo fuertes críticas al Gobierno, en particular a las medidas económicas recientes. Desde un escenario frente al Congreso, evidenció una vez más el tono antioficialista de la marcha.

Entre los varios oradores se contaron la titular de Abuelas de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Nora Cortiñas, que fue la más ovacionada. "No queremos pagar un peso más de la deuda externa, porque no es nuestra. No queremos al Fondo", dijo. "Madres de la Plaza, el pueblo las abraza", cantaban los presentes al escucharla, bajo la lluvia, sobre el barro que se había formado en el suelo de la plaza del Congreso.

Un documento difundido por el colectivo Ni Una Menos detalló el discurso, leído por distintos oradores, con la misma postura: "Nos plantamos contra el gobierno de Macri, alianza Cambiemos y los gobernadores, los empresarios y la justicia hegemónica, patronal, blanca, misógina, heteronormativa, racista, machista, patriarcal, neoliberal y capitalista de los ricos y los poderosos".

Una de las principales consignas anti-oficialistas hacía hincapié en el acuerdo con el FMI tras la devaluación: "Venimos a esta plaza frente al Congreso a decir que no nos van a disciplinar más, que no aceptamos que el Estado y sus poderes se crean dueños de nuestros cuerpos. Nosotras nos organizamos para demostrarnos y mostrar a las que se sumarán mañana que juntas podemos tirar abajo el patriarcado, y decir no al pacto ilegítimo que nos encierra en deudas que no vamos a pagar con nuestras vidas, y decir sí, una y otra vez, a la autonomía de nuestros cuerpos, sí al aborto legal, seguro y gratuito.

El cierre de los discursos fue una convocatoria a una nueva marcha el día en que se debatirá en el recinto, en el Congreso, el proyecto que busca regular el aborto.

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