Universidad pública: solo 30 de cada 100 alumnos completan sus estudios

Así surge de un estudio sobre la evolución de los egresados; en la gestión privada, se reciben 42 de los matriculados
Así surge de un estudio sobre la evolución de los egresados; en la gestión privada, se reciben 42 de los matriculados Fuente: Archivo
Soledad Vallejos
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5 de junio de 2018  

Una meta difícil de cumplir. Inalcanzable para la mayoría de los alumnos que cada año ingresan en la universidad con el mismo objetivo: graduarse. De cada 100 estudiantes que se inscriben en las universidades argentinas, 74 no llegan a graduarse en las estatales y 58 no concluyen sus estudios en las de gestión privada, según datos del último informe del Centro de Estudios de la Educación Argentina (CEA) de la Universidad de Belgrano.

En total, apenas 30 de cada 100 alumnos completan sus estudios, mientras que en otros países de la región los números son más alentadores. En Brasil, esta proporción llega a 50; en Chile, a 60, y en México, son más de 60 los estudiantes que cumplen con el sueño de obtener su diploma.

Un poco más lejos, tanto en el mapa como en los resultados académicos alcanzados, figuran países como Japón, donde nueve de cada diez estudiantes concluyen sus carreras de grado y donde el porcentaje general de alumnos que concluyen la universidad con éxito es del 80%.

"La eficacia de la graduación en todo el sistema universitario viene disminuyendo", advierte Alieto Guadagni, director del CEA, y apunta contra las falencias del colegio secundario. "El mayor drama está ahí, lo que se deja de aprender en la escuela secundaria no se recupera en la universidad, y cuando uno observa a los chicos de 5º año están más preocupados por decidir si se van a Cancún o a Bariloche que por cualquier otra cosa".

"Por supuesto que allí no radica el eje del problema, pero si existiera un examen de graduación secundaria la situación podría mejorar", señala Guadagni.

Desde su punto de vista, y al igual que sucede en otros países de la región y del mundo, el ingreso en la universidad "no puede ser irrestricto". Para disminuir la deserción estudiantil, el experto sugiere que se podría perfeccionar el actual operativo Aprender para que forme parte del proceso de ingreso en la facultad, ya sea pública o privada. "Luego, cada casa de estudios fijará su propio criterio, pero que ese puntaje obtenido en el curso de graduación de la escuela media sea el que lo habilite a ingresar, o no, en la universidad elegida".

Una materia por año

Del informe de CEA se desprenden otros datos que ayudan a desentrañar las falencias del sistema. "En 2016, más de la mitad de los estudiantes en las universidades estatales no habían aprobado más de una materia después de un año de permanencia", dice Guadagni.

No obstante, ese promedio encubre grandes diferencias entre las distintas casas de estudios, ya que en universidades como las de Tres de Febrero, Villa María, Defensa y Artes, por mencionar algunas, solo el 35% de los alumnos estaban en esa condición.

En las privadas, el promedio de alumnos que no habían aprobado más de una materia después de un año de permanencia alcanzaba el 30,7%. "El escenario en la cantidad de graduados durante la última década indica que nuestro ritmo de acumulación de capital humano bien calificado es muy inferior al de nuestros vecinos. Se trata de una alerta negativa para afrontar los desafíos inherentes al mundo globalizado, en el que los avances científicos y tecnológicos marcan el sendero del progreso", reflexiona Guadagni.

El especialista pone como ejemplo la modalidad que se puso en práctica en Uruguay bajo la figura del Fondo de Solidaridad, que se nutre de aportes mensuales que hacen los egresados de la universidad durante 35 años para financiar becas para los estudiantes.

"Acá no se discute la existencia de un arancel para la universidad pública, pero sí la de un fondo de contribución de los mismos graduados", concluye el especialista.

Investigaciones aplicadas

La Universidad Nacional del Noroeste de la provincia de Buenos Aires (Unnoba) abrirá el próximo viernes la primera parte del Centro de Investigaciones Básicas y Aplicadas (CIBA), en Junín. El CIBA contará con dos laboratorios, un auditorio y una sala de equipamiento y oficinas.En este nuevo centro, los investigadores y los becarios se dedicarán a estudiar cuestiones sobre microambiente de los tumores, la inmunogenética de las infecciones, la inmunoneurología del estrés crónico y los tumores neuroendócrinos resistentes a las terapias.

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