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Amores sin ficción

Sarah Jessica Parker y Matthew Broderick, un amor a prueba de Hollywood

Paola Florio
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6 de junio de 2018  • 00:21

Difícilmente Sarah Jessica Parker pueda algún día independizarse de su personaje Carrie Bradshaw, aquel que interpretó durante varios años en Sex and the city (la serie y las dos películas que continuaron la historia ). Incluso hoy, cada vez que la vemos de la mano de su marido, Matthew Broderick , o de sus hijos, nos preguntamos dónde está Mr. Big y cuándo Carrie se convirtió en madre.

En septiembre del año pasado, luego de que se diera de baja al proyecto de una tercera película, se perdieron las esperanzas de ver cómo continuaba su vida en la ficción junto al hombre que amaba y en el laberinto de la convivencia y la monogamia. Pero Sarah no es Carrie, aunque le pregunten por ella en cada entrevista o aunque la gente la llame así. Sarah no es Carrie. Sí se convirtió gracias a ella en una empresaria de la moda e, incluso, tiene su propia línea de zapatos (el adorado fetiche de Carrie). Pero no, no es Carrie.

La actriz, no su personaje, acaba de cumplir 53 años, tiene una de las parejas más duraderas de Hollywod y sus máximos disfrutes son: pasar tiempo en familia y con amigos y conversar con sus hijos cada noche.

May 19th. Yep, it's a good day to get married. Happy 21st anniversary baby. XXX, your wife

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Su verdadera historia de amor

No hay ranking de "parejas más consolidadas de Hollywood" en el que no se los mencione. Parker y Broderick se conocieron gracias al hermano de la actriz y salieron durante cinco años antes de pasar por el registro civil. El 19 de mayo de 1997 se casaron, en Nueva York, (ella lució un vestido negro muy particular, muy Carrie) y desde entonces han demostrado ser a prueba de tapas de revista y rumores. Ellos viven felices junto a sus tres hijos: James (que nació el 28 de octubre de 2002) y las gemelas Marion Loretta y Tabitha (que nacieron, tras una subrogación de vientre, el 23 de junio de 2009).

¿Cuál es el secreto para un matrimonio duradero y exitoso? Ella misma se refirió a eso al hablar con la prensa mientras promocionaba la primera temporada de su serie para HBO Divorce: "No lo sé, no tengo una ecuación matemática. Solo sé que amo a mi marido y sospecho que él también me ama; además, tenemos hijos maravillosos. Es una relación fantástica. Tengo mucha suerte. Durante nuestro noviazgo pasábamos mucho tiempo lejos uno del otro por trabajo y tengo docenas y docenas de cartas de Matthew, algunas tontas, otras muy románticas, todas muy especiales para mí".

Pero, pese a que la pareja es muy especial en su trato con la prensa y no gusta mucho de mostrar su intimidad, todo parecía desmoronarse en 2008 cuando Broderick fue descubierto in franganti con una joven de 25 años en un bar de Manhattan. Para sobreponerse a lo ocurrido, decidieron acudir a terapia y, pese al escándalo, se mantuvieron unidos. Incluso, un año después, se convirtieron en padres nuevamente. "Las relaciones son difíciles. Siempre he sentido que quería invertir más en ella. Lo amo y creo que es brillante. Estoy segura de que yo a veces le molesto porque él a veces me molesta. Pero estoy enormemente orgullosa de la persona que es", dijo en esa oportunidad la actriz.

Con casi 1,60 metros de estatura, figura delgada, ojos azules penetrantes y un pelo que parece flotar por los aires, no aparenta haber cruzado la barrera de los 50 ni que algo le haya costado en su vida. Es que esta mujer ícono, nacida en Ohio el 25 de marzo de 1965, es la cuarta de ocho hijos nacidos dentro del seno de una familia judía. Sus padres siempre apoyaron su deseo de ser actriz, por lo que desde chica pudo estudiar ballet y a los 8 años participó de un programa televiso local llamado The Little Match Girl. Luego obtuvo algunos papeles en Broadway y en películas como Footloose, Girls Just Want to Have Fun, L.A.Story, Honeymoon in Vegas y Ed Wood, pero el rol que le cambió su vida para siempre fue el de Carrie Bradshaw.

Así comenzaba Sex and the City

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El momento más Carrie de su vida

"O la droga o yo", le dijo Parker a Robert Downey Jr., tras siete años de relación. Tras este ultimátum, que bien podía ser el preludio de las aventuras de Carrie, el actor la dejó y escogió la droga. Era 1991. Se habían conocido y enamorado en el set del film Firstborn en 1984, pero ella no era consciente de sus adicciones a las drogas y al alcohol. "Le preguntaba por qué su corazón latía tan rápido, pero lo único que se me pasaba por la cabeza y que le decía era que no era bueno que hiciera tantas flexiones antes de meterse en la cama", contó sobre su ingenuidad inicial, tiempo después durante una entrevista con la revista People.

Ponerle punto final a la relación tampoco fue fácil para la actriz porque temía que su novio se muriera: "Yo había aprendido a cuidar de mí misma y en aquel entonces dedicaba un montón de tiempo a asegurarme de que él estuviera bien. Pero llegado un punto, reuní coraje para marcharme, me dije: 'Solo puedo rezar para que no muera'". Lo mismo declaró el actor en 2008, ya recuperado de sus adicciones. Admitió que su abuso de sustancias condujo a la ruptura: "Ella me proporcionó un hogar y comprensión, trató de ayudarme. Estaba enamorado de Sarah, pero el amor claramente no era suficiente".

Pero como el tiempo lo cura todo, hace tres años ambos pudieron ponerle un mejor final a su historia. El protagonista de Iron Man relató en El Show de Howard Stern cómo fue su viaje a Nueva York para encontrarse con su exnovia. "Ya sabés cómo es la vida, suceden muchas cosas, mirás atrás y ya no sos un niño. En este viaje a Nueva York, quiero hablar con alguien con quien compartí gran parte de mi vida y saludarla". El actor le contó a Stern que el reencuentro se dio en el departamento de Parker y que su marido estuvo presente: "Pudimos pasar un tiempo juntos y fue realmente genial. Al verla, pensé: 'Ella es tan genial, tan divertida y tan responsable'. Pude conocer a sus hijos y vi la forma en que ella y su esposo viven, y los respeto a ambos". ¿Qué mejor que esa cita para cerrar heridas del pasado?

La maternidad: su presente

Sarah Jessica Parker junto a sus hijas, Marion y Tabitha
Sarah Jessica Parker junto a sus hijas, Marion y Tabitha Crédito: GROSBY BROUP

"Amo caminar con mis hijas hasta su colegio, de la misma forma que amaba hacerlo con mi hijo, pero él ya no quiere que lo acompañe, así que... Pero, es un momento hermoso del día y comparten mucho a esa hora, están habladores. Lo mismo se puede decir de la hora de dormir, pues he descubierto que es un momento en el que los niños quieren conversar, no están tan reservados. Es el último momento de intimidad del día y es realmente lindo", dijo a la prensa en 2015 mientras contaba cómo se organizaba y los motivos por los que cambió horas de rodaje por momentos en familia.

Algo alejada de los sets, sólo elige trabajos que ella misma pueda producir, como su vuelta a la televisión con la serie Divorcie, en la que encarna un personaje opuesto a Carrie (como si por fin quisiese divorciarse también de ella). Lejos de la vorágine, prefiere pasar más tiempo en su casa y dedicarse de lleno a su carrera como empresaria de la moda. "Adoro cenar con mi esposo. Me encanta estar con amigos, compartir una comida, esa puede ser una parte favorita del día. Ser madre es mi nueva identidad. Entiendo que soy actriz y que muchos me conocen como tal, pero mis momentos favoritos son cuando acuesto a mis niños por la noche o les doy el desayuno por la mañana", dijo.

Porque al final, como decía un cómico argentino, ni la fama, ni los brillos, ni las grandes firmas, ni los mejores contratos son lo más importante. Al final, lo primero es la familia.

Trailer de la segunda temporada de Divorce

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