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Cómo recordar a un papá que ya no está

Crédito: Lettering de Caro Marando.
Ana Paula Queija
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12 de junio de 2018  • 00:24

El Día del Padre puede ser una fecha difícil cuando él no está físicamente con vos. Pero siempre hay formas de honrarlo.

Creen los finlandeses que todos traemos una mochila con un paracaídas del que no teníamos noticia hasta que se abre para ayudarnos a sobrevivir. Ellos le llaman "sisu". Si bien la palabra carece de traducción, sería una especie de fuerza interior que se activa en los peores momentos. ¿Viste cuando eras chica e intentabas resistir más y más tiempo debajo del agua? Bueno, el "sisu" supone que hay algo así como un crecimiento postraumático, que u na caída puede disparar resultados psicológicos muy positivos. Se trata de sucesos que fortalecen el carácter y que dan significado a todo: la clave está en comprender el sentido de la experiencia y en la capacidad de verse a una misma como una narradora de su propia vida, en vez de una víctima.

Según donde te encuentre la historia, algunas fechas del calendario son más o menos felices. El Día del Padre es una de ellas.

CADA UNA COMO PUEDE

Claro que es distinto cuando la muerte te arrebata a un papá de golpe que cuando lo hace una enfermedad, que te permite -de a poco- ir procesando su partida. También es distinto cuando se pierde a un padre siendo chica, con el cerebro aún inmaduro para elaborar sentimientos, que en la adultez, cuando ya tenemos herramientas para transitarlo. En cualquiera de sus formas, es de los eventos más tristes de la vida -especialmente si se trató de un buen padre-, y no hay forma de ir pagando desde antes el sufrimiento y la tristeza.

Porque la figura paterna, en general, funciona como una fuente de protección y seguridad, y una nunca está del todo preparada para vivir sin ese respaldo. Sin embargo -con el tiempo-, podemos reencontrarnos con él en el recuerdo: lo evocamos a través de anécdotas, de fotos, en sus cosas, sus consejos, y hasta a partir de un olor o un sabor. Su imagen se aparece en el momento menos esperado, como un rayo de sol repentino que nos da calor, y hasta podemos llegar a sentirlo o a percibir sus señales.

UN RECUERDO ACTIVO Y AMOROSO

El duelo lleva su tiempo y se atraviesa en etapas. Al cabo de un año, en general, se logra elaborar la muerte e integrar el evento a la vida, para poder seguir adelante con ella, porque el lado más desesperante es el dolor profundo.

Aunque las etapas del duelo no se presentan en todos los casos de la misma forma y en idéntica sucesión, cuando finalmente llegamos a la última etapa, la de la internalización, lo que nos queda es el recuerdo, que no es poco. ¿Viste la peli Coco? Lo que la película sostiene en su trama es que solo el olvido mata definitivamente a las personas.

En esta última etapa ya no será necesario mirar una foto o ir a algún lugar para evocar a esa persona, pues va con vos a todas partes. Entonces, te encontrás teniendo diálogos internos con ese papá y pensás: "¿Qué diría mi viejo frente a esto?", "¿qué hubiera dicho de esta entrevista o de este conflicto con mi pareja?". Y te das cuenta de que ya sabés lo que él diría frente a cualquier situación, porque vive en vos.

Cómo conectarse con lo lindo

A veces, cuando extrañamos a alguien, no sabemos a dónde ir ni a quién recurrir y solo quisiéramos volver el tiempo atrás para abrazarlo, aunque sea por un rato. Nos esforzamos en traer recuerdos con los cinco sentidos, en soñar con ellos, y vuelve esa esperanza fugaz y fantasiosa de saber algo de papá.

Hay algunas actividades que, por más simples que suenen, te podrían ayudar a conectarte con esa persona que ya no está:

1. Una obra de arte: elegí la técnica que más te guste y volcá en la hoja lo que te remita a él o cualquier idea que te dicte tu corazón. Pintá con témperas, moldeá una crealina, utilizá materiales de la infancia, como brillantinas o crayones, o hacé collage: lo que te permita expresarte.

2. Una foto: repasá el álbum familiar y proponete un ejercicio de escritura a partir de una foto. No importa cómo escribís ni lo que escribas: solo lo vas a leer vos. La escritura ayuda a sacar las emociones para afuera.

3. Un diario de recuerdos: muchas veces luchamos contra el fantasma del olvido. "¿Y si se me borra esta imagen?", "¿y si me olvido de lo que él pensaba sobre esto?". Una posible respuesta es empezar un diario de recuerdos. Ponelo en tu mesa de luz o llevalo en la cartera y, cada vez que te venga algo a la mente, anotalo.

4. Armá tu cofre: recolectá el material que tengas de él, fotos, casetes o videos, algún garabato hecho en una hoja, una anotación suya y alguna cosa que él usaba mucho, y armate una cajita que puedas abrir cuando lo necesites.

5. Un viaje en su honor: podés viajar al pueblo de donde vinieron sus antepasados y conocer mejor su historia, que es la tuya. O bien, emprender el viaje que él siempre soñó y que hubiera disfrutado o que pudo disfrutar.

6. Constelaciones familiares: es un método que te permite tomar contacto con tus emociones y las de tu padre en determinados momentos de la vida y particularmente en el de su muerte, y expresar tus sentimientos como si él los estuviera oyendo. Dependiendo de cada caso, el facilitador te ofrece la frase que resulte más adecuada; entre otras, pueden ser: "Te extraño, papá, qué lástima que te fuiste...", "gracias por todo..." y "ahora respeto tu muerte y te llevo en mi corazón".

Todo duelo tiene un respaldo en el que se apoya, que funciona como el resorte que nos empuja a resurgir: es el amor que sentimos por la persona que se fue, un amor que -bien encauzado- nos lleva a la sanación, a la recuperación y al encuentro de una fortaleza que no creíamos tener.

"Mi papá vive pero no está"

Hay veces que un padre no muere, pero se ausenta del tal manera que es como si no lo tuviéramos, o bien tiene presencia, pero -internamente- una siente que no tiene padre. En este caso, también se transita un duelo y se aprende a vivir de una manera distinta, porque es una persona que siempre nos condicionará y sus actos tendrán impacto en nosotras. "La figura de un padre no hace por sí misma que alguien sea un buen padre", dice Boris Cyrulnik, uno de los neuropsiquiatras más conocidos del mundo.

¿Te identifica esta circunstancia? ¿Qué te pasa en el Día del Padre? También podés leer: Derrotá a tu dragón: una aventura para llegar a ser quien sos y 5 claves para encontrar tu fuerza interior

Expertos consultados: Tiiu Bolzmann, directora de Constelaciones familiares, Patricia Faur, psicóloga y y docente.

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