Horacio Reyser: "Desde el punto de vista del inversor, ir al FMI es una seguridad"

El secretario de Relaciones Internacionales de la Cancillería afirmó que se generó más ruido interno que externo por el Fondo
El secretario de Relaciones Internacionales de la Cancillería afirmó que se generó más ruido interno que externo por el Fondo
Francisco Jueguen
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7 de junio de 2018  

Horacio Reyser, exasesor presidencial en temas de inversión privada y actual secretario de Relaciones Internacionales de la Cancillería, no tiene dudas. "Las condiciones para la inversión en la Argentina están intactas", ratifica, incluso luego de que el Gobierno atravesó un fuerte cimbronazo cambiario que modificó los escenarios de crecimiento e inflación y que obligó al país a recurrir financieramente al Fondo Monetario Internacional (FMI). "Desde el punto de vista del inversor, el FMI es una seguridad", aclaró a LA NACION luego de una gira por Asia y Europa en busca de nuevos acuerdos comerciales.

Reyser es uno de los negociadores del tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). Tras las dilaciones de los últimos meses, estimó que confía en que haya un cierre en 60 días, tiempo que imponen algunos cambios políticos, sobre todo en Brasil. ¿Los frenos al acuerdo? Los de siempre: el sector automotor y las cuotas de productos alimenticios para ingresar en la UE. Esos temas ya se debaten en Montevideo.

-En las últimas semanas el país vivió una turbulencia cambiaria, ¿qué impacto generó esto entre los inversores del exterior o en los países con los que se buscan acuerdos?

-La semana pasada estuve en Europa y en Asia. Muchos de los representantes de diferentes países con los que estuvimos reunidos reconocen la importancia de las reformas que la Argentina está encarando. El mensaje es que ese es el camino. Las preguntas fueron sobre si las turbulencias cambian ese camino o no. El camino es generar confiabilidad, reglas claras e integrarnos al mundo. Vamos a profundizar esta dirección, aunque no estamos exentos de externalidades y temas internos nuestros.

-¿La necesidad de recurrir al FMI no generó ruido?

-En el exterior hay por lo menos 30 países que tienen acuerdos con el FMI. Desde el punto de vista del inversor, lo ven como una seguridad. La pregunta es por la política interna, si eso generó un ruido interno. Las condiciones de inversión para la Argentina están intactas. Puede haber preguntas sobre si hay continuidad en el largo plazo, y la respuesta es que el populismo en la Argentina quedó atrás.

-Con este cimbronazo, ¿no se generan dudas sobre la continuidad política de cara a 2019?

-El proceso de reformas de la Argentina es de largo plazo. En ese proceso puede haber inversores que van a tener momentos de duda y otros que no. En mis reuniones con compañías ninguna me dijo que va a repensar su inversión en el país, sino que las preguntas vienen más alineadas con cuestiones operativas. No creo que vaya a cambiar la tendencia creciente de la inversión en la Argentina. Puede haber algunos preocupados por el tipo de cambio y la inversión, pero no son aquellos que piensan en el largo plazo. Lo importante es que se sigue con el mismo objetivo: se redobla la decisión de bajar el déficit, de continuar reduciendo la inflación, mantener un alto nivel de reservas y un tipo de cambio flexible. El financiamiento alternativo cuando los mercados se vuelven volátiles se ve como algo razonable. Sí, en cambio, se toma nota de que generó un ruido interno y se pregunta cómo la Argentina continúa con su sendero de reformas.

-La decisión de Trump de poner aranceles al acero a varios países complicó el comercio, ¿cuáles son las oportunidades y los desafíos para el país?

-Ponemos el foco en las negociaciones que estamos llevando adelante. Desde el Mercosur estamos con cuatro: la UE, el grupo EFTA, Canadá y la semana pasada lanzamos con Corea del Sur. En las próximas semanas arrancamos con Singapur. Esto representa un 30% del PBI global. Hoy tenemos acuerdos con el 10% del PBI global.También estamos actualizando las negociaciones con la Alianza del Pacífico, incluido México.

-Hay algunos sectores que no creen que se pueda tener libre comercio con México.

-Los negociadores mexicanos están actualmente renegociando el Nafta. Tradicionalmente compraron alimentos a los EE.UU. y el contexto ahora nos da una oportunidad a nosotros en ese sector. A cambio, ellos quieren que liberalicemos todo lo industrial. Hoy no podemos ir hacia una liberalización automática, pero en la medida en que negociemos otros acuerdos estos pueden empezar a fijar un horizonte gradual hacia el libre comercio con México.

-¿Qué pasa con la negociación UE-Mercosur?

-El principal escollo es el sector automotor, con el que se avanzó en Bruselas y se llegó a una landing zone. Se va a mejorar en Montevideo con el foco en las curvas de descenso de los aranceles. Después hay problemas con las indicaciones geográficas y las cuotas de productos agrícolas del Mercosur para entrar en Europa. La posibilidad de que se cierre está. Se puede lograr en los próximos 60 días.

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