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5 razones para estar muy atento a Killing Eve, una de las grandes series de 2018

Eve es una agente de inteligencia atípica que deberá atrapar a una asesina más atípica aún.
Eve es una agente de inteligencia atípica que deberá atrapar a una asesina más atípica aún.
Martín Fernández Cruz
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16 de junio de 2018  • 00:28

En buena medida, una parte de la historia de la televisión se construyó a partir de títulos que crecieron con el tiempo, de series que en su momento "volaron bajito", pero que luego despegaron con rumbo firme. Mientras algunos grandes nombres acaparan la atención, otros logran a fuerza de talento enamorar al público que contagia su entusiasmo de boca a boca. Sucedió con The Wire, con Carnivalé e incluso con Twin Peaks, que en su momento no gozaron del prestigio que ganaron con los años. Por ese motivo es que Killing Eve resulta de suma importancia porque es un gran ejemplo de cómo una ficción pequeña, pero de elevada calidad, no debe pasará inadvertida.

1. Una fórmula clásica, reversionada y revisada

Adelanto de Kiling Eve - Fuente: YouTube

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Killing Eve terminó de emitirse por BBC America el 27 de mayo, luego de una primera temporada de ocho episodios. Con el protagónico de Sandra Oh y Jodie Comer, la serie se centra en la reconocida fórmula del policía y el ladrón, o de la agente y la asesina a sueldo en este caso. Comer interpreta a la misteriosa Villanelle, una peligrosa homicida que recorre el mundo liquidando a distintos objetivos. Su extrema inteligencia y habilidad la convierten en una profesional excepcional, que deja a su paso un verdadero tendal de cadáveres. Nadie parece capaz de atraparla, pero el asesinato de un político ruso dispara el interés de Eve Polastri, una secretaria del servicio de inteligencia británico con muy poca experiencia de campo. Polastri juega a ser detective, fantasea con resolver grandes asesinatos, pero su posición de administrativa le impidió siempre sumergirse en una verdadera investigación. Sin embargo, su olfato no pasa desapercibido para Carolyn Martens (Fiona Shaw), una miembro del servicio de inteligencia que no duda en montar una investigación no oficial con Eve a la cabeza, con el objetivo de detener a Villanelle. De ese modo, la agente de escritorio se mete en el campo en un caso que terminará por acercarla a su rival hasta un punto que ni siquiera ella podría haber imaginado.

2. El gran personaje de Sandra Oh

Eve junto a Bill, su gran compañero y uno de los personajes más entrañables de esta ficción.
Eve junto a Bill, su gran compañero y uno de los personajes más entrañables de esta ficción.

Hay personajes que parecen escritos a la medida de un actor o actriz y ese es el caso de Sandra Oh y Eve Polastri, la asistente del MI5 que de golpe debe encarar una misión que amenaza con estar por encima de sus posibilidades. Luego de muchas temporadas trabajando en Grey´s Anatomy , Oh eligió retirarse para buscar nuevos rumbos. Y después de varios años en pequeños proyectos o papeles sin demasiada relevancia, ella encontró la posibilidad de convertirse en Eve, y así lograr uno de los mejores trabajos de su carrera.

A lo largo de la historia, Oh debió construir a Eve con cuidado porque ese personaje atraviesa un proceso de evolución constante que la lleva de entender el trabajo de inteligencia casi como un hobby, a enfrentarse a una brutal asesina dueña de un nivel de producción alarmante. Y ese proceso de dimensionar el peligro al que se enfrenta es el corazón de la trama, porque más allá de la relación que se establece entre ambas mujeres, el profesionalismo de las dos y la forma en la que Eve aprende a no ceder ante el pánico es el elemento que la convierte en una gran heroína.

Sandra Oh encontró en esta serie a una gran heroína - Fuente: YouTube

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Si bien Killing Eve es un policial de manual en su propuesta, tiene otro aspecto que la convierte en una ficción enorme y es el de enriquecer con detalles rutinarios el lado detectivesco de la historia, humanizando así a todos sus personajes. Los protagonistas (a excepción de Villanelle) viven en dos mundos que al comienzo de la serie están claramente divididos: el profesional y el privado. Pero a medida que el caso avanza, esos dos aspectos comienzan a mezclarse y la asesina, a través de sus acciones, va forzando la unión de ambos mundos, juntando lo que naturalmente debe estar separado. De ese modo, el mundo íntimo de Eve (y de sus colegas) comienza a sufrir las consecuencias de su investigación y sus amistades, incluso su matrimonio, se ve irremediablemente salpicado por las acciones de Villanelle. Todos estos ingredientes le permiten a Sandra Oh componer una heroína que debe estar dispuesta a superarse a sí misma no solo para no morir, sino incluso para poder disfrutar de algo tan cotidiano como una cena y un vino con su marido.

3. La importancia de Phoebe Waller-Bridge

Phoebe Waller-Bridge en Flebag, uno de sus mejores trabajos en televisión.
Phoebe Waller-Bridge en Flebag, uno de sus mejores trabajos en televisión.

Cuando el proyecto de Killing Eve comenzó a tomar forma, Phoebe Waller-Bridge fue la encargada de adaptar Codename Villanelle, la novela original de Luke Jennings en la que se basa la ficción. La guionista, que aquí también es productora, en los últimos años se convirtió en una de las autoras televisivas más importantes del medio. Actriz, escritora, dramaturga, productora, guionista y directora, el trabajo de la inglesa es un pulpo cuyos tentáculos se le animan a cualquier género y en cualquier formato.

Luego de actuar en pequeños proyectos y distintos cortometrajes, ella logra su primer papel importante en la ficción The Cafe. A partir de ahí, Phoebe participa en numerosas series, mientras dedica su tiempo libre a escribir nuevos proyectos. De esa manera, en 2016, se pone al frente de Crashing, una comedia de seis episodios escrita y protagonizada por ella, y centrada en un grupo de jóvenes que vive en una suerte de comunidad montada en un antiguo hospital. El tono de esta producción y su humor incorrecto establecieron que Waller-Bridge era un tipo de comediante poco habitual para el estándar del humor inglés (algo que no es poco decir). Luego del prestigio que le significó esa serie, la autora se abocó a Fleabag, una ficción en la cual pudo hablar de temas mucho más personales como el feminismo, la construcción de una relación sentimental y las gastadas dinámicas familiares.

Fleabag fue celebrada por la crítica especializada y la fama de Waller-Bridge se disparó aún más, mientras su trabajo como actriz la llevó a formar parte de grandes proyectos como la nueva película de Star Wars. La llegada de Killing Eve demuestra la verdadera amplitud temática de esta guionista, su capacidad de estudiar minuciosamente la lógica de un género para encontrar las grietas que le permitan tensar los clichés que tienen este tipo de relatos. Y basta asomarse a la novela original de Luke Jennings para comprender hasta qué punto Waller-Bridge mejoró la trama y le agregó a las dos protagonistas un mundo mucho más rico. En un ejercicio que es similar al hecho por Francis Ford Coppola a partir de la novela de Mario Puzo, Waller Bridge se adueñó de un universo ajeno y lo enriqueció notablemente a través del lenguaje audiovisual.

4. La construcción de la asesina

Hasta una espátula puede ser un arma mortal en las manos de Villanelle.
Hasta una espátula puede ser un arma mortal en las manos de Villanelle.

La otra gran pieza en el engranaje de Killing Eve es Jodie Comer, la actriz inglesa que se pone en la piel de Villanelle. La primera escena es clara con respecto a cómo es la villana. En ella, la mujer mira con atención a una niña que disfruta de un helado. La nena la mira con cara seria, y la asesina la observa. Luego la pequeña desvía su mirada hacia el heladero, quien le sonríe ampliamente, y la niña le responde con otra sonrisa. Frente a esa reacción, Villanelle ensaya con torpeza una sonrisa falsa, casi clonando la mueca del heladero. Pero la asesina parece un robot de Westworld emulando un gesto que no siente. Cansada, se levanta y se va del lugar, no sin antes tirarle a la pequeña su helado al piso. Es una escena perfecta en la cual el espectador entiende rápidamente la naturaleza malvada de la villana y su absoluta falta de empatía.

La serie construye a la asesina como una mujer sin personalidad, o mejor dicho, como alguien que puede cambiar de personalidad constantemente. Villanelle parece ser una extraña con todo el mundo, aunque se comporte de manera cercana y afable. Ella trata con amabilidad a sus eventuales cómplices y es aún más cordial con sus víctimas cuando estas saben que están cerca de morir en sus manos. Y Jodie Comer consigue una actuación enorme, mostrando un personaje que incluso es capaz de fundir la masculinidad y la femineidad en cada una de sus escenas. La actriz puede comer repitiendo gestos de Tony Soprano (de hecho, lo hace), matar con la frialdad calculada de Chigurh de Sin lugar para los débiles, y todo mezclado con la elegancia de Keira Knightley en Expiación, deseo y pecado, o sea, una combinación a priori imposible, pero que esta actriz lleva adelante con total armonía. Villanelle es la quintaesencia de una villana, pero su encanto es tan innegable que a pesar de eso logra lo imposible: ganarse la simpatía del público.

5. Una serie redonda

Trailer de Killing Eve - Fuente: YouTube

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Desde tiempos inmemoriales hubo relatos del estilo de Killing Eve, pero esta serie demuestra que si bien todo está inventado, siempre hay una forma nueva de contarlo. La ficción logra una primer año excepcional y se despide con la promesa (y la necesidad) de una segunda temporada. Esta es una historia con destino de culto y su encanto radica (como suele suceder con la televisión inglesa) en su desinterés por atender el canon de producción establecido por la mayoría de las grandes series televisivas. Como sucede, por ejemplo con Sherlock , aquí las temporadas llegarán cuando se pueda, con los episodios que haya tiempo de hacer y con la duración que sea necesaria, porque la prioridad no es entregar los capítulos a como dé lugar, sino darle prioridad a la calidad.

Killing Eve es otra promesa cumplida de las infinitas posibilidades del formato televisivo y cómo hay historias que solo pueden concebirse para la pantalla chica, un medio que, como sucede aquí, permite explorar paulatinamente la relación entre dos mujeres que terminan pareciéndose más de lo que están dispuestas a aceptar. Porque, a fin de cuentas, de eso se trata Killing Eve, de dos profesionales que se enriquecen a través de una rivalidad perfecta. O como dirían en otras latitudes, a match made in heaven.

En la Argentina. Killing Eve aún no tiene fecha de estreno en nuestro país. Sin embargo, les recomendamos estar muy atentos a su llegada a nuestras pantallas. Esperemos que en los próximos meses, como pasa con muchas otras producciones de la filial norteamericana de la BBC, esté disponible en Netflix.

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