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Clásica y agreste, así es una de las primeras casas de Villa La Angostura

Arq. Eugenia Cides
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7 de junio de 2018  

Por donde se lo mire, el lugar respira arte: ya desde la entrada, el paisaje de la bahía bien podría ser un cuadro. Y es que Cumelén Country Club, donde se encuentra esta casa, siempre fue uno de los rincones más admirados de Villa La Angostura. Al pie del lago Nahuel Huapi, tiene el sello indeleble de Alejandro Bustillo, arquitecto emblemático de la fisonomía del Sur. Allí, Sylvette Badessich y su marido, el Dr. Mariano Barilari, levantaron una casa de verano que no tardó mucho en convertirse en su residencia permanente.

Hecha en piedra, la construcción respeta los estándares algo rústicos propios de la Patagonia. En el interior, el arte reaparece con cuadros y esculturas, algunos de Sylvette y otros ajenos, poblando los ambientes, abiertos para todos los que compartan su pasión. "Antes de que existiera la Casa de la Cultura, este espacio cumplió ese rol", nos cuenta. "El living fue y sigue siendo sede de conciertos, exposiciones y lecturas de poesía y teatro".

Los techos, con tejas de alerce y carpintería de ciprés, tienen grandes ventanas sin marco que aprovechan la luz natural sin necesidad de podar los árboles.
Los techos, con tejas de alerce y carpintería de ciprés, tienen grandes ventanas sin marco que aprovechan la luz natural sin necesidad de podar los árboles. Crédito: Daniel Karp

Belleza con historia

Antiguamente residencia de verano de Ezequiel Bustillo y luego dividida y comercializada en lotes, este fue siempre uno de los rincones preferidos de los padres de Sylvette, quienes compraron y construyeron su casa en uno de los primeros terrenos disponibles de Cumelén. Motivada por tantos recuerdos felices, la artista no dudó en construir acá su propia casa después de casarse.

La antigua casa de muñecas de los hijos de Sylvette hoy es un cuarto de huéspedes auxiliar.
La antigua casa de muñecas de los hijos de Sylvette hoy es un cuarto de huéspedes auxiliar. Crédito: Daniel Karp

En la parte más silvestre del jardín, zona de reunión y descanso alrededor de una mesa con bancos de madera.
En la parte más silvestre del jardín, zona de reunión y descanso alrededor de una mesa con bancos de madera. Crédito: Daniel Karp

Las piedras redondeadas del hall de entrada se extrajeron del mismo terreno y sus pisos son de laja gris de distintos tamaños. El espacio se completa con un ropero junto a la puerta, tan importante para "desensillar" en estas zonas frías.

Como prevención ante terremotos, los muros son más bajos que los dinteles: constituyen una estructura triangular con vigas sobredimensionadas.
Como prevención ante terremotos, los muros son más bajos que los dinteles: constituyen una estructura triangular con vigas sobredimensionadas. Crédito: Daniel Karp

El espesor de la piedra aísla la casa del frío y su aspecto se suaviza con la calidez de la madera cortada en rodajas de los pisos. Muebles y paredes de color rojo y el aporte de cuadros y libros queridos terminan de crear el clima ideal.

Lógicamente, el living tiene un gran ventanal de vidrio repartido para disfrutar de la vista al parque, la montaña y el lago.
Lógicamente, el living tiene un gran ventanal de vidrio repartido para disfrutar de la vista al parque, la montaña y el lago. Crédito: Daniel Karp

El sofá y los sillones mantienen las tonalidades tierra en almohadones y tapizados. Con un perfil sencillo y sin dar pistas desde atrás, los paneles del biombo admiran con la delicadeza de tres aves acuáticas.

Sobre la mesita de arrime, elementos de cerámica hechos por Sylvette.
Sobre la mesita de arrime, elementos de cerámica hechos por Sylvette. Crédito: Daniel Karp

Por encima del mueble aparador ubicado junto al comedor, una viga funciona como estante para una fila de libros. Por su parte, el piso vuelve a recrear el concepto natural con rodajas de madera entre el cemento.

El piano de cola es testigo del amor por la música clásica de Sylvette, siempre dispuesta a invitar amigos a reunirse y tocar.
El piano de cola es testigo del amor por la música clásica de Sylvette, siempre dispuesta a invitar amigos a reunirse y tocar. Crédito: Daniel Karp

Con una ventana en el techo que la ilumina y la alegra, la cocina está integrada al living-comedor.
Con una ventana en el techo que la ilumina y la alegra, la cocina está integrada al living-comedor. Crédito: Daniel Karp

La mesa, de madera oscura, está rodeada por cuatro sillas tapizadas en cuero. La abundancia de cuadros que la dueña de casa produjo a lo largo de su vida encuentra lugar hasta en el más insólito rincón.

Síntesis soñada: cocina económica, enorme campana martelinada y pavas, cacerolas y moldes de cobre.
Síntesis soñada: cocina económica, enorme campana martelinada y pavas, cacerolas y moldes de cobre. Crédito: Daniel Karp

“Todo lo que hay acá se usa: nada es decorativo”.
“Todo lo que hay acá se usa: nada es decorativo”. Crédito: Daniel Karp

En los estantes, vajilla enlozada azul Francia, moldes, pavas, cacerolas de cobre y una tetera con caras orientales de porcelana, regalo que Sylvette recibió a sus ocho años y que conserva intacto desde entonces.

Un taller con vista a la naturaleza

Rodeado de una colección de elementos de trabajo, el espacio de Sylvette está lleno de luz y color.
Rodeado de una colección de elementos de trabajo, el espacio de Sylvette está lleno de luz y color. Crédito: Daniel Karp

Detrás del caballete con un trabajo en curso, asoma una biblioteca nutrida, otro de sus orgullos.
Detrás del caballete con un trabajo en curso, asoma una biblioteca nutrida, otro de sus orgullos. Crédito: Daniel Karp

Los cuadros y esculturas de Sylvette están presentes, por ejemplo, en la iglesia local y en dos plazas de Villa La Angostura. Más allá del reconocimiento de su gente, continúa, infatigable, la producción en su taller, donde recibe clientes y visitantes.

A la derecha, pintura de la dueña de casa: la acuarela de un limón.
A la derecha, pintura de la dueña de casa: la acuarela de un limón. Crédito: Daniel Karp

Al fondo y junto a la biblioteca, la escalera lleva al cuarto de Sylvette.
Al fondo y junto a la biblioteca, la escalera lleva al cuarto de Sylvette. Crédito: Daniel Karp

Sobre las mesas de trabajo, debidamente protegidas del polvo y las salpicaduras con paños y manteles rojos, hay papeles, tintas, crayones y hasta una lupa: huellas de la inquietud creativa de la dueña de casa.

El ambiente está anexado al taller y comparte la abertura de una de sus paredes laterales.
El ambiente está anexado al taller y comparte la abertura de una de sus paredes laterales. Crédito: Daniel Karp

"En el dormitorio, al igual que en el resto de la casa, elegí mantener la misma tonalidad cálida a través de la madera de ciprés, que al envejecer toma un color dorado incomparable".

El espacio de reposo es pequeño, pero suficiente para guardar recuerdos y objetos queridos. Tiene texturas atractivas, como la del cubrecama bordado, y un escritorio oscuro de estilo francés con fotos, papeles y un ramo de flores del jardín.

A través de caminitos, el jardín se multiplica en una sucesión de rincones donde sentarse a conectar con el entorno.
A través de caminitos, el jardín se multiplica en una sucesión de rincones donde sentarse a conectar con el entorno. Crédito: Daniel Karp

Hago el esfuerzo consciente de no acostumbrarme a este paisaje. Jamás hay que perder el asombro ante la maravilla de la naturaleza
Sylvette

Las montañas y la bahía se recortan sobre el brazo Huemul del lago Nahuel Huapi.
Las montañas y la bahía se recortan sobre el brazo Huemul del lago Nahuel Huapi. Crédito: Daniel Karp

Texto: Vicky Guazzone Di Passalacqua.

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