Nielsen, el último en negociar con el FMI: "El Fondo pedirá dejar de lado el maquillaje fantasioso del déficit"

El economista del Frente Renovador
El economista del Frente Renovador
Sofía Diamante
(0)
7 de junio de 2018  • 18:48

Guillermo Nielsen es el último economista que negoció con el Fondo Monetario Internacional ( FMI ) el canje de la deuda argentina, durante los gobiernos de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner.

El exsecretario de Finanzas indicó, en diálogo con LA NACION, que el Fondo va a poner la lupa en "el maquillaje fiscal" de la contaduría del Gobierno, además de la deuda que tiene el Banco Central con las Lebac.

Al mismo tiempo, se sorprendió con la rapidez con la que el directorio del FMI revisó el acuerdo con el Gobierno. "Fue un trámite súper abreviado. El directorio tiene tres semanas para revisar los acuerdos, en este caso no tuvieron ni dos días. Esto significa que hay una gran predisposición del fondo para acudir en favor de la Argentina. Lo interpreto como algo positivo a los efectos de lo que quiere hacer el Gobierno", dijo.

-¿Es un Fondo distinto? ¿Por qué hay tanta predisposición de parte de ellos?

-Por un lado, el Fondo es distinto. [La ex directora gerente] Anne Krueger no era lo mismo que Christine Lagarde . Hay todo una predisposición distinta. Creo que el Fondo está trabajando para tener una buena experiencia con la Argentina, como para borrar el pasado. Si bien en los dos últimos acuerdos, que fueron los que yo negocié, a la Argentina le fue muy bien, porque no fueron acuerdos contractivos y el país creció, el final quedó envuelto en una mística kirchnerista anti Fondo. Fue cuando Néstor Kirchner le pagó al Fondo antes de tiempo y dio por terminada la relación.

-Pero en 2001 la relación con el FMI terminó perjudicando a la Argentina...

-Voy a hablar por cuando estuve yo. En 2002, el por entonces director gerente Horst Köhler ni siquiera nos quería recibir. La crisis argentina se dio en simultáneo con una crisis dentro del Fondo. Hubo muchos pases de factura dentro del FMI por no haber contenido la crisis y haber demorado en una solución para la Argentina. Echaron a mucha gente. La crisis de finales de 2001 y principios de 2002 fue muy traumática también para el Fondo.

-¿La actuación del Fondo con Grecia también le generó un problema después?

-No, ahí la Unión Europea (UE) nunca dejó que el Fondo negociase directamente con Grecia. Ahí se crea un troika, compuesta por la Comisión de la UE (lo que sería el poder ejecutivo del bloque), el Banco Central Europeo (en Frankfurt, Alemania), y el Fondo. Pero el FMI nunca intervino directamente en la crisis griega, sino a través de la troika. Aclaro esto porque hay mucha confusión. Yo estuve en Grecia. Europa no dejó que el Fondo negocie directamente con Grecia. El problema de ellos fue Alemania, no el FMI, que impuso metas durísimas.

-Tras este nuevo acuerdo con el Fondo, ¿en dónde hay que poner la lupa?

-Cuando se anuncie yo no espero demasiadas novedades, porque ahí no está la letra chica. Eso va a ser evidente recién en el momento de la primera revisión, que será en la primera mitad de septiembre. Ahora, lo que hay que mirar con mucho cuidado es qué va a decir la Carta de Intención con respecto a las relaciones entre el Tesoro y el Banco Central.

-¿En concreto?

-Significa qué hacen con las Lebac. De qué manera se va a resolver un problema de deuda de corto plazo a una altísima tasa, que en realidad es deuda de la tesorería. Lo que pasó es que el Banco Central está lleno de papelitos que les puso, primero el kirchenrismo, y después este Gobierno también con el dólar futuro, y la Tesorería nunca asumió su responsabilidad con respecto a las Lebac. Tenemos que ver qué forma asume esto: si se resuelve rápidamente o se resuelve pausadamente. Es un tema central.

-¿A qué otro tema hay que prestar atención?

-Hay que poner la lupa en cuáles son los objetivos de creación monetaria, que es una de las cosas que va a estar en el eje de la discusión. Obviamente es de esperar que el Banco Central deje de financiar la tesorería. Y la otra cuestión va a ser la meta de déficit fiscal y, sobre todo, la definición de qué rubros entran en el déficit fiscal.

-¿Qué significa eso?

-Que el Fondo tiene una metodología que deja de lado todo el maquillaje fantasioso con respecto al déficit fiscal. Hay una tradición en la Argentina de que la tesorería presenta sus números con contabilidad creativa; es decir, hay cosas que son déficit y no las ponen como tal.

-¿Cómo cuáles?

-Las inversiones de participación público privado (PPP). El Gobierno las quiere poner debajo de la línea, como si estuvieran en una la dimensión financiera, como si fuera a pagar intereses. Y las PPP es obra pública que se hace con garantía estatal y, por lo tanto, tiene que estar arriba de la línea.

-¿Otro ejemplo?

-Cuando se reabre un bono, el bono está en los libros pero sin salir todavía al mercado. Lo que hace la tesorería es apropiarse de los cupones que pagó ese bono. Antes de salir al mercado se los queda la tesorería bajo el concepto de renta de la propiedad y eso es una fantasía total. Pasa al renglón "renta de la propiedad" con las utilidades del Banco Central. Son cosas que se usan para pintar una visión más optimista del superávit o del déficit. El Fondo va a tirar todo eso a la miércoles.

-¿A qué se somete la Argentina con el acuerdo?

-A una metodología homogénea y aceptada de cómo se muestran los resultados. A dejar de lado los maquillajes. Además, hay una cosa que tiene que verse muy bien, que es el superávit fiscal real o el déficit fiscal real. Hay que prestar mucha atención a cuáles son los supuestos de la recaudación tributaria, sobre todo a partir de ahora y hasta fin de año. Porque la economía entró en una fase recesiva. Se va a caer la recaudación. Lo lógico es esperar un ambiente recesivo hasta fin de año o hasta marzo. Si vos le pifiás en el supuesto de recaudación para cerrar las cuentas, vas a necesitar mayor apoyo del FMI.

-¿Cuál cree que será el número de déficit fiscal que va a pedir el Fondo para este año? El Gobierno ya bajó la meta de 3,2% a 2,7%. ¿Cree que será alrededor de 2,5%?

-El 2,5% del PBI me parece muy generoso, y eso, desde mi punto de vista, implica un riesgo, porque el Gobierno va a continuar con esta idea de gradualismo. El gradualismo ya murió, pero ahora lo que se está discutiendo son las velocidades de ajuste. El Gobierno necesita tener un déficit fiscal muy chico para que los mercados le crean.

-¿Hay margen para bajar el déficit a menos de 2,5% del PBI?

-Yo creo que sí.

-¿En qué sectores?

-Hay que peinar el presupuesto muy consensuadamente. Esto no es una receta donde uno va a recitar rubro por rubro. Hay que ir en miles de rubros del presupuesto, no en cientos, en miles. Parecería que el Gobierno empezó a hacer esto, tarde, pero empezó.

-¿Cree que hay más margen para aumentar los ingresos que en reducir el gasto?

-Doy un ejemplo concreto de reducción del gasto. Empresas públicas. Aerolíneas: ¿puede seguir con sus promociones de pasajes baratos cuando en realidad el país está haciendo un esfuerzo muy grande por traer a las low cost? ¿Quién paga los pasajes baratos de Aerolíneas?

-¿Qué monto del préstamo sería aceptado por el mercado?

-Frente a esta pregunta hay que tener un buen diagnóstico de la crisis. Esta crisis no es por los fondos que se pongan sobre la mesa. Esta crisis, ante todo, es una crisis de confianza. El Gobierno y la conducción económica fue perdiendo gradualmente la confianza del mercado y de los operadores, por haber seguido políticas zigzagueantes, por haber puesto metas de inflación para incumplirlas, por sostener las metas de inflación con toda la evidencia de que no se iban a cumplir, por una jefatura de Gabinete que públicamente en una conferencia de prensa le dice al Banco Central lo que tiene que hacer. Acá hay una crisis de confianza con respecto a cómo el Gobierno maneja su política económica. ¿Se retoma la confianza simplemente porque está la plata sobre la mesa y porque está la tutela del FMI?

-¿El FMI puede pedir un cambio de funcionarios?

-No, no lo va a exigir. Eso es algo que tiene que ser una iniciativa del Gobierno. Lo normal en una crisis de confianza, sobre todo en las economías de Europa occidental, parte de la solución pasa por un cambio de guardia en el equipo económico.

-¿Era necesario recurrir al Fondo o fue apresurado?

-Creo que fue apresurado y hay una cantidad de cosas que se tenía que haber hecho antes de ir al Fondo. Los argentinos queremos vivir en un país donde no es necesario ir al Fondo para buscar la credibilidad en la política económica.

ADEMÁS

temas en esta nota

0 Comentarios Ver

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.