Javier De Pietro: un rostro joven del cine que se prueba arriba de las tablas del teatro

"Al teatro todavía lo tomo con mucha más cautela", dice De Pietro
"Al teatro todavía lo tomo con mucha más cautela", dice De Pietro Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo
A lo largo de estos años hizo seis protagónicos en cine; en estos momentos trabaja en la obra Deisy, la historia de un muchacho que adopta a un elefante
Pablo Gorlero
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8 de junio de 2018  

Tener 30 años y doce películas en el haber profesional, que incluyen seis protagónicos, es casi una bendición para cualquier actor. Javier de Pietro lo sabe muy bien. Comenzó a estudiar actuación a los 12, en la zona oeste del Gran Buenos Aires, y a sus 22 vio de casualidad un anuncio en Alternativa Teatral para un casting cinematográfico. Pedían actores de entre 16 y 19 años, pero él aparentaba esa edad y lo sabía. En resumen: el director Marco Berger le ofreció el protagónico de su película Ausente, la misma que ganó en el Festival de Berlín y recorrió decenas de festivales internacionales. Es decir, comenzó con estrella. Su primer trabajo rentado como actor y como protagonista en una película. Luego siguieron Entre Ríos (de Nelson Schmunk), Mariposa (Marco Berger), Como una novia sin sexo (Lucas Santa Ana), Toda la noche (Tamae Garateguy) y otras. "A veces cuando me quejo por la incertidumbre de mi trabajo me recuerdo a mí mismo lo que logré en tan poco tiempo", afirma De Pietro.

Y en ese afán de búsqueda de todo actor, decidió también incursionar en el teatro independiente porteño. Pero de la mano de un grupo de actores y directores provenientes del cine también. Con el director Martín Deus, formó un grupo teatral que tuvo si primera prueba hace cuatro años con la obra Los enanos, un sobresaliente romance que encarnaban varias jóvenes figuras habituales en el ámbito audiovisual. Parte de ese mismo grupo, ahora los viernes, a las 21.30, en el Centro Cultural Rojas hacen Deisy, de Felipe Villanueva, una obra ganadora del concurso de óperas primas de ese centro dependiente de la Universidad de Buenos Aires. "Nuestra idea inicial siempre fue simple: demostrar que se puede hacer una buena obra teatral entre amigos, divertirnos y que todos lo pasen bien a partir de eso. Es decir, disfrutar de la profesión en esa esencia. Además, tener el sello propio. Deisy es un cuento que tiene que ver con algo muy personal del director. Habla de un muchacho que adoptó a un elefante. Pero ese animal tiene muchos significados. Es una gran mochila en medio de una familia caótica. Habla de los sueños frustrados y la incomodidad de estar en un lugar al que supuestamente uno ya no pertenece", describe De Pietro con particular entusiasmo.

-¿Sentís la misma comodidad que cuando estás frente a una cámara?

Son dos experiencias muy diferentes. El teatro requiere de una preparación distinta. Al llegar al escenario hay algo que se enciende y no se apaga por el tiempo que dure la obra. A mí me genera la oportunidad de que me pasen otras cosas. Estoy un poco más cómodo en el cine porque me gusta como algo integral, delante y detrás de cámara. Al teatro lo tomo todavía con mucho más cautela, quisiera seguir creciendo en ese ámbito.

-¿Pensás que a la hora de encarnar tenés más herramientas frente a la cámara?

Trato de hacer el mismo proceso, de apoyarme en los directores y que me vayan guiando hacia el código y la manera que quieren contar.

-¿Qué estrategia te armás cuando pasás del protagónico a la espera del siguiente casting?

Una es hacer teatro para disfrutar de la profesión, otra es tratar de hacer publicidades o sesiones de fotos. También soy parte de la escuela de actuación para cine de Marco Berger, que hace varios años que está en funcionamiento en el barrio de Paternal. Está orientada a través del trabajo naturalista, con una técnica que a través de los años Marco fue forjando. Es una actuación que trata de copiar la realidad tal cual es; llegar con las herramientas de uno mismo a que los espectadores sean unos espías de la situación.

Javier De Pietro sigue siendo un hombre del cine, aunque cada tanto se suba a un escenario. Ahora espera el estreno de la película Invisible, de Francisco Bendomir, "una comedia negra muy divertida y fuerte". Allí encarna a un hacker que pasa de ser un espía morboso a testigo de un suicidio anunciado. En septiembre también participará de otro film de Marco Berger, en el que hará su segunda dirección de casting. La vida para el cine.

Deisy

De Felipe Villanueva

Viernes, a las 21.30

Sala. Centro Cultural Rojas, Corrientes 2038.

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