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Reseña: Vida y aventuras de Jack Engle, de Walt Whitman

Un poeta y su inédito perdido
Daniel Gigena
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10 de junio de 2018  

En 2016, el investigador Zachary Turpin exhumó del archivo de Walt Whitman, disponible en Internet, una serie de escritos del autor de Hojas de hierba que habían sido publicados con seudónimo y de forma anónima en periódicos estadounidenses. Uno de ellos fue Manly Health and Training ("Salud y entrenamientos viriles"), con recomendaciones sobre vida sana y sexualidad, que guarda correspondencia con "Cálamo", sección de la obra magna de Whitman donde se celebran los vínculos entre varones. (En curiosa sintonía, Calamus fue publicado este año por Ediciones en Danza con traducción de Griselda García.)

El otro descubrimiento de Turpin fue Vida y aventuras de Jack Engle, novela por entregas difundida sin firma en un periódico dominical en 1852. Allí, Whitman daba forma a una narración de estirpe dickensiana, protagonizada por un huérfano que se abre camino en el Nuevo Mundo. Un cotejo con las notas del escritor determinó que la historia en que el joven Engle se enfrenta a las bellaquerías del abogado Covert pertenecía al poeta.

Sin ser una obra maestra, la novela posee sus encantos. Además de referir en clave episodios de la vida del escritor y de mostrar simpatía por los personajes vulnerables, se distingue del modelo provisto por Charles Dickens a causa del contexto. Mientras que en la Inglaterra del siglo XIX las barreras entre ricos y pobres son infranqueables, en la América whitmaniana funcionan como estímulos. En las sombrías obras del inglés, la justicia es un anhelo que pocas veces se cumple. En la novela de Whitman, se manifiesta de modo redentor.

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