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La casa porteña del pintor holandés Pat Andrea y su familia de artistas

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8 de junio de 2018  

En 1978, el pintor holandés Pat Andrea conoció en Mendoza a la pintora argentina Cristina Ruiz Guiñazú. Se enamoraron, se fueron a París, volvieron, y decidieron buscar una casa en Buenos Aires. En poco tiempo, el núcleo de esta familia se multiplicó con la llegada de Azul y Mateo (que acá nos muestra su departamento en París), quienes de forma natural heredaron la pasión de Pat y Cristina por el arte. Hoy, los cuatro comparten la misma profesión, e incluso montaron en París la muestra colectiva Una familia de artistas.

Pero, volvamos a la historia de la casa. Eran los 80 cuando estos pioneros se entusiasmaron con la arquitectura italiana y la atmósfera del barrio de Palermo, y compraron dos lotes paralelos: uno, construido adelante; el otro, al fondo de un pasillo. El arquitecto Jorge Prat fue responsable de la unión de las dos viviendas, y ejecutó una reforma que resultó en una estructura amplia y cómoda que mantiene el planteo original de la tradicional casa chorizo.

Así comenzó la época en la que vivieron un verano permanente: seis meses de calor acá y seis allá. Cuando los chicos empezaron el colegio, se radicaron definitivamente en París, y el nidito porteño se convirtió en una entrañable casa de vacaciones que visitan frecuentemente. Hace unos quince años, se hizo una puesta a punto con la arquitecta María Laura Rodríguez Mayol que incluyó la reforma de la cocina.

El estudio de Pat se hizo en un gran salón con pisos originales de pino tea y todo pintado de blanco.
El estudio de Pat se hizo en un gran salón con pisos originales de pino tea y todo pintado de blanco. Crédito: Daniel Karp

Entre bastidores, lienzos y bocetos, el taburete de piano que el artista usa para pintar.
Entre bastidores, lienzos y bocetos, el taburete de piano que el artista usa para pintar. Crédito: Daniel Karp

Una fuente de luz extra es un vano de vidrio fijo que abrieron en la pared del fondo, entre el living y el taller, para iluminar los dos ambientes. Este espacio tiene dos accesos contiguos, dados por las aberturas originales restauradas, abiertas al pasillo de entrada frente a un frondoso jardín longilíneo que, cuando están en París, mantiene el hermano de Cristina.

Juego de perspectivas: Pat detrás de su obra "Mirando a través de su mirada". En la foto de la derecha, la puerta que va del taller al living.
Juego de perspectivas: Pat detrás de su obra "Mirando a través de su mirada". En la foto de la derecha, la puerta que va del taller al living. Crédito: Daniel Karp

Contiguo al taller hay un estar equipado con clásicos modernos: la mesa 'Schroeder', de Gerrit Rietveld, y sillones 'Wassily', de Marcel Breuer (Manifesto). Enfrente, sobre el sofá hecho a medida, una pintura que representa a Cristina con Mateo recién nacido.
Contiguo al taller hay un estar equipado con clásicos modernos: la mesa 'Schroeder', de Gerrit Rietveld, y sillones 'Wassily', de Marcel Breuer (Manifesto). Enfrente, sobre el sofá hecho a medida, una pintura que representa a Cristina con Mateo recién nacido. Crédito: Daniel Karp

Una lámina recuerda la muestra de octubre de 2010 en Francia, "Une famille d'artistes", un recorrido por la obra de Pat, Cristina y sus hijos Mateo y Azul.

"Mis hijos siguen viniendo a la casa al menos una vez por año; les encanta porque está llena de recuerdos: pasaron toda su infancia aquí", cuenta Pat.

Sobre la mesa, adornos de cerámica facetada pintados por Pat. Detrás, placard realizado a partir de la puerta de uno de los baños preexistentes.
Sobre la mesa, adornos de cerámica facetada pintados por Pat. Detrás, placard realizado a partir de la puerta de uno de los baños preexistentes. Crédito: Daniel Karp

El mural en la pared es una gigantografía sobre acrílico en proceso para una muestra en Buenos Aires.
El mural en la pared es una gigantografía sobre acrílico en proceso para una muestra en Buenos Aires. Crédito: Daniel Karp

El comedor, con salida al patio y con una puerta que comunica con el dormitorio principal, también integra la cocina. Se armó con una mesa formada por dos placas de vidrio de 6mm pegadas sobre caballetes, rodeada por un juego de sillas blancas 'Polychair', de Robin y Lucienne Day (Manifesto). El piso, que se prolonga hasta la cocina, es de clásicas baldosas rojas.

"Compramos la casa en el 82: entonces, casi no había artistas en Palermo. ¡Éramos los únicos locos en un barrio de casas italianas y talleres mecánicos!".

La cocina tiene una ventanita rectangular que comunica con el exterior y resulta práctica para llevar y traer platos cuando se hace una comida afuera.
La cocina tiene una ventanita rectangular que comunica con el exterior y resulta práctica para llevar y traer platos cuando se hace una comida afuera. Crédito: Daniel Karp

En el patio, antigua mesa de bar (Un Viejo Almacén) y sillas francesas de madera. A un costado, la escalera conduce a dos terrazas: una, de servicio; otra más grande, para tomar sol justo a la altura de las copas de las palmeras del jardín.

El patio conserva el solado original de la construcción.
El patio conserva el solado original de la construcción. Crédito: Daniel Karp

A las aberturas restauradas se les aplicó protector, mientras que los postigos plegables se pintaron con los colores primarios y los planos verticales en negro -como la baranda de la escalera- de acuerdo con las normas del movimiento artístico De Stijl.

Las pinturas, firmadas por Cristina, son retratos de sus hijos Mateo y Azul.
Las pinturas, firmadas por Cristina, son retratos de sus hijos Mateo y Azul. Crédito: Daniel Karp

En el dormitorio principal se pulió y plastificó el piso de pino tea original y se dejó la bovedilla a la vista pintada de blanco con una claraboya para la entrada de luz natural. Hay un ropero de roble con espejo y, sobre las mesas de luz hechas con cajoneras pintadas de blanco, lámparas metálicas (Easy).

Sobre la cama, cubrecama a rayas de colores (Ikea París), y almohadones de colores (Arredo). Acompaña un respaldo hecho con una tela a rayas azules y blancas colgando de un barral.

Mondrian aparece naturalmente, porque está en toda la obra de Pat. Son planos de colores y planos lineales verticales pintados de negro
Cristina

Sobre el placard pintado en amarillo y plateado, un retrato de Cristina de su hermano, el músico Chacho Ruiz Guiñazú.
Sobre el placard pintado en amarillo y plateado, un retrato de Cristina de su hermano, el músico Chacho Ruiz Guiñazú. Crédito: Daniel Karp

El cuarto de los hijos tiene la misma estructura que el de los padres: cubrecama (Ikea París), almohadones (Arredo) y velador de acrílico (Easy).

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