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Anthony Bourdain: el adiós al cocinero punk

Hijo de un ejecutivo de Columbia Records, el chef y conductor vio el surgimiento de los Ramones, Television y Talking Heads, y de sus programas participaron Iggy Pop y Josh Homme
Federico Martínez Penna
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8 de junio de 2018  • 13:46

Bourdain con Iggy Pop
Bourdain con Iggy Pop Crédito: Instagram: @AnthonyBourdain

El chef, escritor y estrella de TV Anthony Bourdain fue encontrado sin vida este viernes en una habitación de hotel en Francia. Tenía 61 años. “Su amor por las aventuras, los nuevos amigos, la buena comida y la bebida, y las increíbles historias detrás de ellas lo convirtieron en un narrador único del mundo”, dijo en un comunicado la CNN, el último canal donde trabajó Bourdain (con la serie Parts Unknown). Tanto en los programas como en sus libros, Bourdain desafió las ideas preconcebidas de la alta cocina. Se trataba de una figura singular, un sibarita apasionado y salvaje que cambió las reglas de la narrativa gastronómica de la misma forma en que el punk rock impactó en la música popular en los años 70.

Nacido en Nueva York en junio de 1956, de muy joven estuvo expuesto a la música. No solo recibió información crucial de su padre Pierre, un alto ejecutivo de Columbia Records, sino que además vivió toda la evolución de la escena local alrededor de los icónicos locales CBGB y Max’s Kansas City. Presenció el surgimiento de los Ramones, como también de Tom Verlaine y Television, Talking Heads y los New York Dolls, y en diversas oportunidades mencionó su fanatismo por Fun House de los Stooges y Stiv Bators de los Dead Boys. “Tony era un verdadero punk”, dice Juanchi Baleirón, guitarrista y cantante de Los Pericos, a quien conoció en Buenos Aires cuando vino a filmar un episodio de su clásica serie Sin reservas. “Pero no un Ricky Espinosa, sino un punk de la gastronomía. El tipo era así como se mostraba, sin humo, sin sanata. Hablamos mucho de música. Vio un ensayo nuestro donde tocamos algunos temas de Ramones para él.”

Bourdain comenzó trabajando durante sus primeros años en las cocinas de los restaurantes de Nueva York hasta convertirse en chef ejecutivo del famoso bistró francés Brasserie Les Halles. Aquella experiencia en la industria lo llevó a escribir en 2000 la famosa autobiografía Kitchen Confidential, donde ofrecía una visión sin filtro de la cocina norteamericana. Bourdain retrató mordazmente las escenas tras bambalinas, ofreciendo detalles hilarantes que abarcaban un amplio espectro de comensales: desde los fanáticos de las ostras hasta quien va a la carnicería a buscar su corte del día. Y, sobre todo, describió con mucha sensibilidad y gracia el mundo de los trabajadores de las cocinas. El libro se convirtió en bestseller y lo catapultó a una carrera como conductor de TV. En cada uno de sus emprendimientos televisivos, Bourdain se encargaba de elegir la música y seleccionaba a los artistas que quería tener como invitados. De esa forma visitó Armenia junto a Serj Tankian de System of a Down, estuvo con Iggy Pop comiendo mariscos en Miami, armó un especial navideño en Canadá con la banda Fucked Up y en varios episodios visitó el complejo Rancho de la Luna en California junto a Josh Homme, líder de Queens of the Stone Age.

Con un estilo de vida intensa y con varias temporadas tóxicas encima, Bourdain se dedicó a estar casi 250 días al año de viaje por el mundo mostrando las distintas culturas y comidas de cada región con sus programas. “Era muy carismático y tenía mucho rock & roll. Al verlo me daba ganas de viajar. Y hay poca gente en ese plano que al verla me da ganas de viajar”, dice Christophe Krywonis, el reconocido chef francés que reside en Buenos Aires desde 1989. “Para conocer un país hay que comer lo que come la gente, y eso era muy representativo de él, por eso me sentía tan a gusto con lo que hacía. Es ahí donde la gente se encuentra con un personaje punk, en el sentido de que no era famoso sino popular. Entendió muy claramente lo que a la gente le gustaba. A través de la cocina llegó al corazón de la cultura de cada país”.

“Tuvimos unas muy lindas conversaciones sobre la vida, el fútbol y la cocina. ¡Y hasta se tomó una clase de jiu-jitsu acá!”, dice Martín “Tuka” Solana, guitarrista y fundador de los uruguayos Hablan por la Espalda. Recientemente Bourdain estuvo en Montevideo para retratarlo en Parts Unknown, la última serie que desarrolló para la CNN. En varias escenas se lo ve fumando porro junto a los miembros de la banda y descubriendo los spots locales en tierra charrúa junto al chef Ignacio Mattos. “El loco estaba encantado con Uruguay, súper interesado y decía que le hubiese encantado vivir acá en algún momento. Y estaba ahí con nosotros como uno más, con los pies en la tierra. Nos hablaba de Harley de Cro-Mags, de Iggy, pero se notaba que estaba cansado” completa Tuka. “Es un shock como se fue así.”

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